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¿Cuánto cuesta..., señorita?

Tapa de una revista satírica de 1897. Archivo social suizo Zurich

La prostitución es uno de los oficios más viejos y conocidos de todos los tiempos. Víctimas o grandes cortesanas, las prostitutas eran rechazadas y objeto de innumerables críticas.

Este contenido fue publicado el 25 mayo 2004 - 10:05

Por primera vez en el Museo Bärengasse de Zúrich se consagra una exhibición a este tema delicado y complejo.

Es una importante muestra que nos habla de ciertas costumbres del viejo Zúrich, entre 1875 y 1925. Es decir, la transición del siglo XlX al XX, una época que sin duda dejó profundas huellas en la vida social en Suiza y en toda Europa.

Justo en el sótano de la casa que alberga el Museo Bärengasse, y dentro de una atmósfera más bien agobiante, se ha instalado esta exposición quizás para acentuar el aspecto secreto, puritano e hipócrita que ha despertado desde siempre hablar de la prostitución.

La industria de la diversión

Hacia finales del siglo XlX, Zúrich, como otras ciudades industrializadas europeas, empieza a ofrecer al público una gama de diversiones en todos los niveles: teatros de variedades, numerosos restaurantes, bares y cafés mundanos donde se reunía la crema y la nata de los zuriqueses.

Entre esa gran cantidad de entretenimientos no podían faltar, por supuesto, las casas de citas. Estas comienzan a aparecer de forma tímida en las trastiendas de las tabaquerías.

Se tienen noticias de que cuando un hombre se acercaba a comprar unos habanos o cigarrillos, se le sugería que pagando la módica suma de cinco francos podía pasar a la trastienda del local y recibir un pequeño placer…

Una vida ilícita y secreta

Pero también estaban las prostitutas elegantes y caras que costaban más de cinco francos. La demanda y el mercado sexual abrían un negocio redondo.

Generalmente, estas mujeres se encontraban en los hoteles de lujo como el “Kröne” y el “Jura” de la Limmatplatz en Zúrich. La velada sexual daba inicio con una buena copa de champán, una habitación rica y bien ambientada, fotografías picantes que se le ofrecían al cliente para exaltar su imaginación, y todo por la cantidad de ¡veinte francos!

Los baños públicos, otro punto de encuentro sexual

La homosexualidad masculina no era desconocida, al contrario. Los contactos solían hacerse discretamente en los balnearios de Bürkliplatz, o en los mingitorios situados entre la conocida calle de Bahnhof y el almacén de “Globus”

Gracias a documentos originales de la época, proporcionados por los archivos de la Policía del Cantón de Zúrich, se llega a conocer una cara secreta y dramática de la historia de esta rica y protestante ciudad suiza.

Entre los datos que más sorprenden al visitante de la exposición son, sin duda, la manera en que se explotaba a las jóvenes. Muchas de ellas recibían de cinco a seis clientes por día y ganaban la cantidad irrisoria de 2.50 francos.

Asimismo, en el reclusorio de Stettbach, en Zúrich, se tienen noticias de que la Policía tenía reservadas, hasta 1903, seis cárceles destinadas a las llamadas busconas. Éstas podían permanecer allí de tres a ocho días; después de los cuales salían libres, no sin antes haber pagado una multa por infracción ¿a la moral?

El horror a las enfermedades

El Museo Bärengasse, en colaboración con la Universidad de Zúrich, presentan esta muestra sobre la prostitución bajo una sólida perspectiva histórica.

Sin embargo, uno de los puntos más reveladores de este problema es el relacionado con las enfermedades sexualmente transmisibles.

A través de estadísticas, películas documentales, viejas fotografías y objetos sorprendentes, se trata de sensibilizar al público sobre el peligro de contagio.

El aumento de la sífilis y la gonorrea era alarmante en Zúrich. Esto dio lugar a que en 1918 se fundara una sociedad contra enfermedades difíciles de combatir y se lenzara además una campaña para hacer conciencia de que la prostitución y el alcohol dañaban a la sociedad.

De ahí que para proteger a los clientes que frecuentaban a las prostitutas, se las enviara periódicamente a revisión médica.

No obstante, el peligro de enfermedad por contacto sexual seguía siendo una amenaza. Aún hoy día es una de las más graves preocupaciones sociales.

Las mujeres son las víctimas

Muchos de los visitantes de la muestra coinciden en que las injusticias fueron cometidas contra el sexo femenino.

Gisella Schneider,una de las personas del público, declaró a swissinfo que “el abuso a las mujeres, desgraciadamente, forma ya parte de nuestra historia. Habrá que seguir combatiéndolo”

El debate social provocado por el problema de la prostitución sigue abierto. En este sentido, hacen falta más exhibiciones como ésta para lograr que las mujeres dejen de ser percibidas como objeto de cambio.

La muestra ¿Cuánto cuesta usted señorita? en el Museo Bärengasse, de Zúrich, terminará el 11 de julio de 2004.

swissinfo, Araceli Rico, Zúrich

Contexto

Fotografías, caricaturas y documentos dan un panorama de lo que fue la prostitución en Zúrich entre 1875 y 1925.
En esa época era normal que los hombres de la clase media visiten los burdeles.
Las enfermedades venéreas crearon una oposición a las casas de lenocinio y abligaron su cierre en 1898.

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