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Votación del 28 septiembre


Seguro médico único: ¿solución o fuente de problemas?




Todo el mundo coincide en que es imprescindible reducir el gasto sanitario. La cuestión es cómo. El 28 de septiembre, los suizos votan una propuesta: crear un seguro médico único. (Ex-press)

Todo el mundo coincide en que es imprescindible reducir el gasto sanitario. La cuestión es cómo. El 28 de septiembre, los suizos votan una propuesta: crear un seguro médico único.

(Ex-press)

Pasar de un sistema de seguros privados a una sola entidad pública nacional para la atención médica primaria: Es lo que votan los suizos el 28 de septiembre. Los partidarios quieren contener los precios de las primas. Un objetivo que, según los detractores, no se alcanzará.

Todo ciudadano en Suiza tiene la obligación de contraer un seguro médico, pero cada cual puede elegir la compañía que más le convenga. Actualmente, hay 61 empresas reconocidas que proponen un seguro de atención médica primaria. Una atención que, por ley, es sin ánimo de lucro y tiene el objetivo de garantizar el acceso a prestaciones de calidad a toda la población.

Las primas del seguro son individuales e independientes de los ingresos personales. Varían en función de la edad, de la aseguradora y del lugar de residencia. Los ciudadanos pueden obtener descuentos si aceptan, por ejemplo, una franquicia más alta o un modelo más restrictivo a la hora de elegir médico. La población con escasos recursos tiene derecho a una rebaja de las primas y recibe una subvención del Estado. Pero son los cantones quienes fijan los descuentos.

El gasto sanitario en Suiza se ha disparado y parece imparable. En 2012 superó los 68.000 millones de francos, de los cuales más de 24.000 millones cubiertos por el seguro de atención primaria. Nadie discute que los costes sanitarios repercuten en el precio de las primas. Desde hace años, la izquierda y organizaciones de defensa de los consumidores acusan a las compañías de lucrarse a expensas de sus afiliados.

La izquierda lanzó dos iniciativas para cambiar el sistema del seguro médico. Ambas fracasaron en las urnas. Una pedía que la gestión de la atención primaria, que es obligatoria, pasara a manos de entidades públicas y sin ánimo de lucro; la otra, que se confiara a una única compañía. Ambas exigían, además, primas calculadas en función de los ingresos de los asegurados.

Esta reivindicación no figura en la nueva iniciativa ‘Para un seguro médico público’, que los suizos votan el 28 de septiembre. Sus promotores son el Partido Socialista, los Verdes, así como las asociaciones de defensa de los consumidores y los pacientes. El texto propone crear una institución nacional de seguro médico con representaciones en los diferentes cantones. El precio de las primas se fijaría en función del cantón y se calcularía con base en los costes del seguro.

¿Primas uniformes? 

En la versión alemana de la iniciativa se indica que “para cada cantón se fija una prima uniforme”, mientras en las versiones francesa e italiana se asegura que “las primas se fijan por cantón”. Una diferencia que genera mucho debate. Según una pericia del profesor de Derecho Ueli Kieser, prevalece la formulación más precisa. En este caso quiere decir la versión alemana.

Esto significa que no habría primas reducidas para menores y jóvenes adultos ni rebajas para modelos de seguro alternativos y franquicias más altas. Los promotores de la iniciativa impugnan esta interpretación.

Dicen que se trata de un error de traducción al alemán –de hecho, el texto original presentado en la Cancillería Federal estaba escrito en francés– y que nunca se planteó suprimir las primas reducidas. Además, los descuentos están previstos en la Ley de Seguro Médico.

Todos quieren mejoras, pero…

Aunque reconocen la necesidad de mejorar el sistema actual, el Gobierno y el Parlamento, en el que la derecha y el centro tienen mayoría, se oponen a la iniciativa. Argumentan que su aplicación acarrearía problemas y ocasionaría costes adicionales.

“Es justo que los ciudadanos sean libres de elegir su aseguradora y cambiarse de compañía si no están contentos. Así se crea competitividad y se incita a las empresas a contener los costes, un mecanismo que no se da en una situación de monopolio”, afirma Barbara Schmid-Federer, diputada demócrata cristiana (PDC) y copresidenta de alliance santé, unión de parlamentarios y exponentes del sector sanitario que se oponen a la iniciativa.

“Las compañías de seguro médico jamás han contribuido a recortar los gastos ni a reducir las primas en nuestro sistema sanitario”, responde el diputado socialista Stéphane Rossini, miembro del comité de la iniciativa.

“En realidad, solo una pequeña minoría de asegurados –entre el 5 y el 15% cada año– cambia de compañía, lo que genera un coste de entre 400 y 500 millones de francos al sistema. Además, la pseudocompetencia entre las aseguradoras consiste en atrapar los riesgos buenos”, es decir, afiliados jóvenes y sanos.

Según el socialista, las compañías invierten cerca de 100 millones en publicidad para captar a estos asegurados. Una suma que podría ahorrarse con un seguro médico único.

Barbara Schmid-Federer comparte la preocupación en lo referente a la selección de riesgos. La demócrata cristiana respalda tanto el proyecto para mejorar la compensación de riesgos, que contempla una clara separación entre la atención médica primaria y el seguro complementario privado, como el de incrementar la vigilancia de las compañías de seguro médico. Son medidas que analiza el Parlamento.

“Aunque Suiza goza de un sistema sanitario de alto nivel, hay una serie problemas relacionados con las aseguradoras. Tenemos que actuar, incrementar la transparencia y corregir. Pero el camino no es un cambio extremo como el que propone la iniciativa”, subraya la diputada. Schmid-Federer confía en que el Parlamento apruebe las reformas del sistema actual.

Previsiones en cifras

El cambio de 61 compañías privadas a una entidad pública costaría entre 1.560 y 2.150 millones de francos, según ha calculado el Instituto de Economía de la Salud de Winterthur por encargo de alliance santé.

Según la Oficina Federal de Salud Pública, los costes del cambio de sistema son difíciles de cuantificar. “Dependen de las modalidades de aplicación y del tiempo necesario hasta que la entidad pública funcione”.

La economista de la salud, Anna Sax, ha realizado un estudio por encargo del Partido Socialista. Según sus conclusiones, a corto plazo la transformación permitiría ahorrar entre 300 y 350 millones de francos en gastos administrativos. A medio y largo plazo, gracias a una coordinación y programas estructurados de los tratamientos para enfermos crónicos, debería ser posible ahorrar entre el 5 y el 10% de los costes totales.

Stéphane Rossini lo duda. “Es precisamente porque en el Parlamento falta una mayoría dispuesta a corregir los defectos del sistema actual que se decidió someter el tema al pueblo”, sostiene.

Actuar sobre los costes

Los promotores de la iniciativa insisten en reducir los gastos administrativos de las compañías. “Pero el verdadero problema no está ahí”, sostiene Barbara Schmid-Federer. De los gastos totales en materia de atención médica primaria, los administrativos representan solo el 5,6%. En el seguro nacional de accidente Suva, por ejemplo, constituyen el 11,3% y en el seguro de desempleo, el 9,2%, puntualiza.

“La mayor parte de los costes provienen de los hospitales y las consultas médicas. Y la explosión del gasto sanitario se debe principalmente a los avances de la medicina y al envejecimiento de la población. Y esto no va a cambiar con un seguro nacional único”, anota Barbara Schmid-Federer.

Stéphane Rossini no coincide con la diputada demócrata cristiana: “Con el seguro médico único se podría reforzar la coordinación y la prevención, mediante modelos alternativos como los médicos de cabecera o las redes de tratamientos integrados, es decir, mediante un enfoque global de la atención médica en la perspectiva de mejorar la calidad del tratamiento. Esto beneficiaría, sobre todo, a los enfermos crónicos y reduciría los costes”.

Respecto a la pérdida de puestos de trabajo en las compañías de seguros que conllevaría el cambio de sistema, Rossini afirma que los empleados pasarían a la nueva entidad pública. Obviamente, no todos podrían quedarse en las localidades donde trabajan actualmente. “La movilidad forma parte de la vida económica”, sostiene el miembro del comité de la iniciativa.


Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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