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“El coronavirus nos obligó a abandonar nuestra rutina periodística”

Valérie Dupont delante de la Guardia Suiza del Vaticano. Valérie Dupont

En Suiza, pocos medios disponen de corresponsales propios en el extranjero. ¿Quiénes son estas personas que han elegido vivir en otro país para narrar el mundo a sus compatriotas? ¿Qué relación tienen con Suiza como periodistas? SWI swissinfo.ch ofrece el retrato de cinco de ellos. Quinta y última etapa: Italia.

Este contenido fue publicado el 19 septiembre 2020 - 11:00

"La vida es bella” es una frase que resume bien a Valérie Dupont, ya que la corresponsal de la RTS (radiotelevisión de la Suiza francófona) irradia una energía desbordante desde Roma. Su torrente de palabras, que hace palidecer al más parlanchín de los italianos, permite a la quincuagenaria hacer un resumen para swissinfo.ch de su experiencia en Italia durante los últimos meses, un periodo que la ha marcado profundamente.

Gusto por el extranjero

Desde que tiene uso de razón, Valérie Dupont se siente atraída por el extranjero. Cuando tenía 17 años, vivió un año en Estados Unidos en donde tomó clases en el College (preuniversidad). De regreso a Bélgica, ya que Dupont tiene un origen franco-belga, inició sus estudios de periodismo y casi simultáneamente comenzó a trabajar para una empresa productora que entonces contrataba periodistas acreditados en la Unión Europea.

Posteriormente, Valérie comenzó a laborar en la RTBF (Radiotelevisión belga francófona), avanzando a paso firme hasta convertirse en la jefa de edición de la emisión nocturna de noticias. Desempeñaba esa función cuando, en 2005, tuvo un encuentro que transformó su universo personal. Hubert Gay-Couttlet, entonces a cargo de la sección de “política extranjera” en la TSR (antiguo nombre de la hoy RTS), necesitaba un periodista independiente que quisiera trabajar desde Italia.

En aquel momento, Valérie estaba enamorada de ese país y también de uno de sus habitantes -quien más tarde se convertiría en su esposo-, así que se dijo que la vida “le estaba ofreciendo una oportunidad”. En ese momento se dio cuenta que “no ambicionaba ser jefa”, lo que verdaderamente deseaba era “hacer reportajes”. Así que, con el apoyo de Hubert Gay-Couttet, convenció a la RTBF de crear una corresponsalía junto con la TSR en Roma que proveería noticias tanto a Suiza como a Bélgica.

Valérie Dupont, 51 años, es corresponsal de la TV RTS y de la RTBF en Italia desde hace cinco años. Filippo Traversa

“Hay muchas similitudes entre Bélgica y Suiza”, dice Valérie Dupont, "existe un multilingüismo y hay equilibrios regionales y políticos que debes conocer". Semejanzas que le han permitido conocer mejor a Suiza. Viaja con mucha regularidad a Ginebra, sede de la televisión suiza, porque encuentra “estimulante trabajar con el resto de la redacción” y porque le da la oportunidad también de visitar a su hija, quien vive en esa ciudad helvética.

Trabaja para Suiza desde hace 15 años, país que la hace sentirse "en casa". Tiene varios pasaportes y Valérie Dupont confiesa sentirse esencialmente europea. “No me gusta ese mundo en el que tenemos que identificarnos con nuestro lugar de nacimiento. Ciertamente tiene una influencia en nuestra cultura, pero en última instancia, un documento de identidad solo sirva para cruzar fronteras", dice. Más allá de las nacionalidades, Valérie Dupont se define como "una mujer que ha tenido la oportunidad de ejercer de forma gratificante la profesión que deseaba".

Un país de contrastes

La entrevistada considera "insoportable" que las mujeres no ocupen un lugar más importante en el mundo laboral italiano y explica que "las estructuras actuales son un obstáculo". Lamenta, por ejemplo, que la Comisión de Emergencia creada durante la crisis del coronavirus solo haya estado conformada por hombres. Pese a ello, "fueron investigadoras mujeres la que fueron convocadas para actuar durante la epidemia". "Es un hecho que la sociedad italiana sigue estando demasiado orientada hacia los hombres, pero, en lo personal, jamás me he sentido menos considerada por el hecho de ser mujer”. Ante los ojos de la periodista, Italia avanza con mayor lentitud que otros países en la tarea de aceptar los cambios sociales, “pero siempre hay una mujer fuerte que está dispuesta a poner las cosas en su sitio y a no bajar los brazos”.

Cuando habla de Italia, los ojos de Valérie Dupont brillan. “Me encanta la libertad que tengo para presentar historias que muestran que este país sigue siendo muy natural en el sur, y profundamente industrializado en el norte. Son los contrastes los que hacen de Italia un lugar tan maravilloso”. También le gusta la idea de haberse convertido, para los espectadores suizos, en el rostro que representa a Italia, "con todo lo positivo y lo negativo que esto supone".

Afirma, por otra parte, que no siempre es fácil ejercer el periodismo en un país donde "la prensa es desacreditada por los políticos". Cuando graba reportajes en Roma, es común ser interpelada por los Carabinieri, que la obligan a justificar el trabajo que realiza. Recuerda que un día, mientras filmaba frente al Palacio Farnesio (un lugar turístico en el que se encuentra la Embajada de Francia), la policía llegó a hacerles un control a ella y su equipo, "¡aunque jamás pide ninguna explicación a los miles de turistas que cada día fotografían este lugar!" A veces, Valérie tiene la impresión de que la prensa está un poco bajo control.

Tras presentar varios informes sobre Matteo Salvini (secretario general del partido de extrema derecha italiana La Lega, senador y antiguo primer ministro), Valérie Dupont recibió una lluvia de críticas por parte de ciudadanos suizos. Esto no le impidió seguir adelante porque, en su opinión, "el trabajo de un periodista es presentar todas las facetas de una realidad". Luego sonríe y subraya la ironía de esta situación: “En el norte (italiano), bastión histórico de La Lega, Suiza es un referente supremo, porque consideran que allí todo funciona y se respetan las reglas. Sin embargo, La Lega del Tesino suizo es bastante anti-italiana...".

La llegada del coronavirus

Para la periodista, el cliché de que Italia es una nación caótica, en donde todo se hace a base de chanchullos, es una exageración. Durante el estricto confinamiento impuesto por el gobierno, "la gente fue muy respetuosa de las reglas". Reconoce que el país no estaba preparado para la pandemia, pero "aún así logró capear la crisis y enfrentó el desafío”.

Entre los meses de febrero y mayo, Valérie Dupont estuvo saliendo para filmar y reportar lo que sucedía. “Al principio, aunque estábamos en una zona roja, no nos dimos cuenta de que la situación era potencialmente peligrosa para nuestra salud”. Poco antes del confinamiento había comprado dos mascarillas protectoras FFP2,  solo por que sí. "Fueron las que utilicé durante dos semanas".

Asumió un gran riesgo sanitario que le dejó también una gran experiencia en el plano personal. “Estar rodeado de personas desesperadas, a quienes se les impide ver morir a sus seres queridos, es realmente difícil. Las imágenes de Bérgamo quedarán grabadas en mi memoria para siempre”. Estos recuerdos la han marcado, pero Valérie Dupont intenta relativizarlos: "Somos una generación que habrá vivido una pandemia, pero tampoco es como vivir una guerra".

Uno de los momentos más significativos en la carrera de Valérie Dupont se produjo durante su encuentro con el papa Francisco. Valérie Dupont

No obstante, se dice perturbada por la falta de solidaridad en Europa. Vio desembarcar rusos y cubanos para ayudar mientras los vecinos europeos "se encerraban como ostras". Piensa que "esta crisis ha sacado a relucir lo peor y lo mejor de la política europea". Refuerza su idea de que el servicio público es fundamental, porque "ha sido el punto de referencia de información en todos los países afectados".

"La pandemia de coronavirus nos sacó, a los periodistas, de nuestro rincón y rutina periodística", dice Valérie Dupont quien piensa que, paradójicamente, esta crisis ha beneficiado a la profesión porque la ha obligado a plantearse las verdaderas preguntas que todo periodista debe hacerse.

Traducido del francés por Andrea Ornelas

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