¿Cómo viven los musulmanes el Ramadán en Suiza?

Imagen del interior de una mezquita en Emmenbrücke, cantón de Lucerna.

(Keystone)

Los musulmanes de Suiza celebran su mes de ayuno en un clima marcado por tensiones ligadas a una intensa y provocadora campaña electoral de un partido de derecha.

Aquellos que ayunan deben conciliar esa práctica con las exigencias y el ritmo de vida de una sociedad que no está acostumbrada a esa tradición.

"La práctica del ayuno durante el mes del Ramadán es, para algunos musulmanes, una tradición cultural que no expresa necesariamente un compromiso religioso. Para otros es la ocasión de reforzar y arraigar la fe", subraya Stéphane Lathion, presidente del Grupo de Investigación del Islam en Suiza (GRIS, en sus siglas en francés).

El Ramadán incrementa el sentimiento del exilio entre los inmigrantes recién llegados a Suiza. En ese contexto, las familias hacen todo para atenuar esa percepción a través de reuniones y de la organización de comidas colectivas al término del ayuno diario. Los encuentros se realizan en salas privadas o en centros islámicos.

Respaldo social

Algunos benefactores musulmanes ofrecen donativos para financiar las comidas de los estudiantes, como las organizadas cada semana en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL). Gracias a ese apoyo social, nadie se siente abandonado. Algunas comunidades, como la de los iraquíes, organizan noches especiales en el Ramadán.

"A partir de las cinco de la tarde, sé que alguien me telefoneará para invitarme a romper el ayuno en su casa. Amigos y familiares llaman durante este mes y no es fácil declinar su invitación", explica Sofiane, estudiante de Informática.

La situación resulta más sencilla para aquel que se estableció en Suiza desde hace tiempo y que se encuentra con su propia familia. "El sentimiento del exilio es intenso durante los primeros años, pero va disminuyendo con los años", opina Nourredine Al-Mansouri, un marroquí, director de proyecto en una sociedad internacional de telecomunicaciones.

Ante el concepto de productividad generalizado

Las personas que practican el ayuno se enfrentan a algunos problemas concretos, en especial, aquellos que trabajan en fábricas o ejercen oficios que requieren un esfuerzo físico mayor.

La productividad es el factor que provoca los mayores inconvenientes, pues las personas en ayuno deben responder al criterio de rendimiento de la misma forma que sus colegas de trabajo. Evidentemente, la situación es menos complicada para los profesionales de la administración o a la enseñanza.

Mohamed El-Bouri, de la EPFL, indica que "el patrón de una fábrica no hace distinción entre musulmanes y judíos. Todos deben efectuar sus tareas y no hay excusa alguna para quien no cumple con su deber. Por esa razón, la persona que ayuna tiende a hacer muchos más esfuerzos por la mañana. De este modo, en caso de fatiga excesiva al final del día, habrá asegurado el promedio de productividad aceptado".

En las escuelas

El número de alumnos musulmanes que observa el ayuno del Ramadán aumenta, un fenómeno nuevo en las escuelas suizas.

Las reglas de esos establecimientos no prevén ningún trato particular para los jóvenes concernidos. No obstante, la actitud comprensiva del personal docente ante los requerimientos de sus alumnos conforta a Daniel Christian, director general de enseñanza básica del cantón de Vaud.

Y en caso de que se presentara un diferendo, "solicitaríamos la ayuda de un consejero jurídico, pero no creo que lleguemos a eso", subraya Christian.

El papel del imán

En varios cantones suizos, las mezquitas juegan un papel importante para reunir las condiciones espirituales necesarias en el mes del Ramadán. De este modo, llegan a Suiza imanes - expertos en el arte de la salmodia del Corán- de Egipto, Turquía y otros lugares. Con frecuencia, los fieles se encargan de comprarles el billete de avión y de cubrir los gastos de su estancia en territorio helvético.

En años recientes, algunos imanes no recibieron la visa para poder entrar al país, debido a que las embajadas suizas en sus lugares de origen argumentaron que las personas concernidas no tenían las cualificaciones requeridas o no dominaban ninguno de los idiomas que se hablan en Suiza.

La comunidad musulmana ha manifestado su decepción por esas decisiones, percibidas como restricciones injustificadas. Insiste en que acudan los imanes del exterior para cubrir los requerimientos de orden espiritual de un grupo religioso que ha duplicado su número en los últimos años.

En especial, los musulmanes resaltan el valor de la presencia de los imanes en las mezquitas durante las noches del Ramadán.

No obstante, la percepción global de los musulmanes sobre las autoridades suizas que otorgan las visas es positiva. Muchos de los centros islámicos contactados por swissinfo confirmaron la actitud de cooperación de las embajadas suizas.

Gesto generoso y reacciones positivas

El ministro del Interior, Pascal Couchepin, dirigió a principios del Ramadán un mensaje a los musulmanes que viven en Suiza, lo que generó reacciones positivas.

El miembro del gobierno colegiado helvético les deseó "un mes de bendición, serenidad y una agradable fiesta del Eid al-Fitr", que marca el fin del periodo.

Para Pascal Couchepin, ese gesto también es una forma de alentar la integración.

El imán de la gran mezquita de Ginebra, Youssouf Ibram, envió al ministro una carta oficial para expresarle su gratitud. El diario suizo 'Le Temps' publicó una cita de Youssef Ibrahim en la que asienta que Pascal Couchepin forma parte de los "grandes hombres políticos con una visión estratégica y lúcida de las cosas".

Para Nourredine Al-Mansouri, director de proyectos de una sociedad internacional de comunicaciones, el gesto de Couchepin "fue una agradable sorpresa, pues no estamos acostumbrados a ese tipo de iniciativas. Se trata de un reconocimiento a esta minoría que contribuye eficazmente a la construcción, la prosperidad y al desarrollo del país. También puede ayudar a limitar los efectos negativos de la campaña denigrante de la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha nacionalista)".

Propaganda con ovejas

El profesor Mustapha Habès - ex diputado de Argelia que actualmente vive en el cantón de Vaud - no excluye que este comentario del ministro Couchepin tenga también tintes electorales. Sin embargo, considera que podría ser el comienzo del camino hacia una nueva orientación que concluya con el reconocimiento oficial del Islam, a semejanza de otras religiones.

Por lo demás, la mayoría de los musulmanes reacciona a las campañas y a los afiches de la UDC con cierta indiferencia. Considera que los carteles con ovejas blancas expulsando a las negras, o aquellos de toque irónico que ilustran a musulmanes rezando, no contribuyen a la vida en común.

swissinfo, Abdelhafidh Al-Abdelli
(Traducción del árabe al francés: Saïd Djaafer y del francés al español: Patricia Islas)

Datos clave

Hay alrededor de 340.000 musulmanes en Suiza, según el más reciente censo federal (2000).

Cerca de 12% de la comunidad musulmana tiene pasaporte suizo. La mayoría proviene de Turquía y de la antigua Yugoslavia.

El número de musulmanes ha aumentado significativamente en años recientes.

Los musulmanes representaban el 4,3% de la población en 2000. En 1990, el 2,2%. Ese incremento se explica por el flujo de refugiados tras los conflictos en los Balcanes.

El ayuno del Ramadán

El Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán y marca el inicio de la revelación del Corán al profeta Mahoma. El ayuno del mes del Ramadán es el cuarto pilar del Islam, un deber que todos los musulmanes deben realizar.

Los cinco pilares del Islam son:

1.La Chahada: la profesión de la fe, del credo a Dios y de la profecía de Mahoma.
2.Los cinco rezos cotidianos.
3.La limosna para los más pobres en las proporciones prescritas.
4.El ayuno del mes del Ramadán en el calendario musulmán, desde la aurora hasta que el ocaso.
5.La peregrinación a La Meca. Al menos una vez en la vida si el creyente tiene los medios físicos y materiales.



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