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Votacion del 28 de febrero


La iniciativa que ha desatado un frente anti-UDC




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Dos visiones: carteles a favor y en contra de la denominada iniciativa 'de ejecución' en la estación central de Zúrich. (Keystone)

Dos visiones: carteles a favor y en contra de la denominada iniciativa 'de ejecución' en la estación central de Zúrich.

(Keystone)

En toda Suiza se han multiplicado los afiches, llamamientos e intervenciones contra la iniciativa de la Unión Democrática de Centro (UDC) ‘Para la expulsión efectiva de los extranjeros criminales (Iniciativa ‘ejecución). Hace más de un cuarto de siglo que el partido de derecha no se enfrentaba con tanta oposición por parte de las demás fuerzas políticas.

“Solicitamos urgentemente a todos los suizos y suizas, a todos los ciudadanos socialmente responsables y conscientes de pertenecer a la sociedad civil, que rechacen el 28 de febrero de 2016 la iniciativa ‘de ejecución’ de la UDC”. Así comienza el llamamiento que firmaron a finales de enero más de 200 personas, entre ellas personalidades del mundo de la arquitectura, el arte y el espectáculo, como Mario Botta, Jacques Herzog, Pierre de Meuron, Adolf Muschg, Peter Bichsel, Michael Steiner, Pipilotti Rist, Emil Steinberger y Dimitri.

Iniciativa ‘de ejecución’

El 28 de noviembre de 2010, los suizos aprobaron (52,9%) la iniciativa de la UDC ‘Por la expulsión de los extranjeros que delinquen’ (iniciativa de expulsión). Según el texto, los extranjeros condenados por homicidio intencionado, delitos sexuales graves, actos violentos como el atraco a mano armada, la trata de seres humanos, el tráfico de estupefacientes o fraude a la seguridad social pierden automáticamente su permiso de estancia en Suiza. 

Ese mismo día, el 54,2% de los votantes rechazaron el contraproyecto, que contaba con respaldo de la mayoría del Parlamento y proponía tener en cuenta la gravedad del delito, es decir, retirar el permiso de estancia únicamente a los extranjeros condenados a una pena de mínimo un año de prisión.

En 2012, al considerar que ni el Gobierno ni el Parlamento tenían intención de aplicar las medidas conforme al texto aprobado en las urnas, la UDC presentó la iniciativa ‘Por la expulsión efectiva de los extranjeros criminales’ (iniciativa ‘de ejecución’).

Esta iniciativa quiere inscribir en la Constitución federal normas que suelen figurar en una ley de aplicación, entre ellas una larga lista de delitos que determinan la expulsión de un ciudadano extranjero. Según el texto, la expulsión debe ser automática, independientemente de la pena decretada.

El año pasado, el Parlamento aprobó la ley de aplicación de la iniciativa de expulsión, que prevé una sola excepción importante respecto al texto de la UDC: en casos determinados, el juez puede renunciar a la expulsión, si esta constituye un caso de rigor grave para el ciudadano extranjero y si no hay un interés público que prevalezca.

Para los promotores de esta convocatoria, lo que propone la derecha conservadora constituye una “barbaridad” y una violación del Estado de derecho, los derechos humanos y el principio de igualdad de los ciudadanos frente a la justicia. La iniciativa de la UDC pide la expulsión automática de los extranjeros que hayan cometido determinados delitos, independientemente de la gravedad del acto, de la extensión de la pena y de las circunstancias sociales y humanas del autor.

En pocos días, el llamamiento a favor de un ‘No a la iniciativa inhumana de la UDC’ ha recogido más de 50 000 firmas y aportaciones por cerca de 800 000 francos para financiar una campaña de afiches en las principales estaciones de Suiza. Un resultado sin precedentes. Y es solamente una de las múltiples apelaciones que se han lanzado desde el inicio de este año. Entre ellas, el manifiesto contra la iniciativa –a la que se oponen también cuatro comités y todos los gobiernos cantonales– que suscribieron 161 profesores de Derecho, 11 exministros y más de 270 parlamentarios o exparlamentarios.

Sin embargo, este despliegue de fuerzas no parece preocupar a la UDC, que está acostumbrada a librar campañas en contra de todos. “Esta resistencia no me impresiona”, declaraba hace unos días el presidente del partido, Toni Brunner. A su juicio, quienes deben sentirse impresionados son los 57 000 delincuentes extranjeros condenados el año pasado, al igual que los 155 000 signatarios de la iniciativa ‘de ejecución’ y los 1,4 millones de votantes que aprobaron en 2010 la iniciativa para expulsar a los extranjeros que cometen delitos.

Un toque de alarma

Para encontrar una movilización semejante contra la UDC, hay que remontarse a la votación sobre el ingreso de Suiza en el Espacio Económico Europeo (mercado común de la Unión Europea) en 1992. Con una base electoral entonces de apenas el 11,9%, el antiguo partido de los agricultores y artesanos consiguió hacer fracasar en referéndum un proyecto que contaba con el respaldo de todas las mayores fuerzas políticas del país. Esta votación coincidió con el giro a la derecha de la UDC, que desde esa fecha se ha movilizado contra toda apertura al extranjero y a favor de una política migratoria restrictiva. Pero además, marcó el inicio de su ascenso electoral, que culminó en octubre pasado con el histórico resultado de 29,4% de votos en las elecciones legislativas.

Un resultado que, desde 2009, la UDC ha superado con creces en las votaciones federales, hasta llegar a obtener más del 50% de votos en sus temas predilectos. De hecho, los suizos han aprobado las tres últimas iniciativas del partido: ‘Contra la construcción de minaretes’, ‘Por la expulsión de los extranjeros que delinquen’ y ‘Contra la inmigración en masa’. Si en 1992 la UDC tenía que adoptar una posición defensiva, hoy son las demás formaciones las que se ven obligadas a reaccionar a cada embate del partido conservador. Reacciones que hasta ahora han sido contenidas, incluso en un tema con implicaciones políticas y económicas tan importantes para Suiza como la iniciativa para frenar la inmigración.

¿Cómo se explica entonces el poder de convocatoria que tiene hoy el frente anti-UDC? “En mi opinión, la iniciativa ‘de ejecución’ ha significado un toque de alarma para los demás partidos y organizaciones. En esta ocasión, la propuesta de la UDC no afecta solamente a los extranjeros, sino también algunos principios fundamentales de nuestro orden jurídico, como la separación de poderes, ya que pretende quitarle competencias tanto al Parlamento  como a los jueces. Para mucha gente, esta vez la UDC ha ido demasiado lejos y hay que frenarla, también con vistas a las próximas iniciativas”, sostiene Georg Lutz, politólogo de la Universidad de Lausana.

La élite contra el pueblo

¿La movilización masiva servirá para doblegar a la UDC? Según el propio partido, todos estos llamamientos muestran una vez más que la élite suiza hace tiempo que se ha alejado de las preocupaciones de la población, sobre todo en las cuestiones de seguridad e inmigración. “Nosotros luchamos del lado de los suizos, y no del lado de una camarilla de políticos, funcionarios, profesores y jueces que pretenden interpretar el derecho a su antojo y tratar a nuestra democracia como si fuera un mal molesto”, declaraba recientemente Toni Brunner.

 (swissinfo.ch)
(swissinfo.ch)

“No estoy en absoluto de acuerdo”, responde Andreas Auer, coautor del manifiesto de los profesores de Derecho. “Nuestra participación en el debate político demuestra justamente todo lo contrario: la élite se siente concernida y no se retira cuando algo va mal y se pisotean elementos fundamentales de nuestro Estado de derecho. A fin de cuentas, nosotros, los profesores de Derecho, también formamos parte del pueblo y tales decisiones nos afectan como ciudadanos”.

Hans-Ueli Vogt, diputado de la UDC y uno de los escasísimos profesores de Derecho que apoyan la iniciativa ‘de ejecución’, formula sus reservas. “Creo que los profesores tenemos derecho a manifestarnos sobre un tema de votación. A mi juicio, sin embargo, se plantea un problema de credibilidad si intervienen únicamente cuando se trata de tomar posición en contra de la UDC. No se han producido llamamientos contra otras propuestas problemáticas desde el punto de vista jurídico, como la iniciativa socialista para reformar el impuesto de sucesiones, que contenía una cláusula de retroactividad contraria a los principios de la Constitución helvética”.

Gran desafío

En cualquier caso, la movilización no está exenta de riesgos. Una derrota en las urnas el 28 de febrero reforzará la visión de la UDC sobre la creciente brecha que separa a la élite del pueblo, afirma Georg Lutz. “Aun así, creo que esta movilización está teniendo éxito. Hasta ahora la UDC había conseguido catalizar el debate sobre la delincuencia de los extranjeros. Gracias a la campaña de los detractores, la atención se ha centrado en los defectos de la iniciativa ‘de ejecución’, como la violación del principio de la proporcionalidad y otros derechos fundamentales”, dice.

“Está claro que se trata de un gran desafío para nuestro sistema de democracia directa”, agrega el politólogo. “No resulta fácil explicar por qué es importante preservar principios inscritos en la Constitución. Sobre todo cuando nos encontramos frente a iniciativas que se lanzan con fines electoralistas y cargadas de un fuerte componente emocional”.


Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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