Urban Metry: "A veces olvido mi discapacidad"

A Urban Metry le gusta tomarse una cerveza en un establecimiento frente a la Plaza Federal de Berna. Dahai Shao, Swissinfo.ch

Un recién llegado puede tener la impresión de que en las calles, los autobuses y otros lugares públicos helvéticos hay más personas en sillas de ruedas que en muchos otros países. Pero, no se trata de que haya más personas discapacitadas aquí, sino que Suiza es muy accesible para las personas con movilidad reducida.

Este contenido fue publicado el 07 septiembre 2020 - 11:00

La legislación helvética estipula que las personas con discapacidades físicas deben poder vivir libremente y con seguridad, por lo que todas las instalaciones públicas se construyen teniendo en cuenta sus necesidades:

Hay señalamientos en los pisos que permiten a los invidentes detectar la dirección con su bastón; los semáforos tienen avisos audibles; las calles del centro de la ciudad son lo más anchas y planas posible, y se construyen rampas junto a los escalones para las personas en sillas de ruedas. Además, los transportes públicos cuentan con botones para activar mecanismos especiales para las personas con alguna discapacidad.

swissinfo.ch visitó a Urban Metry y lo siguió en su silla de ruedas de visita por la capital suiza, Berna.

Condenado a utilizar silla de ruedas desde los 30 años, Urban Metry tiene ahora 58, rebosa energía y disfruta de la vida en paz y tranquilidad.

A los 11 años le diagnosticaron distrofia muscular de cintura (LGMD). “Al principio podía caminar como un pato, pero si alguien pasaba delante de mí, se estrellaba conmigo y yo me caía, no podía levantarme”, narra. Sin embargo, para un adolescente que alguna vez pudo correr, saltar y esquiar, “no es fácil” aceptar algo así.

Sin embargo, terminó sus estudios de administración y trabajó para un banco, una empresa de contratación de ejecutivos y una compañía financiera.

“A veces olvido mi discapacidad”

Cada día, entre las 7:00 y las 23:00 horas, personal de Spitex, una institución que proporciona atención médica a domicilio, acude a su casa. Como no puede mover brazos, muslos y caderas, requiere ayuda para algunas de sus actividades cotidianas como levantarse de la cama, ducharse e ir al baño, pero no tiene problemas con sus antebrazos y sus manos, por lo que puede vivir de forma independiente con la ayuda de equipos modernos.

La puerta de su habitación se abre y cierra por ordenador mediante un mando a distancia; la barandilla del retrete se puede subir y bajar automáticamente; la cabecera y los pies de la cama se pueden ajustar automáticamente, y la casa está totalmente equipada con moderna infraestructura, lo que hace que “a veces olvide que tengo una discapacidad”, subraya.

La barandilla de elevación automática del inodoro puede ayudarlo a levantarse por sí mismo. Dahai Shao, Swissinfo.ch

Con base en cifras de diferentes fuentes suizas (posible doble recuento), hay alrededor de 1,7 millones de personas con discapacidad en todo tipo de centros asistenciales, de las cuales el 27% tiene una discapacidad grave.

En 2014, Suiza adoptó la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) que aboga por una participación igualitaria en la sociedad para cualquier persona, independientemente de su discapacidad.

Sin embargo, todavía queda mucho por hacer antes de que la Convención se aplique plenamente, y la mayoría de las personas con discapacidad son colocadas en instituciones y se encuentran algo “segregadas”.

Suiza y la convención sobre los derechos de los discapacitados

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad tiene por objetivo proteger la libertad y los derechos de las personas con discapacidades físicas o mentales.

Suiza ratificó la convención en 2014. Sin embargo, no ha ratificado el protocolo facultativo, lo que significa que no hay recurso legal en los casos en que se infringe la convención.

Suiza tiene que presentar informes regulares sobre cómo se está implementando la convención. 

En el primer informe de 2016, comunicó que varios cambios jurídicos habían aportado considerables beneficios a las personas con discapacidades. Concretamente, se había mejorado la accesibilidad a los edificios y al transporte público.

Pero insieme  (Alemania) y otras organizaciones que representan a los discapacitados sostienen que el informe arroja una luz demasiado favorable sobre los progresos. Señalan que:

El informe se concentra demasiado en las leyes y omite los problemas prácticos de su aplicación, y que la convención y otras leyes se centran demasiado en los discapacitados físicos; mientras que las necesidades de las personas con discapacidades mentales o psicológicas no están suficientemente atendidas.

Las asociaciones que representan a los discapacitados han lanzado un plan de acción nacional para impulsar la implementación de la convención.

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 Metry estuvo cuatro meses en una de ellas y se sentía deprimido. “No podía soportar la idea de comer, dormir y moverme en el mismo lugar", recuerda. Así que decidió buscar su propio apartamento y vivir por su cuenta.

Aparte de sus necesidades básicas, Metry no siempre se queda en casa. Es miembro de la iglesia de Vineyard con la que contribuye en algunas tareas de organización, y asiste cada domingo a los servicios religiosos. No le es inusual abordar el tranvía para desplazarse y, por ejemplo, tomar un café en algún establecimiento del centro de la ciudad.

Transportes públicos adaptados

Para Metry, la posibilidad de viajar de forma independiente en transportes públicos es el signo más revelador de la preocupación de un país por las personas con movilidad reducida.

La ley suiza sobre la igualdad de derechos de las personas con discapacidad (BehiG), introducida en 2004, exigía a las agencias suizas de transporte mejorar sus sistemas de información y de emisión de billetes hasta alcanzar un modelo favorable a los discapacitados.

El plazo concluía a finales de 2013, pero según una encuesta realizada por la organización Agile, solamente el 46% de las empresas del sistema de transporte había cumplido con las normas a finales de 2019.

Agile es la mayor organización de discapacitados de Suiza. Defiende sus intereses, asegura su autonomía e independencia y su participación en la sociedad, trabaja en su beneficio en términos de política social y fiscal, y resuelve problemas en las áreas de empleo, integración en el lugar de trabajo, educación y transporte.

Seguridad económica

Las personas que viven y trabajan en Suiza deben estar aseguradas contra la invalidez (IV). Metry señala que no tiene ninguna carga financiera porque ha trabajado y por lo tanto cuenta con un seguro de invalidez relativamente alto, además de su pensión. El costo de la atención médica en el hogar está cubierto por el seguro de salud. Por lo tanto, Metry es relativamente libre económicamente.

Sin embargo, no todas las personas discapacitadas están en una buena posición financiera, y las que nunca han trabajado no reciben mucho en forma de seguro de discapacidad. Suiza es un Estado providencia en el sentido de que garantiza un nivel de vida básico para todos, y los que no tienen suficiente para vivir reciben un subsidio (ergänzungsleitung).

Discriminación

“¿Discriminación? En realidad, no”, anota Metry, aunque reconoce que a veces la percibe: “Algunos piensan que la gente en silla de ruedas tiene un coeficiente intelectual más bajo que la gente normal, y nos ignoran”, dice.  Pero él sabe cómo responder: “Si alguien me ignora, yo le doy un amistoso saludo con el que le recuerdo mi presencia”.

La ley suiza establece que todos son iguales y que las personas con discapacidad deben poder integrarse plenamente en la sociedad. Sin embargo, lamenta Metry, “las personas con discapacidad intelectual no reciben un trato completamente igualitario”.

insieme Suiza, una organización de padres de personas con discapacidad intelectual, indica que estas últimas no son completamente libres y autónomas en Suiza porque no pueden elegir su profesión ni su región, y generalmente son colocadas en instituciones.

En términos generales, Metry está satisfecho con la aplicación por parte de Suiza del principio de “igualdad para todos”, pero si hubiera que mejorar algo, advierte, “no quiero el lujo de poder subir en silla de ruedas a lo más alto de la catedral de Berna, pero me gustaría poder ir a un bar o a un cine sin barreras”.

La felicidad es decisión propia

Hablando con Urban Metry, uno se olvida de que está discapacitado. Le preguntamos si es especialmente fuerte. “Bueno, yo también me molesto y me enfado, pero puedo ser considerado una persona equilibrada. Cada día decido tener un día feliz”. Nos habla, por ejemplo, de su placer de subir a las montañas: “Puedo caminar en las montañas con mi mente, ese camino está en mi mente. A menudo me siento aquí y luego vuelvo para dar otro paseo”.

Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

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