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Votación del 18 de mayo


La compra de cazas Gripen se decide en las urnas




El jefe de las Fuerzas Armadas, André Blattmann, delante de un caza Gripen. (Keystone)

El jefe de las Fuerzas Armadas, André Blattmann, delante de un caza Gripen.

(Keystone)

En los años 1990, pacifistas y la izquierda trataron de impedir la adquisición de nuevos aviones de combate para la Fuerza Aérea suiza. Veinte años después se oponen a la compra de 22 cazas de fabricación sueca aprobada por el Parlamento.

Los suizos deciden el 18 de mayo si aceptan o no el monto de 3.100 millones de francos (3.500 millones de dólares) que el Ministerio de Defensa proyecta gastar en los próximos diez años para adquirir cazas ligeros JAS-39 del fabricante aeroespacial Saab.

Los jets -aún en construcción- deben reemplazar la anticuada flota de Tiger F-5, con el fin de proteger el espacio aéreo suizo hasta el año 2050.

El resultado de la votación puede poner fin a diez años de evaluaciones técnicas y debates políticos en torno a una renovación parcial de la Fuerza Aérea suiza.

En septiembre pasado, las dos cámaras del Parlamento dieron luz verde a la compra, pese a la oposición de la izquierda y de los Verdes.

Una alianza de socialistas, verdes y verdes liberales (centro), más el pacifista Grupo para una Suiza sin Ejército (GSsE), recurrió al referéndum y logró reunir cerca de 66.000 firmas válidas, cantidad suficiente para someter el asunto a una votación nacional.

Derroche de dinero público

La diputada socialista Evi Allemann sostiene que la compra de los aviones Gripen es un despilfarro oneroso e innecesario de dinero de los contribuyentes.

“La adquisición y el mantenimiento de la flota costará más de 10.000 millones. Sería mejor invertir esa suma en la educación,  el transporte o en el sistema de jubilaciones”, precisa.

A juicio de Allemann, Suiza no necesita nuevos cazas de reacción para hacer patrullaje policial en su espacio aéreo, porque está rodeada de países amigos. Además, señala que es muy arriesgado comprar un tipo de avión en estado de prototipo e inferior con respecto al F/A 18 Hornet (avispón), que es la columna vertebral de la Fuerza Aérea.

El modelo de jet Gripen que Suiza quiere comprar existe hasta ahora solo en el papel y será desarrollado a partir de un avión de combate existente.

Jo Lang, miembro de los Verdes y cofundador del GSsE, considera que el Parlamento y el Gobierno están fijando prioridades erróneas.

“Los verdaderos riesgos, peligros y amenazas son de carácter civil. La seguridad debe ser sinónimo de abandono nuclear y política climática, en vez de gastar miles de millones en cazas Gripen”.

Cuatro asuntos en consulta

Además del referéndum contra la compra de los cazas Gripen, los electores tendrán la palabra final sobre otros tres temas el 18 de mayo.

En el primer lugar, la propuesta de los sindicatos que reclaman un salario mínimo nacional.

Otra iniciativa que exige que los pederastas condenados no vuelvan a trabajar de por vida con niños.

Y una enmienda constitucional que plantea impulsar la labor de los médicos de cabecera en la atención primaria.

La del 18 de mayo es la segunda de las cuatro votaciones nacionales previstas este año.

Ese día tendrán lugar una serie de votaciones  y elecciones cantonales y municipales.

La seguridad ante todo

Sin embargo, los partidarios de la compra sostienen que la seguridad de Suiza es un argumento esencial para modernizar la flota del Ejército del Aire.

Jakob Büchler dirige un comité multipartidario que milita a favor del caza Gripen. “Lo que está en juego es la seguridad del país y la protección de la población en los próximos 30 años”, enfatiza el diputado del Partido Demócrata Cristiano (centro).

Nadie sabe lo que ocurrirá en el futuro, dice, ni tampoco si Suiza pueda verse afectada por un conflicto por el control de los recursos naturales -por ejemplo, el agua- o verse implicada en una gran disputa por la energía, la alimentación, el trabajo o la información.

El comité -integrado por representantes de los partidos Unión Democrática de Centro (UDC), Demócrata Cristiano, Liberal Radical (derecha) y Demócrata Burgués (centro), así como por miembros de la ingeniería industrial, proclama que Suiza necesita los cazas suecos para una defensa aérea creíble y asequible.

“El Gripen no es un Rolls Royce. Es un carro moderno fiable”, remarca la parlamentaria del Partido Liberal Radical (derecha), Corina Eichenberger para rebatir las acusaciones de que es una compra lujosa.

Otros dos tipos de aviones de combate fueron eliminados durante el largo proceso de evaluación que llevaron a cabo las autoridades suizas.

Fuerza Aérea suiza

La línea principal de la Fuerza Aérea está formada actualmente por 32 F/A 18 Hornet  y 54 Tiger F-5.

El Ministerio de Defensa quiere reemplazar la flota de cazas Tiger por 22 cazas Gripen JAS-39.

El Ejército del Aire dispone también de aviones de entrenamiento Pilatus, además de 40 helicópteros, aviones teledirigidos (drones) y otras aeronaves especiales de transporte.

Los cazas suecos Gripen compiten con los Rafale de la empresa francesa Dassault y el Eurofighter (caza europeo) del consorcio europeo EADS.

Prosperidad y seguridad

El ministro de Defensa, Ueli Maurer, es un arduo defensor de los cazas. A su juicio, Suiza puede permitirse la compra de esos aviones militares para contribuir a la seguridad en Europa; el Gripen ofrece la mejor relación calidad-precio y un país neutral como Suecia es un socio comercial ideal.

Saab ofrece “compensaciones interesantes” del orden de 2.500 millones de francos a las empresas suizas que participen en la puesta a punto, señala el ministro.

El grupo tecnológico Ruag, de propiedad estatal, recibió en marzo un contrato multimillonario de Saab para desarrollar y producir montajes de carga útil (payload mounting), cuyo mecanismo permite llevar tanques de combustible adicionales, proyectiles o sistemas de reconocimiento.

Las empresas suizas de ingeniería, maquinaria y relojería, así como los investigadores en las universidades de todo el país se beneficiarían de los negocios compensatorios. Se calcula que pueden crear unos 1.000 empleos en los próximos diez años.

Maurer sostiene que la compra proyectada es un compromiso político y el resultado de varios años de debate. El ministro de Defensa precisa que la Fuerza Aérea suiza ha reducido su flota de casi 300 naves en los años 1990 a menos de 90 aviones en la actualidad.

Historia

Para los partidarios de la compra, la oposición a los cazas militares es el esfuerzo más reciente de los pacifistas empeñados en socavar las Fuerzas Armadas de Suiza.

Ya en junio de 1993, los electores rechazaron una moratoria para impedir la adquisición de cazas de reacción. La decisión allanó el camino para la compra de 34 F/A 18 Hornet.

Fue la segunda iniciativa de los pacifistas contra el ejército suizo, después de la sorpresa que causaron en 1989, al conseguir que uno de cada tres electores votara a favor de la iniciativa que pedía la abolición de las Fuerzas Armadas suizas.

En 2009, el GSsE reunió obtuvo el número suficiente de firmas válidas para frenar la adquisición de las aeronaves de combate. Esa iniciativa fue retirada después de que el Gobierno renunciara a sus planes.

En 2013, el grupo pacifista decidió actuar rápidamente tras la decisión favorable del Parlamento a la compra de los Gripen y recolectar las firmas necesarias para exigir una votación nacional sobre el asunto.


Traducción: Juan Espinoza, swissinfo.ch



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