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Voces judeo-suizas


Reconocer Estado Israelí y Estado Palestino, condición para la paz




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No más piedras. No más bombas. Judíos suizos piden la creación de dos Estados para que israelíes y palestinos convivan en paz y con los mismos derechos.  (Keystone)

No más piedras. No más bombas. Judíos suizos piden la creación de dos Estados para que israelíes y palestinos convivan en paz y con los mismos derechos. 

(Keystone)

Nacidos en Suiza en el seno de familias tradicionales judías impregnadas por el horror del nazismo y el entusiasmo del nuevo Estado de Israel, Jochi Weil, Erich Bloch y Victor Weiss comparten su visión sobre la crisis palestino-israelí, un conflicto sobre el que la nueva tregua, en vigor desde este martes, permite un atisbo de esperanza.

“Deben terminar definitivamente los ataques, tanto sobre Gaza como sobre Israel, y sentarse a negociar”: Weil. “Hablar es mejor que enviar bombas y misiles. Debemos aceptar a los palestinos y ellos deben aceptarnos”: Bloch.“No me gusta ver a tanta gente muerta, tanta gente inocente”: Weiss. 

Erich Bloch y Victor Weiss viven en Israel y representan a la comunidad helvética de ese país, unos 18 mil expatriados, en el Parlamento de la V Suiza. Jochi Weil radica en Suiza y trabajó treinta años como responsable de proyectos médicos en Gaza e Israel.

Miembro de los partidos socialistas de Suiza e Israel el primero, subdirector del departamento científico del Ministerio israelí de Ciencias, Tecnología y del Espacio el segundo, uno y otro participaron en el Movimiento Sionista Juvenil.

“Siendo judío, me sentí motivado porque en 1967 el de Israel era un Estado muy joven, el único hogar del pueblo judío en el mundo, y quería contribuir a su construcción. Tenía mucho entusiasmo. Fui una primera vez en 1970 y una segunda, y definitiva, en 1983”, narra el científico, oriundo de Berna y doctorado en el Weizman Institute of Science de Israel.

Erich Bloch veía en el sionismo, en la existencia de un Estado Israelí, la alternativa contra el antisemitismo en Europa y en el mundo. Combinaba su labor parlamentaria, primero en su natal cantón de Schaffhausen, luego en el ámbito federal, con su militancia en la organización sionista.

Hoy, ya en el retiro, mantiene su actividad política y en forma reciente fundó la rama israelí de la sección internacional del Partido Socialista Suizo.

Siempre hay una solución

Jubilado también, Jochi Weil nació en Zúrich en 1942. Su madre vino al mundo en Hamburgo y escapó de Alemania durante el régimen nazi. Dos de sus hermanas no tuvieron la misma suerte y murieron en campos de concentración.

“Conozco la situación del Holocausto en mi familia. Crecí en una familia más o menos liberal, especialmente por parte de mi madre. Ella siempre decía que había que estar abierto a todos los seres humanos, y eso es para mí como una herencia”. 

Desde su perspectiva, siempre es posible encontrar una solución. “Jamás llegar a la situación de la II Guerra Mundial. Como judíos, es nuestra obligación profunda evitarlo, no solo para los judíos, sino para cualquiera de los hombres de este mundo”.

Subraya la urgencia de discutir "con respeto, al mismo nivel", para encontrar una solución justa que en su opinión es la creación de un Estado Palestino con las fronteras anteriores a la guerra de 1967.

“La situación actual no es buena ni para Israel, ni para el pueblo palestino. Yo estoy por la creación de dos Estados: Israel y Palestina. Dos Estados que coexistan en seguridad y libertad”, afirma Bloch. “Dos Estados conviviendo juntos, con los mismos derechos”, añade Weiss.

Estrategia suiza de protección en caso de ataques

El ulular de las sirenas advierte a los habitantes de Rohovot, hogar de Victor Weiss al sur de Tel Aviv y cerca de la frontera con la Franja de Gaza, que es momento de buscar protección en las habitaciones especialmente diseñadas para ello. Erich Bloch ha debido refugiarse media docena de veces en los lugares ad-hoc cercanos a su casa, en Netanya. “Es realmente estresante”, comenta.

La colonia suiza vela por sus miembros. Explica el representante socialista que han rentado un hotel en la ciudad para acoger a los suyos en caso de evacuación, una estrategia financiada con el apoyo de la comunidad judía en Suiza.

Ambos integrantes de la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) viajaron a Baden para asistir al congreso anual de esa entidad a mediados de mes. Ahí pidieron mantener el registro obligado de los expatriados, “es muy importante para nosotros, por razones de seguridad”, apuntó Bloch.

“Casi en situación de paz”

Jochi Weil permanece en Zúrich pero mantiene vigente la red de amistades que tejió desde 1981 a lo largo de tres décadas de ir y venir entre Gaza, Cisjordania e Israel, como responsable de proyectos médicos. “Juntos tratábamos pacientes durante muchas horas. Había un clima muy agradable. Nos sentíamos casi en una situación de paz”. La situación dista de ser la misma.

Miles de israelíes se reúnen en la Plaza Rabin de Tel Aviv, el 14 de agosto, para exigir mayor protección para  las poblaciones fronterizas con la Franja de Gaza. (Keystone)

Miles de israelíes se reúnen en la Plaza Rabin de Tel Aviv, el 14 de agosto, para exigir mayor protección para  las poblaciones fronterizas con la Franja de Gaza.

(Keystone)

Nuestros interlocutores coinciden en la urgencia de que Suiza, como miembro de la ONU y como depositario de los Convenios de Ginebra, convoque a una conferencia internacional que ponga coto a la violencia. “No podemos seguir así 10, 20 o 30 años. Debemos negociar. Son necesarias nuevas ideas y más coraje. Espero que se den”, anota Bloch.

“Hay muchos crímenes, especialmente del lado israelí, pero también del lado palestino. Es muy importante acudir a la Corte Penal Internacional para analizar claramente, jurídicamente, esos crímenes”, subraya Weil.

Desde el inicio de la escalada de violencia (08.07), de acuerdo con la UNRWA, 1.999 palestinos han sido muertos, en su mayoría civiles, incluidos cerca de 500 niños, 9.842 han resultado heridos y 292.489 personas han sido desplazadas. Del lado israelí, el saldo fatal es de cerca de 70 personas, incluidos cuatro civiles entre los cuales un pequeño de cuatro años.

Weiss reconoce que las pérdidas han sido muchas. “No me gusta ver esto. No me gusta ver a tanta gente muerta, tanta gente inocente”, pero considera que Israel tiene que defender a su población de los constantes ataques. “Son intensos, con miles de cohetes en los últimos meses”, acusa, y agrega que Hamás utiliza a los civiles y a sus infraestructuras para protegerse.

Nada Towers, en el barrio de Beit Lahiya. La destrucción en Gaza es enorme. Más imágenes: Desolación en Gaza, recorrdido virtual (Keystone)

Derecho a la resistencia

“¿Hamás está utilizando a la gente como escudo humano?”, Weil planteó la pregunta a sus contactos en Gaza. “Una palestina “no dogmática”, madre de cinco hijos me respondió: ‘Yo no apoyo a Hamás, pero ellos combaten por nuestra libertad’.

“A mí tampoco me gusta Hamás, advierte Weil, pero es un movimiento de resistencia. Los palestinos, principalmente los de Gaza, han sido tan profundamente presionados que tienen derecho a hacer la resistencia”. 

 Y si para Jochi Weil, quien durante más de 30 años estableció un puente entre las comunidades israelí y palestina, en el marco de la otrora Central Sanitaria Suiza (CSS), es imperiosa la necesidad de poner fin al bloqueo de Gaza y dar a los palestinos “la posibilidad de ganarse la vida, una vida digna”, para nuestros dos otros interlocutores la urgencia es otra.

“Es muy difícil. Creo que tenemos que terminar con el bloqueo pero primero tiene que haber seguridad para Israel. La prioridad es la seguridad”, asevera Bloch.

Weiss considera que el suministro de Tel Aviv a Gaza de energía eléctrica y agua y el tránsito de alimentos y suministros por las fronteras egipcia e israelí impide hablar de un real bloqueo.

“Debe haber un acuerdo y Gaza debe comprometerse a poner fin a sus misiles, entonces habrá paz, con la solución de dos Estados, y entonces Israel podrá levantar completamente el bloqueo”, sentencia.

En su opinión, también el tema de los asentamientos podrá resolverse cuando se logre un total acuerdo de paz. Recuerda el desmantelamiento de construcciones israelíes en el Sinaí y en la Franja de Gaza y afirma que “ese no sería un problema, sino más bien una solución”. 

Bloch rechaza de manera contundente los asentamientos y se pronuncia por que mínimamente haya una moratoria, y Weil recuerda las palabras de una historiadora amiga suya: “los asentamientos destruyen nuestra alma judía”.

Nuestros interlocutores comparten un mismo anhelo de paz, una misma raíz…

“En Israel queremos realmente la paz y estamos dispuestos a aceptar una serie de compromisos”: Weiss. “Para lograr una paz negociada se requiere una política inteligente, un poco de psicología y confianza entre las partes”: Bloch. “Con nuestra Historia, los judíos tenemos mucho miedo. Hay que comprender también nuestras emociones, pero no es excusa para combatir y oprimir al pueblo palestino”: Weil.

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