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"Devolver a África lo que ella nos dio"

Joseph Blatter opina que el fútbol permitirá el desarrollo de África. swissinfo.ch

En una entrevista concedida a swissinfo, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, traza un balance del Mundial de Alemania que, en su opinión, no debe ser recordado por el cabezazo de Zidane.

Este contenido fue publicado el 17 agosto 2006 - 19:28

Optimista con respecto al Mundial de Sudáfrica en 2010, Blatter se refiere también sobre otros temas, como la comercialización del fútbol.

La FIFA se mudó en mayo pasado a uno de los barrios más lujosos de Zúrich. Su nueva sede está domiciliada en una calle bautizada con el nombre de la máxima organización del fútbol mundial.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, recibió a swissinfo en su despacho de 90 metros cuadrados, decorado con muebles de madera e innumerables recuerdos y regalos. Hace ocho años que este suizo, originario del cantón del Valais, preside una de las organizaciones deportivas más poderosas.

swissinfo: ¿Cómo evalúa la FIFA el Mundial de Alemania?

Joseph Blatter: El Mundial 2006 fue una gran fiesta del fútbol, sobre todo para la afición. Vi cumplido uno de mis deseos. Durante cuatro semanas el fútbol acaparó la atención del mundo entero. La emoción que se vivió durante ese periodo en Alemania se contagió al mundo. Los índices de audiencia fueron importantes incluso en países donde el fútbol no es el deporte favorito, como Canadá, que retransmitió todos los partidos, Australia, cuya selección se clasificó para el Mundial, Asia y otros países.

Por primera vez la fiesta no se limitó únicamente a una capital, como ocurrió en México, Roma, Milán, París o Seúl. En Alemania vibraron todas las ciudades que hospedaron el Mundial. Y aún quedaban entradas para los aficionados. Millones de personas se congregaron y no hubo ningún problema, a excepción de la confusión que precedió el partido entre Alemania y Polonia. La gente entró contenta a los estadios, vio los partidos y regresó feliz a sus casas.

swissinfo: ¿Y el fútbol que vimos en el campo?

J.B.: Realmente, esperábamos un fútbol más ofensivo, pero la realidad es que este deporte no es como el cine, donde el director puede corregir posteriormente una escena. El fútbol tiene dos escenógrafos: los seleccionadores de los dos equipos. A veces los dos se han fijado un único objetivo al llegar al campo: no perder el partido. Por eso muchas veces no vemos un espectáculo bonito. De todos modos, yo ceo que la dramaturgia de los partidos en Alemania fue fantástica y que los aficionados vibraron hasta el último minuto. (...)

El fútbol podría haber sido mejor, pero creo que el aspecto dramático fue también muy bueno. Fue increíble ver cómo se dispararon los índices de audiencia en la final.

swissinfo: ¿Se puede aceptar que una selección gane el Mundial por penaltis?

J.B.: No hay solución a este dilema. En 1994 intentamos resolver la cuestión mediante la introducción del 'Golden Goal' (Gol de Oro), cuando el partido terminaba durante la prolongación en el momento de marcarse el primer gol. Pero esto no solucionó el problema. Lo que podríamos hacer en el futuro es eliminar la prolongación. Así un partido duraría 90 minutos y luego, si fuera necesario, se pasaría a los penaltis. En ese caso, creo que algunos seleccionadores entrenarían a sus equipos para un juego más ofensivo, para marcar goles.

swissinfo: ¿El cabezazo que Zidane le propinó a Materazzi es un reflejo de lo que se vive en el fútbol actual?

J.B.: Es obvio que ese no es el objetivo del fútbol, pero es necesario decir que éste es un juego que practican personas de carne y huesos. Si corren durante 110 minutos, en condiciones de extremo calor y teniendo en cuenta que Zidane fue provocado, entonces resulta más fácil entender lo que ocurrió aquel día. Claro que hubiera sido más bonito que el partido terminara con un 6 a 3 o un 5 a 4, después de los 90 minutos del tiempo regular y concluyera con una linda fiesta. Pero tuvimos este triste desenlace.

Yo no creo que el Mundial 2006 pasará a la historia como el del cabezazo de Zidane. Para mí ha sido el Mundial de la victoria de Italia que luchó a pesar de los problemas en casa, aquel gran escándalo. Los jugadores quisieron demostrar que no tenían nada que ver con ese asunto. Y tuvieron la suerte y la capacidad y, por eso, se merecen el resultado.

swissinfo: Usted ha manifestado en alguna ocasión que considera como su misión llevar a cabo el Mundial de Sudáfrica. ¿Qué hay de visionario en ese deseo?

J.B.: No hay nada de visionario en ello. Sólo queremos devolver algo al continente africano por todo lo que él hizo y sigue haciendo por el fútbol mundial, sobre todo el europeo.

En 1998, cuando era candidato a la presidencia de la FIFA, yo dije que uno de mis objetivos era llevar el Mundial a África. Y eso sólo ocurrió cuando introducimos el sistema rotativo en la FIFA. De no haberlo hecho, ningún país africano hubiera tenido mayoría suficiente para acoger el evento.

Es como en la votación para los Juegos Olímpicos: nadie confía en que los africanos reúnan las condiciones para organizar un evento de esas dimensiones. Es por ello que, en el momento de elegir a un país organizador del Mundial de 2010, cuando apenas había candidatos africanos – y también se aplica a los casos de Brasil y Colombia en 2014 – la candidatura de Sudáfrica terminó por convencer. El otro candidato fue Egipto, que no recibió ningún voto, y Marruecos, que era el único contrincante de peso.

Ahora quiero demostrar que Sudáfrica fue una buena elección, un país que ya ha organizado muchos torneos mundiales de rugby y cricket. (...) Cuando se decidió organizar el Mundial en Sudáfrica, en mayo de 2004, los contratos de derechos de transmisión y de patrocinio se cerraron en un nivel más elevado que en Alemania. ¿Qué significa eso? Que el mercado confía en la capacidad de organización de Sudáfrica. Además, quiero recordar que el Mundial de Fútbol es actualmente líder en el mundo del deporte. Los índices de audiencia son muy superiores a los de las Olimpiadas de Verano.

swissinfo: ¿En qué medida los problemas sociales de Sudáfrica, como la criminalidad y el bajo poder adquisitivo de su población, van a dificultar la realización del Mundial?

J.B.: Coincido con usted en lo referente al poder adquisitivo. ¿Pero hablar de criminalidad? ¿No es usted de Brasil? ¿Ha visto usted la situación en las grandes ciudades de Estados Unidos? La criminalidad es un problema que existe en el mundo entero. Sabiéndolo, se pueden adoptar las medidas adecuadas.

En cuanto al poder adquisitivo, usted tiene toda la razón. Para que los estadios se llenen y que los africanos también tengan oportunidad de asistir a los partidos tenemos que trabajar conjuntamente con nuestros patrocinadores para que la población tenga acceso a los estadios pagando precios moderados.

swissinfo: ¿En su opinión, es excesiva la comercialización que existe en el mundo del fútbol?

J.B.: Si la gente habla de comercialización excesiva en el Mundial es porque el fútbol mueve mucho dinero, y esto ocurre en los clubes: los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Es un tema que ya incluimos en la agenda del 'task force', el grupo de trabajo 'For the Good of Game'. En el congreso que realizó la FIFA (7 y 8 de junio de 2006), recibimos la misión y el derecho de analizar de dónde viene todo el dinero que circula en el mundo de fútbol y adónde va a parar.

swissinfo: ¿A los clubes?

J.B.: Sí, a los clubes.

swissinfo: Y cuando se refiere a los clubes, ¿se refiere únicamente a los clubes europeos?

J.B.: Cuando hablo de los clubes en términos de dinero, me refiero al mundo entero. Pero – salvo algunas excepciones – esas condiciones se dan de forma concentrada en las ligas europeas. Son cinco ligas europeas que hacen grandes negocios con sus clubes. Un ejemplo es la Champions League, que es la más atractiva y la que más dinero mueve. No olvidemos que el 80% de los ingresos de la Champions League van a parar a los clubes. Los que llegan a la segunda fase, a la tercera o a la final ganan tanto dinero que pueden comprar un sinfín de futbolistas para dejarlos sentados en el banquillo, sin jugar. Eso es inmoral. En el campo sólo puede haber once jugadores. Y los grandes clubes tienen al menos veinticinco superestrellas en sus equipos.

swissinfo. ¿Y por qué razón? ¿Por una cuestión de marketing o para debilitar a los clubes rivales?

J.B.: Eso es. Así los jugadores no están disponibles para la competencia. Es el tema que vamos a tratar, pues es una situación que yo no considero correcta. Eso va contra la ética del fútbol. Al inicio de esta entrevista usted me hizo una pregunta sobre la calidad del fútbol. Mi respuesta es: a mí no me gusta un cabezazo, pero cuando un futbolista pisa a otro, eso es parte del juego: pero si yo dejo a un jugador en el banquillo o sólo lo dejo jugar de vez en cuando y le sigo pagando su salario, eso no es justo.

El problema no existe únicamente en el fútbol europeo. Yo prefiero decir que se trata de un problema mundial. Cuando analizamos todo el flujo de jugadores, vemos cómo África ha sido despojada o ya está despojada de sus talentos. ¿Y en América Latina? ¿De dónde vienen los futbolistas? De Brasil, Argentina, de plataformas donde se hacen los negocios. Los jugadores brasileños se venden a precios exorbitantes a través de Portugal. Y eso no sólo por una cuestión de idioma, sino también de algunos acuerdos ligados a la nacionalidad. Los de lengua española vienen de Argentina, a veces, Colombia, y entran en Europa a través de España. En el último año, en la Liga profesional de Rusia, el Dínamo de Moscú fue bautizado como 'Dínamo – Lisboa'. ¿Y por qué? Porque tenían diez jugadores de Brasil o Portugal. En mi opinión, esto es comercio con seres humanos. ¿Y quién se dedica a este negocio? Empresas y agentes. Es aquí donde queremos intervenir.

swissinfo: Respecto a la corrupción en el fútbol, como los casos de Alemania, Brasil e Italia, ¿qué está haciendo la FIFA para combatirla?

J.B.: Le voy a contestar con una pregunta: ¿Quién estaba en el centro de esos escándalos? Los árbitros del fútbol. Ése es el punto débil en nuestra organización. Por eso necesitamos proteger a esas personas y la clave está en la profesionalización de los árbitros. Y si el árbitro estuviera integrado en su profesión y bien pagado, sería mucho más difícil manipularlo. Hoy en día, cuando uno acepta una negociación, siempre puede decir que es banquero, pintor y que puede regresar a su profesión.

Entrevista swissinfo: Alexander Thoele
(Traducción del portugués: Belén Couceiro)

FIFA

La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) es la institución internacional que dirige las asociaciones de fútbol. Fue fundada el 21 de mayo de 1904 en París y tiene sede en Zúrich.

La FIFA trabaja estrechamente con las seis confederaciones regionales que organizan, entre otros eventos, las Eliminatorias Continentales para el Mundial de Fútbol:

Las Federaciones continentales miembros de la FIFA:

CONMEBOL, Sudamérica
CONCACAF, Norte y Centroamérica
UEFA, Europa
AFC, Asia
CAF, África
OFC, Oceanía

La FIFA organiza, entre otras competiciones, los siguientes torneos:

Mundial de Fútbol
Mundial de Clubes
Copa de Federaciones
Mundial de Fútbol Femenino
Mundial de Fútbol de Arena (Beach Soccer)
Mundial SUB-20

La FIFA también elige y premia al futbolista del año.

(Fuente: Wikipedia)

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