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Voto electrónico Los argumentos que han paralizado el voto electrónico en Suiza

Primer plano de un hombre de espaldas frente a la pantalla de un ordenador

Votar mediante el clic de un ratón es historia: un ciudadano rellenando los documentos de una votación electrónica. Los expertos auguran una larga espera hasta que madure el voto electrónico. Si es que llega a madurar.

(Keystone / Laurent Gillieron)

La historia del voto electrónico en Suiza es la de un sueño audaz con un despertar brusco y confuso. Ahora, el destino de este proyecto es más que incierto. Los escépticos se han impuesto. Hablamos con dos de ellos.

El debate sobre el voto electrónico es también una muestra de cómo funciona la democracia directa en Suiza.

He aquí, en un breve y rápido resumen, el trasfondo del asunto:

El gobierno propone un proyecto: los adversarios, en este caso profesionales de las tecnologías de la información (TI), manifiestan rápidamente su escepticismo y expresan sus críticas.

Se produjo un vibrante debate entre políticos, funcionarios y profesionales de las TI. A raíz de ese debate se llegó a una decisión desestimatoria.

El argumento que prevaleció es que el riesgo de manipulación era demasiado grande y amenazaba romper la columna vertebral de Suiza, es decir, la democracia directa.

Pero democracia significa también que ninguna decisión es eterna e inamovible.

Hernâni Marques y Adrian Aulbach militan en las filas de los escépticos. Marques es lingüista informático, sociólogo, neuroinformático y miembro de la junta directiva del Chaos Computer Club de Suiza. Es de Zúrich.

Aulbach es ingeniero de software y candidato de Los Verdes a las próximas elecciones parlamentarias suizas. Este bernés del Oberland participa en esta entrevista en calidad de especialista en software.

swissinfo.ch: ¿De qué va el debate sobre el voto electrónico? ¿De la seguridad de los datos o de la confianza en la democracia directa?

Hernâni Marques (H. M.): Se trata principalmente de la confianza. En el sistema actual de voto con papeleta hasta los más profanos comprenden los pasos esenciales. Y en caso de sospecha, siempre se puede realizar un recuento de forma transparente y pública. De esta manera, es muy sencillo eliminar cualquier duda sobre los resultados finales. Es verdad que en el sistema de voto con papel es posible, y a veces ocurre, que se dé alguna manipulación en casos muy concretos. En cambio, las manipulaciones grandes son caras y llamativas.

swissinfo.ch: En un ordenador se graba y almacena todo. También se puede hacer un recuento de los votos emitidos electrónicamente, ¿qué problemas podría haber en una votación?

H.M.: En el estado actual de la tecnología esto no es posible en una votación electrónica, ya que el papel es reemplazado por un mar anónimo de bits y bytes. Y esto puede utilizarse muy fácilmente para suscitar dudas sobre el resultado final, ya que, debido al secreto del voto, nadie puede hacer un seguimiento del origen de los datos. En caso de duda o sospecha no queda otra solución que repetir la votación, lo que a su vez merma la confianza en el sistema.

swissinfo.ch: ¿Es suficiente una moratoria de al menos cinco años para la introducción del voto electrónico en Suiza, como lo exige una iniciativa popular?

Adrian Aulbach (A.A.): Probablemente no, cinco años es un plazo demasiado ajustado. No obstante, la iniciativa que exige esta moratoria incluye un segundo punto más importante aún, que consiste en que transcurrido el periodo de cinco años solo se podrá levantar la prohibición si se cumplen los requisitos de seguridad y de trazabilidad definidos en el texto de la iniciativa.

swissinfo.ch: ¿No es más fácil gestionar el voto electrónico que el voto por correo?

A.A.: No, al contrario. El voto postal es de una simplicidad difícil de superar. En un sistema de votación electrónica para Suiza habría que comparar largas cadenas de datos para asegurarse de que ese voto no se encuentra manipulado en otro sitio web y que, por tanto, es contado correctamente. Esto no ocurre con el voto postal.

swissinfo.ch: El voto electrónico es particularmente útil para los 170 000 suizas y suizos en el extranjero registrados como votantes. En su opinión, ¿qué alternativas existen sin el voto electrónico?

A.A.: Una posibilidad sería recibir por medios electrónicos los documentos de votación e imprimirlos uno mismo. Esto se denomina correo electrónico. Así se ahorra, como en la votación electrónica, un envío postal. Hace poco se aprobó en el Consejo Nacional [cámara baja del Parlamento suizo] una moción similar presentada por Claudio Zanetti.

Otra opción sería contar los votos en el consulado suizo del lugar correspondiente. De este modo, las papeletas de voto no tendrían que viajar por todo el mundo.

swissinfo.ch: ¿Por qué funciona el voto electrónico en Estonia?

H.M.: Se puede gestionar técnicamente una votación electrónica sin ser segura ni fiable. Esa votación electrónica fue muy criticada, tanto a escala nacional como internacional. Por ejemplo, un grupo de investigación independiente publicó en la web estoniavoting.orgEnlace externo unos resultados que mostraban unas posibilidades de manipulación espeluznantes. En Estonia utiliza el voto electrónico casi una tercera parte del electorado, aunque está disponible para todos los ciudadanos.

swissinfo.ch: ¿Por qué funciona la banca electrónica y en cambio el voto electrónico no?

A.A.: En la banca electrónica todo funciona con un protocolo. El banco sabe a través de qué acceso, cuándo y qué acción se llevó a cabo. Si se piratea algo, y eso sucede a veces, las transacciones correspondientes se pueden seguir y deshacer.

En el caso del voto electrónico, y debido al secreto del voto, no se puede realizar ese protocolo, por lo que los ataques que sufra el sistema no se pueden detectar ni revertir de manera segura.

swissinfo.ch: Hoy somos capaces de hacer casi todo con nuestro teléfono inteligente. ¿Por qué esto no funciona con el voto electrónico?

Voto electrónico: el camino hacia el final

En Suiza llegó a haber dos sistemas de votación electrónica: el del cantón de Ginebra y el de Swiss Post. 10 de los 26 cantones utilizaron en algún momento uno de estos dos sistemas de votación electrónica.

Noviembre de 2018: el cantón de Ginebra entierra su sistema, por razón del alto coste que supone.

Febrero de 2019:  un comité compuesto por miembros de varios partidos lanza una iniciativa popular para pedir una moratoria de al menos cinco años sobre la votación electrónica.

Marzo de 2019: un equipo de Sarah Jamie Lewis, especialista en tecnologías de la información y con residencia en Canadá, examina el nuevo y futurista sistema desarrollado por Swiss Post. El examen revela graves fallosEnlace externo. En particular, logran romper la verificabilidad individual y universal. Su «mensaje de error» marca un punto de inflexión.

Marzo de 2019: para el referéndum del 19 de mayo Swiss Post cierra el sistema que venía empleando. Motivo: fallos de seguridad.

Junio de 2019: la Confederación anuncia un alto en el camino a la introducción del voto electrónico.

Julio de 2019: Swiss Post desconecta por completo su sistema de voto electrónico. Sin embargo, se embarca en el desarrollo de un nuevo sistema, que debería estar listo a principios de 2020 para iniciar el periodo de pruebas. Tres cantones exigen a Swiss Post una indemnización y un cuarto cantón está estudiando presentar también una reclamación similar.

Fin del recuadro

A.A.: Naturalmente, el problema del secreto del voto que he mencionado antes se aplica también al teléfono inteligente. Además, en el sistema de votación electrónica se recibe por correo ordinario las claves de acceso. Por lo tanto, no es tan fácil votar si estás de viaje y solo tienes contigo tu smartphone. Pero, si de todos modos hay que llevar consigo la documentación para votar, entonces también se puede rellenar en papel y depositarlo en el buzón más próximo.

swissinfo.ch: El cantón de Zug utiliza la tecnología de cadena de bloques (blockchain) en las votaciones electrónicas como una solución segura y rastreable. ¿Tienen los ciudadanos de Zug la llave del futuro de la democracia directa?

H.M.: Con blockchain ocurre lo mismo. No solo interesa tener los datos de votos sino también de quién procede cada uno. El resultado puede ser conforme o no con la voluntad del pueblo. En caso de sospecha no es posible un recuento. Además, en el sistema de la ciudad de Zug la tecnología blockchain no guarda de manera descentralizada los datos en los dispositivos electrónicos de los ciudadanos -por ejemplo, en los móviles-, sino en una nube de la empresa. La descentralización que se prometió en los medios no existe.

swissinfo.ch: ¿Existe un código fuente seguro y resistente a los piratas informáticos?

A.A.: En teoría eso es concebible y posible a pequeña escala. El problema es que, en el caso de grandes programas, no se puede probar que el código funcione sin errores ni puertas traseras.

El código fuente de algunas soluciones de votación electrónica tiene más de 400 000 líneas. Por otra parte, es imposible descartar que se produzcan lagunas o vacíos. Y además, si se producen ataques contra los ordenadores, incluso un código fuente seguro no ofrece fiabilidad.

swissinfo.ch: La compañía suiza de correos Swiss Post elogia la verificabilidad universal de su futuro sistema. ¿Por qué es tan importante?

H.M.: La verificabilidad universal consiste en poder demostrar matemáticamente que todos los votos entrados en el sistema de votación electrónica son válidos. Es decir, que la urna electoral digital es fiable y segura. Pero la verificabilidad universal no puede demostrar si el resultado es exclusivamente producto de los votantes, si ha habido ataques al código desde dentro o fuera del sistema o si se ha podido cambiar, añadir o eliminar votos.

En una votación electrónica los votos son datos anónimos, no hay rastro humano. Solo se puede confiar en los algoritmos.


Traducción del alemán: José M. Wolff

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