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Viajeros chinos


El turismo suizo enfrenta nuevos desafíos


Por Dahai Shao


Mirador en el monte Pilatus con vistas al lago de los Cuatro Cantones, el Rigi y el Bürgenstock. (Keystone)

Mirador en el monte Pilatus con vistas al lago de los Cuatro Cantones, el Rigi y el Bürgenstock.

(Keystone)

La situación se complica para el vapuleado sector turístico helvético. La entrada en vigor de nuevos requisitos de visado está desalentando a los turistas chinos a viajar a Europa. swissinfo.ch descifra los retos que enfrenta un sector fundamental para la economía nacional.

Las cifras recientes de la Oficina Federal de Estadística (OFE) revelan un ajuste estructural en el flujo de visitantes que recibe Suiza. Tradicionalmente, los turistas que recorrían los 26 cantones helvéticos provenían sobre todo de Europa, una afluencia que ha caído de forma drástica. En contrapartida, el número de viajeros procedentes de China y del sudeste asiático había repuntado. Pero el invierno pasado las cosas cambiaron.

Suiza Turismo, la oficina nacional encargada de promover el turismo, afirma que la entrada en vigor de un nuevo requerimiento de información biométrica dactilar que es obligatorio para obtener un visado está generando grandes problemas.

Turistas asiáticos

En 2015, los hoteles suizos registraron 35,6 millones de pernoctaciones, de las cuales 11,8 millones de turistas locales o europeos, y 19,6 millones de visitantes de otras latitudes. Las tres cifras retrocedieron un 0,8%, 1,7% y 9,3%, respectivamente, con respecto al año previo.

El número de pernoctaciones de clientes europeos se situó, de hecho, en el nivel más bajo desde 1958, lo que ha supuesto un daño para el turismo, pero también para las industrias relacionadas con esta actividad. Las caídas más importantes (por país) son: Alemania (-12,3%), Holanda (-14,4%), Francia (-6,2%), Italia (-7,6%), Bélgica (-9,5%) y Reino Unido (-1,6%). Fuera de Europa, el retroceso más dramático se observó en el turismo ruso -30,7%) y japonés (-10,3%).

Como compensación, el número de turistas asiáticos creció 18,6%, superando el dato histórico de los 4 millones de pernoctaciones. China, que rebasó el millón de pernoctaciones en 2014, observó un repunte del 33,3% el año pasado, con lo que estas sumaron 1,38 millones, convirtiendo a esta nación asiática en la cuarta principal fuente de turistas para Suiza, después de Alemania, EEUU y el Reino Unido. Sin embargo, esta tendencia se desacelera desde que se obliga a los ciudadanos chinos a cumplir con los nuevos requerimientos para obtener un visado Schengen.

Las pernoctaciones de turistas del Golfo Pérsico también crecieron sensiblemente en 2015 (20,6%), seguidas por las de ciudadanos indios y sudcoreanos (que aumentaron 20,5% en ambos casos), estadounidenses (4,7%) y africanos (7,5%).

Desde noviembre de 2015, todas las personas que necesitan visado para ingresar a la zona Schengen (a la que Suiza pertenece) deben realizar este trámite obligatorio. Esto supone que los turistas chinos que quieren visitar Suiza deben ir a un consulado helvético en China para cumplir con el requisito.

El impacto negativo se hizo presente de inmediato durante el inverno.

Simon Bosshart, director de Suiza Turismo para la región de Asia-Pacífico, explica que en enero se registró un ligero retroceso en el número de visitantes chinos que se agudizó en febrero y marzo, con caídas del 20 y el 5,4%, respectivamente.

Economía frágil, terrorismo y visado

Las razones que explican la caída del turismo proveniente del gigante asiático son tres, en opinión de Simon Bosshart.

En primer lugar, la ralentización tanto de la economía suiza como de la china. A esto se suma que el renminbi es mucho más débil que el franco suizo, lo que merma la capacidad de los viajeros asiáticos para elegir a Suiza como destino vacacional.

En segundo lugar, el aumento de ataques terroristas en Europa y la crisis de refugiados que vive el Viejo Continente desaniman a los turistas potenciales de China. Normalmente, la tensión que provoca un acto terrorista no genera efectos duraderos sobre los flujos turísticos, pero dado que estas manifestaciones se están volviendo más frecuentes e impredecibles, los viajeros desconfían.

En tercer lugar, la nueva obligación de proveer información biométrica dactilar para tramitar un visado es algo que disgusta a los turistas chinos. De hecho, todos los países miembros del espacio Schengen –y Suiza en particular– están buscando soluciones a este último problema.

En una entrevista reciente concedida a la televisión suiza de habla alemana (SFR), Jürg Schmid, director general de Suiza Turismo, explicó que, para presentar las huellas dactilares necesarias para el visado, los turistas chinos deben recorrer vastas extensiones de su país hasta llegar al consulado más cercano, lo que se está convirtiendo en una barrera importante para el turismo.

Bosshart añade, por su parte, que las autoridades turísticas suizas trabajan en la búsqueda de soluciones para simplificar este proceso. Por ejemplo, en el establecimiento de estaciones móviles para la toma de huellas dactilares.

También intentan que una vez colectada, la información biométrica dactilar sea válida durante cinco años, con lo que sería útil para futuras solicitudes de visado.

Se busca además que todos los países del espacio Schengen tengan derecho a utilizar la misma información. Así, solo las solicitudes de visado que se tramitan por primera vez exigirían acudir personalmente a un consulado y después, toda aplicación futura -cuando haya vencido el visado previo–podría realizarse por correo durante un quinquenio.

Otros turistas

Rusos: la depreciación del rublo y la inestabilidad interna del país son las principales causas del descenso de turistas rusos. Pero hay dos factores más: el Gobierno ruso exhorta a la gente a viajar dentro del país o a Asia, y los rusos también tienen que registrar sus huellas dactilares para entrar en Suiza, lo que desincentiva el turismo.

Brasileños: No requieren visado para la zona Schengen, pero la desaceleración de la economía suiza y el miedo a atentados terroristas en Europa ha frenado el optimismo de los brasileños. Pese a ello, el turismo de este país creció ligeramente (1,4%) en 2015.

Emiratos Árabes Unidos (EAU): A diferencia de otros países de la región del Golfo Pérsico, los ciudadanos de los EAU no necesitan visado para Suiza desde mayo de 2015. Existe un amplio número de centros disponibles para la toma de huellas dactilares, por lo que los turistas siguen llegando a Suiza.

Indios: Aunque los ciudadanos de India deben acudir en persona a los consulados a proveer la información biométrica dactilar, la medida no los ha desalentado a solicitar un visado Schengen. El turismo indio en Suiza ha registrado un inesperado crecimiento en los últimos tiempos.

(Fuente: André Aschwanden, Suiza Turismo)

Bosshart se dice optimista con respecto a la posibilidad de realizar estos cambios y afirma que si consiguen el impacto negativo provocado por los nuevos requerimientos se disiparía.

Relación amor-odio

Mientras se confirman las soluciones citadas Suiza Turismo ha decidido fortalecer el presupuesto que destina a la contratación de personal y a esfuerzos publicitarios destinados a promover el turismo invernal. Sus esfuerzos se dirigen hacia los propios turistas suizos, pero también hacia aquellos originarios de economías emergentes como China, India y Brasil.

Sin embargo, los turistas asiáticos son totalmente diferentes a los europeos y esto ha supuesto más de un desencuentro.

Varios medios de comunicación helvéticos han publicado artículos sobre el comportamiento poco civilizado de algunos turistas chinos, pero dan cuenta simultáneamente de la relevancia que tienen los chinos para el sector turístico y los municipios helvéticos.

Los turistas chinos están ganando una reputación de mal comportamiento en muchos países, debido a que escupen, hablan demasiado alto o dejan en condiciones inconvenientes los inodoros en los hoteles o restaurantes. Son comportamientos que disgustan profundamente a los suizos.

En la prensa suiza se han podido leer titulares como "Una situación intolerable", "Problemas en el barrio chino de Ebikon" o incluso “Demasiado alto, demasiado descorteses: Suiza introduce trenes separados para los turistas chinos". Son una evidencia de la relación amor-odio que mantiene el país con los turistas del gigante asiático.

El turismo es uno de los pilares de la economía helvética. ¿Será capaz este sector de sortear la tormenta de la volatilidad económica y de las necesidades que está imponiendo la actividad turística?

Al parecer, desarrollar una estrategia mercadotécnica sensible se vuelve algo vital si Suiza quiere seguir atrayendo viajeros que salvaguarden la robustez de su industria turística y de las actividades relacionadas con este sector.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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