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Votación federal del 18 de mayo


Soplan otros vientos para los cazas militares




En 1993 salieron a la calle tanto los partidarios como los detractores de los cazas F/AQ-18. (Keystone)

En 1993 salieron a la calle tanto los partidarios como los detractores de los cazas F/AQ-18.

(Keystone)

El resultado de la votación sobre los Gripen aún es incierto. Según la última encuesta sobre intención de voto, el 51% de los suizos rechazaban a principios de mayo la adquisición de los 22 cazas, mientras que el 44% la respaldaban y un 5% se manifestaban indecisos.

La campaña previa a la votación del 18 de mayo nada tiene que ver con la tormenta que causó hace veinte años la adquisición del caza F/A-18. Quienes esperaban una campaña encendida se han llevado probablemente una decepción.

En esta ocasión no se han convocado manifestaciones multitudinarias como las que precedieron la votación sobre los cazas americanos F/A-18 en 1994. Al menos 20.000 personas se congregaron entonces delante del Palacio Federal, sede del Parlamento en Berna.

La campaña actual, por el contrario, aparte de los secretos desvelados por la prensa, no tiene nada de espectacular.

Aun así, el politólogo Mark Balsiger considera que la batalla por los 22 cazas de fabricación sueca, que cuestan 3.100 millones de francos, ha sido intensa. “El debate comenzó hace cinco años y cambió varias veces de rumbo en el Parlamento y en el Gobierno”, señala. “Primero, el ministro de Defensa estaba en contra de la adquisición de nuevos cazas de combate, pero luego cambió de parecer. Y al inicio, la cámara alta llegó a bloquear la compra”.

Los partidos del centroderecha y los pacifistas reunieron entonces las firmas necesarias para someter a votación popular un artículo constitucional que contemplaba una moratoria sobre la compra de cazas de combate. Finalmente, prefirieron retirar la iniciativa que iba en ese sentido y lanzar un referéndum contra la decisión del Parlamento a favor de los 22 Gripen.

Sondeo

La encuesta del instituto gfs.berna para el ente público SRG SSR se llevó a cabo entre el 25 de abril y el 3 de mayo.

Se basa en una muestra de 1.088 personas entrevistadas por teléfono en todas las regiones lingüísticas del país y tiene carácter representativo.

No incluye a los suizos residentes en el extranjero. Por razones de protección de datos, las autoridades no ponen a disposición las coordenadas de la denominada Quinta Suiza.

El margen de error de la encuesta es de +/- 3 puntos porcentuales.

Embajador de Suecia

Según Mark Balsiger, dos “incidentes” han marcado la campaña. Por un lado, las revelaciones sobre el embajador sueco, Peter Thöresson, y la presión que ejerció a favor de la empresa aeronáutica Saab, que fabrica el Gripen. Los documentos secretos que salieron a la luz en las últimas semanas revelaron los comentarios, poco afortunados, que hizo el diplomático sobre varios parlamentarios suizos y el ministro de Defensa, Ueli Maurer.

No menos importantes, y hasta quizás más perjudiciales para los partidarios de la compra del Gripen, fueron los comentarios de Thomas Hurter. Según el diputado de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) -el mismo del ministro de Defensa Ueli Maurer-, el Gobierno suizo podría reconsiderar la adquisición de los cazas suecos, incluso si los suizos votaran en contra el próximo 18 de mayo.

Y por si fuera poco, a la polémica se sumaron los ataques del ministro de Defensa contra un periodista de la televisión pública suiza. Durante una entrevista, Ueli Maurer acusó al canal SRF del ente público SRF de informar tendenciosamente sobre el tema por dar más la palabra a los detractores que a los partidarios.

Aunque reconoce que este incidente dejó atónitos a los telespectadores, Mark Balsiger estima que no repercutirá decisivamente en la campaña. “Ha mostrado que Maurer tiene instinto político. Sabe cómo acaparar la atención de los medios”.

Campaña inteligente

También Claude Longchamp, especialista en encuestas, sostiene que hasta ahora el titular de Defensa no ha cometido un error grave durante la campaña. A su juicio, los titulares sobre los presuntos esfuerzos de Suecia o de la compañía aeronáutica Saab para influir en la decisión suiza son, ante todo, “especulaciones mediáticas”.

Para Mark Balsiger, los detractores de la compra del Gripen han protagonizado una campaña convincente, pese a los limitados recursos económicos, y se han mostrado perseverantes.

Listo para despegar

El Parlamento aprobó el contrato por valor de 3.100 millones de francos el año pasado, pero una alianza de formaciones de izquierda y del centro logró reunir las 50.000 firmas necesarias para someter el asunto a un referéndum nacional.

El Gobierno eligió el Gripen JAS-39, de la compañía aeroespacial sueca Saab, en detrimento del Rafaele francés (Dassault) y el Eurofighter, que fabrica un consorcio europeo con sede en Alemania.

No es la primera vez que la adquisición de cazas de combate para el ejército suizo genera polémica. En los años 60 causó la dimisión de los ministros de Defensa. Y en 1993 se necesitó una votación nacional para adquirir los F/A-18.

“Ha sido una decisión inteligente crear dos comités, uno constituido por miembros de la izquierda y otro por políticos del centro. Así, evitan ser marginalizados y tachados de extremistas”, explica el politólogo.

Frente a una alianza mucho mayor y bien organizada de los grupos conservadores –entre ellos la asociación de tiro y los oficiales del Ejército– los adversarios se han centrado en los medios sociales y los eventos en la calle.

Aunque los detractores del Gripen no han acaparado las portadas de los diarios, sí han contado con el respaldo político del tabloide Blick. El rotativo de Zúrich publicó una serie de artículos en los que cuestiona la elección del Gripen, así como la política del ministro de Defensa.

Sin comparación

Desde el lanzamiento de la campaña en marzo pasado, la diputada socialista Evi Alemann ha recalcado que no se trata de movilizar a la ciudadanía en masa. Consciente de que el contexto actual no es propicio para entablar un debate a fondo sobre la utilidad del ejército y sus fuerzas aéreas, los adversarios del Gripen han preferido centrarse en las implicaciones económicas.

“El futuro del ejército no causa las mismas emociones que hace veinticinco años. Ya no se trata cuestionar la subsistencia de una vaca sagrada”, sostiene Evi Allemann. Los politólogos y observadores comparten esta visión.

“La lucha contra el F/A-18 se produjo unos años después del fin de la Guerra Fría, y solamente cuatro años después de la votación de 1989, cuando para sorpresa de todos un tercio de los suizos votaron a favor de la supresión del ejército”, recuerda Longchamp.

Pese a los puntos fuertes de la campaña en contra, Balsiger está convencido de que el próximo 18 de mayo triunfarán los partidarios del Gripen. “La ola pacifista de los años 90 pertenece al pasado. Y la situación actual en Ucrania, así como la incertidumbre que genera, tampoco ayudan”.


Traducción del inglés: Belén Couceiro, swissinfo.ch



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