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Voto suizo y eco internacional


La vuelta al mundo del NO al mejor salario mínimo


Por Marcela Águila Rubín


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El rechazo ciudadano a la introducción de un ingreso mínimo se difundió por el mundo como la réplica de un terremoto, pese a que en Suiza el resultado del voto no fue sino la confirmación 'de una muerte anunciada’. La prensa local se centró en el fallido vuelo del Gripen en el espacio aéreo helvético.

La víspera (18.05), los suizos se expresaron en las urnas sobre cuatro temas federales: la introducción de un salario mínimo (4.000 francos mensuales), la adquisición de 22 aviones de combate Gripen, el fortalecimiento de la medicina familiar y el alejamiento profesional permanente de niños y personas dependientes para convictos por pederastia. Solo los dos últimos conquistaron el favor de los votantes con un 63% y un 88%, respectivamente.

Para los medios suizos, el veredicto de las urnas habría evidenciado la reticencia ciudadana a que el Estado se involucre en asuntos económico-laborales. “Como cuestión de principio, el pueblo no quiere que el Estado fije los salarios, y mucho menos dentro de un esquema a escala nacional”, asentó el diario en lengua alemana Neu Zurcher Zeitung.

 

Le Nouvelliste, cotidiano de expresión francesa, atribuyó la derrota a “la conciencia de que los directivos de pequeñas y medianas empresas están lejos de ser millonarios”  y al temor de que un salario mínimo se tradujera en el cierre de puestos de trabajo.

Diversos medios suizos coincidieron sin embargo en que, pese al rechazo, la iniciativa se apuntó el éxito de ejercer presión para ampliar establecimiento de contratos colectivos de trabajo.

El contundente NO (77% de los votos) de los suizos a esa propuesta de sindicatos e izquierda de introducir un salario mínimo legal, fue el tema que tuvo más impacto fuera de las fronteras helvéticas.   

La cadena informativa Rusia Today destacó las declaraciones del profesor de la Escuela de Negocios de Lausana IMD, Arturo Bris, en el sentido de que “la cruzada contra la desigualdad de ingresos es algo nuevo y es resultado de los excesos en las altas esferas de algunas empresas suizas”.

¿Quién despreciaría el mejor salario mínimo?

KP pregunta y responde:“los suizos, que son impredecibles”, y alude a la decisión ciudadana del 9 de noviembre de restringir la inmigración. “En ese momento, todas las previsiones y las encuestas mostraban que el voto sería en contra”, aseguró el diario ruso.

Muchos de titulares de periódicos de distintos confines del planeta coincidieron en sus titulares al destacar la decisión suiza de dar la espalda al mejor ingreso mínimo del planeta:

“Por amplio margen, los votantes rechazan salario mínimo de 24.65 dólares”: New York Times. “Suiza rechaza el salario mínimo más alto del mundo”: Times of India.  

En los países de lengua española se registró una tendencia similar…

“Suiza rechaza imponer el salario mínimo más alto del mundo”, tituló El País un artículo en el que destacó que los promotores de la iniciativa pretendían “contrarrestar la creciente desigualdad salarial en uno de los países más caros del mundo”.

Detrás del voto: el miedo

El cotidiano español subrayó que, aunque  un trabajador con sueldo mínimo en Suiza “cobra aproximadamente el doble que un británico”, se estima que “cerca de 1 de cada 10 trabajadores tienen dificultades para pagar el alquiler de su vivienda, aunque trabajen a tiempo completo”.  

“Aunque cada vez gana más espacio en el debate público el aumento de la desigualdad salarial y social en el país, los suizos son reacios a pedir al Estado que regule cuánto debe ganar un trabajador y a imponer una decisión de ese tipo a los pequeños y medianos empresarios, que generan dos de cada tres empleos en Suiza”, destacó por su parte el también cotidiano español, El Mundo.

El diario La Jornada, de México, atribuyó el naufragio de la propuesta salarial al temor “de que provocara un aumento del desempleo, un fenómeno casi inexistente en Suiza (3,2% en abril)”, mientras que Portafolio.co, subrayó que “tradicionalmente, los suizos son muy reticentes a apoyar cambios o medidas que puedan suponer un límite a la libertad empresarial o amenazar la competitividad del país”.

En un artículo en el que se refirió igualmente al NO ciudadano a la adquisición de los aviones de caza Gripen, el portal económico colombiano destacó que ambas decisiones habían sido determinadas “por el ejercicio de la democracia directa en Suiza, único país del mundo donde se aplica este modelo político”.

“Entre los votantes, los argumentos económicos pesaron más que las preocupaciones en materia de defensa”, señaló a su vez el periódico español La Voz de Galicia.  

Vuelo anulado

La respuesta del pueblo suizo a la adquisición de las aeronave suecas para la renovación parcial de su flota aérea mantuvo en vilo a la población desde su propuesta y hasta pasado el mediodía de este domingo, cuando las proyecciones habían dado cuenta de los otros resultados.

Finalmente se despejó la incógnita y con 55% de los votos, la ciudadanía desestimó la compra de los Gripen.

Medios suizos hicieron del fallo de las urnas una derrota para el ejército pero, sobre todo, para su titular:

“La debacle de Ueli Maurer”, anuncia en sus titulares el cotidiano de expresión alemana Tages Anzeiger. “Este domingo (el ministro de Defensa) perdió la madre de sus batallas, el único proyecto de su reinado”, agrega Le Matin, cotidiano en lengua francesa.

“Dolorosa, la derrota del ejército en las urnas es ante todo la de Ueli Maurer”, apunta el diario también de expresión francesa 24Heures.

“Inconsecuente durante toda la campaña, cambió de estrategia como de calcetines, tratando un tema serio con la desenvoltura de un payaso triste y no hizo sino aumentar el déficit de los argumentos de los partidarios de un nuevo avión de combate”.

En la Suiza de expresión italiana, el Corriere del Ticino, aludió al resultado del voto en términos diferentes: “los que llamaron al no, sin dudar de la necesidad de tener un pequeño ejército suizo, retuvieron probablemente que esos aviones eran un gadget demasiado costoso en estos tiempos de inestabilidad económica y de alarmas continuas sobre los presupuestos públicos”.

swissinfo.ch

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