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Desde 1995, la viñeta de autopista cuesta 40 francos. A partir de 2016 podría costar 100 francos. (Keystone)

Desde 1995, la viñeta de autopista cuesta 40 francos. A partir de 2016 podría costar 100 francos.

(Keystone)

El precio anual de la viñeta adhesiva para poder circular por las autopistas de Suiza debe elevarse de 40 a 100 francos. Es lo que quieren el Gobierno y el Parlamento. Una decisión es objeto de un referéndum, el 24 de noviembre. Los ciudadanos tienen la última palabra.

El clamor de la población fue enorme tras conocer la propuesta. A su juicio, el aumento de 40 a 100 francos es demasiado alto, porque daría trato preferente a los automovilistas extranjeros con un peaje de corta duración y perjudicaría a las pequeñas y medianas empresas con flotas de vehículos.

Rápidamente se constituyó un comité bajo el lema Despojo al transporte privado para reunir firmas contra la propuesta del Gobierno y la mayoría del Parlamento. En apenas tres meses consiguieron 107.424 firmas válidas, cuando son suficientes 50.000 firmas para someter un proyecto de ley al veredicto de las urnas.

“Se escamotea dinero al ciudadano, al automovilista, sin ofrecerle a cambio ninguna plusvalía”, sostiene Nadja Pieren, diputada del partido Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) y copresidenta del comité multipartidista No a la viñeta de autopista de 100 francos.

“No habrá menos atascos ni tendremos mejores conexiones viales. Sencillamente, pagaremos más por carreteras que ya están construidas", recalca.

Los Verdes en contra

El proyecto de ley choca igualmente con la oposición de las dos organizaciones de automovilistas más importantes del país: Automóvil Club de Suiza (ACS) y Touring Club de Suiza (TCS). Ambas exigen que el Gobierno elabore un nuevo plan para el financiamiento global de las carreteras.

La Asociación de Transportes y Medio Ambiente de Suiza (ATE) también rechaza el proyecto, pero por otras razones.

La asociación ecologista no quiere “consagrar más dinero” a la construcción de autopistas nuevas.

Los Verdes tampoco apoyan el proyecto de ley. El partido argumenta que no es deseable construir más autopistas y que, en vez del precio único actual, sería más conveniente aplicar un impuesto vinculado al daño causado: “Quien se desplaza más en automóvil, debe pagar más”, sostienen los Verdes.

Los conservadores a favor

Entre los que respaldan el aumento figuran el Gobierno, la mayoría del Parlamento, la Conferencia Suiza de Directores Cantonales de Obras Públicas, el Ordenamiento Territorial y el Medio Ambiente, la Unión de ciudades suizas y el sector hotelero. Además, un comité conservador hace campaña a favor del Sí a la viñeta.

“Suiza necesita infraestructuras buenas y seguras”, afirma el diputado Christophe Darbellay, presidente del Partido Demócrata Cristiano (PDC, centroderecha) y copresidente del comité partidario de subir el peaje. “Durante años hemos invertido muy poco y ahora debemos cubrir ese déficit. Estas infraestructuras significan mucho para nosotros”.

Darbellay señala que ningún país en Europa debe construir y mantener, en proporción, tantos puentes y túneles. “Eso justifica, en mi opinión, este precio. Es dinero bien invertido”.

Viñeta de autopista

Da lo mismo que uno circule por las autopistas suizas una sola vez o diariamente: la viñeta cuesta 40 francos anuales desde hace mucho tiempo.

Cuando se introdujo en 1985 su precio era de 30 francos. En 1995 se elevó a 40 francos.

Le recaudación obtenida de la viñeta -adherida al parabrisas frontal del automóvil-, va a las arcas federales del transporte público, que destina esos fondos exclusivamente a la construcción, gestión y el mantenimiento de las autopistas.

Para aumentarla a 100 francos anuales, el Gobierno se apoya en el denominado decreto federal sobre la red de carreteras nacionales, según cuyos términos debe incorporar los 376 tramos cantonales a la red nacional de autopistas y cubrir así las necesidades de las ciudades medianas y las aglomeraciones urbanas, así como las de las regiones periféricas.

El citado decreto haría que todas las capitales cantonales estén conectadas a la red de autopistas del país.

Por otra parte, el Gobierno asumiría los proyectos cantonales con repercusión nacional y aliviaría así una parte de la carga financiera. Para la gestión, el mantenimiento y la ampliación de los tramos nuevos (por ejemplo carreteras de circunvalación, protección contra el ruido o protección contra avalanchas), el Gobierno calcula 305 millones de francos destinados a gastos adicionales.

Junto con los 100 francos por la viñeta de autopistas entraría en vigor una pegatina bimensual de 40 francos para los turistas.

La ministra de Transportes, Doris Leuthard, miembro del PDC, abrió a finales de septiembre la campaña del Gobierno a favor del proyecto de ley. “Las personas reciben también algo a cambio del aumento: obtienen más seguridad y en las carreteras de circunvalación de muchas ciudades disminuirá el ruido”, declaró a la radio suiza de habla alemana.

“Aumentar ahora el precio del peaje de autopistas no resuelve los problemas que tenemos en las carreteras. Se trata simple y llanamente de desplumar a los ciudadanos. Es otro impuesto disfrazado que deben pagar”, sostiene Nadja Pieren.

Según la diputada de la UDC, no hay que culpar siempre a los automovilistas. “El automovilista no puede ni quiere seguir siendo la vaca lechera del país que rellena los baches financieros del Estado. Nos oponemos".

¿Se benefician los extranjeros?

Pieren se dice molesta, además, porque el peaje de corta duración (dos meses) propuesto daría un trato preferente a los automovilistas extranjeros: “Es injusto que los extranjeros paguen solo 40 francos y los suizos que compran la viñeta para doce meses abonen un 150% más”.

En cambio, Darbellay ve en una buena solución en la viñeta de corta duración, porque implica que los automovilistas extranjeros también pasen por caja. “Si aspiramos a una solución basada exclusivamente en la recaudación de impuestos, entonces los únicos que tendrían que pagar son los suizos y las empresas suizas".

El presidente del PDC recalca también que los adversarios se quejaban de que se destinaba mucho dinero al transporte público. “En la gestión del anterior ministro de Transportes, Moritz Leuenberger, apenas podíamos hablar de construcción de carreteras. Era un tema tabú. Recién ahora podemos abordar el asunto y hay que tratarlo con urgencia”.

Reivindicación de la UE

La Unión Europea (UE) ha anunciado que entablará conversaciones con Suiza sobre la posibilidad de implantar un peaje de corta duración, de una semana o diez días.

Los otros países con peaje ofrecen la opción de recorrer sus autopistas durante un breve espacio de tiempo a un pecio módico.

Precisamente ahora que se podrían generar fondos frescos para el mantenimiento y la ampliación de las autopistas subiendo el precio del peaje, vuelve a combatirse la idea. “Hay algunas condiciones marco importantes para conservar el modelo exitoso del Estado suizo. Una de ellas es tener infraestructuras buenas”, precisa Darbellay.

La propuesta que votan los suizos el próximo 24 de noviembre necesita únicamente la mayoría de votos emitidos y no de los cantones.

¿Viñeta electrónica?

La viñeta actual debe estar adherida al parabrisas frontal del automóvil y resulta muy difícil despegarla.

La ministra de Transportes, Doris Leuthard, ha anunciado que la pegatina será reemplazada “en los próximos años” por una versión electrónica.

Según un informe de la Administración Federal de Aduanas, muchos países europeos conocen el sistema de pago electrónico.

Sus ventajas: gestión y control simplificados, ahorro y menos uso indebido.

La Administración Federal de Aduanas estima en 30 millones de francos anuales las pérdidas derivadas de falsificaciones y utilización múltiple de una misma viñeta.


(Traducción del alemán: Juan Espinoza), swissinfo.ch



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