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El Dalai Lama ha visitado Suiza en 21 ocasiones desde 1973.

(Keystone)

La decisión del Gobierno suizo de no recibir al Dalai Lama manda el mensaje equivocado, asegura Kelsang Gyaltsen, el enviado del Dalai Lama en Europa y residente en Suiza.

El líder espiritual del Tíbet, de 74 años, galardonado con el Premio Nobel visita Suiza por 22ª vez esta semana para impartir conferencias y clases sobre budismo y paz en el mundo.

El Gobierno suizo ha suscitado la polémica al rechazar un encuentro oficial con el Dalai Lama. Las voces críticas exponen que la decisión está motiva por la presión ejercida por China.

swissinfo.ch: ¿Cuál es su reacción al hecho de que no vaya a haber un encuentro oficial con los ministros suizos?

K.G.: Su santidad no desea causar ninguna molestia al Ejecutivo anfitrión. No hay ningún problema si algunos gobiernos no quiere encontrase con él.

Como suizo-tibetano estoy decepcionado con la decisión del Gobierno suizo. Esto no es muy amable; no manda el mensaje correcto al poder chino para que se replanteen su política respecto a Tíbet y a las minorías de China.

Tengo una fuerte convicción de que miembros de la comunidad internacional deben aclarar al gobierno chino que tiene que resolver el asunto tibetano a través del diálogo y de la negociación, y no con la presión y la amenaza.

Como suizo-tibetano también pienso que esta decisión no es beneficiosa para Suiza, que tiene una reputación como país comprometido con los valores humanitarios y con los ideales de libertad y democracia.

La decisión del Consejo Federal (Gobierno) perjudica, de alguna manera, la credibilidad de estos valores por los que Suiza destaca en la comunidad internacional.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son la posibilidades de cara a un acercamiento entre los tibetanos que viven exiliados en el extranjero, liderados por Dalai Lama, y el Gobierno chino?

K.G.: La posición del Dalai Lama y del Gobierno de Tíbet sigue igual. No buscamos la separación o la independencia del Tíbet. Luchamos por una autonomía legítima del pueblo tibetano dentro de la Republica Popular de China.

El gobierno chino sabe que estamos preparados para continuar con el proceso de diálogo tan pronto como haya una señal clara de Pekín sobre su disposición a debatir el verdadero asunto al que se enfrentan los tibetanos dentro del Tíbet. De momento esperamos un gesto positivo de su parte.

swissinfo.ch: ¿Qué es lo último en la situación actual en el Tíbet?

K.G.: La situación en el interior del Tíbet sigue siendo muy desalentadora. El ambiente reinante es de intimidación y miedo.

Muchas zonas están restringidas, así que los turistas extranjeros y forasteros no pueden acceder. Hemos escuchado sobre detenciones y sentencias estrictas aplicadas a los tibetanos. Además parece seguir habiendo una fuerte seguridad y presencia militar en muchas partes. Según informaciones recientes, los chinos han instalado cámaras para observar los movimientos de la gente, incluso en lugares remotos.

Las limitaciones de movimiento son muy severas; en algunas ciudades se necesita contar con un permiso incluso si se quiere pasar de un lado a otro.

swissinfo.ch: La sucesión del Dalai Lama es un tema sensible a causa de su edad. ¿Está preocupado por su futuro cuando él ya no esté?

K.G.: Naturalmente, la ausencia del Dalai Lama supondrá un gran retraso para el pueblo tibetano, no hay ninguna duda al respecto.

Aunque su santidad y el gobierno del Tíbet en el exilio están preparados para este momento y poder realizar vigorosos esfuerzos para democratizar nuestras instituciones y la sociedad. El futuro no depende sólo de una persona y la responsabilidad de la libertad de los tibetanos se apoya en la libertad individual de cada tibetano.

Desde 2001 elegimos un líder político. Todos los tibetanos en el exilio votaron al primer ministro del Gobierno tibetano en el exilio. Así tenemos ya sólidas instituciones democráticas y sus estructuras.

Creemos que el Dalai Lama vivirá durante muchos años. Goza de una excelente salud por lo que tenemos bases sólidas para pensar que su vida será más prolongada que la del Partido Comunista Chino.

swissinfo.ch: Usted recibió refugio en Suiza en 1963 a la edad de 11 años, junto a otros huérfanos de Tíbet, y ha vivido aquí durante 40 años. ¿Cuál es su relación con Suiza y con el Tíbet?

K.G.: Soy un suizo-tibetano. Estoy muy agradecido con Suiza por darme un segundo hogar. Pienso que los valores y la tradición humanitaria de Suiza y la historia de la libertad y de la democracia son muy importantes. Todo ello ha influenciado mi perspectiva del mundo y mis propios valores.

Al mismo tiempo, incluso a pesar de crecer en Suiza, lo hice entre tibetanos y tuve un monje del Tíbet como profesor que me enseñó el Budismo y el lenguaje del Tíbet y la historia. Así pienso que los conceptos budistas y sus valores son una parte esencial de mi ser.

Creo que existe un fuerte vínculo psicológico y emocional entre los suizos y los tibetanos. Ambos pueblos tienen un gran sentimiento de identidad por ser gente de la montaña. Los dos son pequeños, rodeados por grandes vecinos y como resultado están muy orgullosos de sus identidades distintas.

Me siento como en casa y muy a gusto en Suiza. Mis hijos nacieron y van a la escuela aquí. Suiza se ha convertido en mi segundo hogar, en el verdadero sentido de la expresión.

Simon Bradley, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo)

Contexto

El Dalai Lama visita Lausana los días 4 y 5 de agosto para impartir una conferencia en el recinto de Malley sobre el 'Arte de la felicidad' y los principios budistas, al que se espera acudan unas 12.000 personas.

Está previsto un encuentro con Pascal Broulis, presidente del gobierno cantonal de Vaud, el parlamentario Philippe Leuba y algunos funcionarios de Vaud.

El 6 de agosto tiene previsto encontrase con Chiara Simoneschi-Cortesi, presidenta de la cámara baja del Parlamento Federal helvético.

La visita del Dalai Lama también comprende la ciudad de Ginebra.

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Kelsang Gyaltsen

Kelsang Gyaltsen es desde 1999 el enviado del Dalai Lama en Europa y es una de las dos personas que realiza conversaciones con el Gobierno chino.

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TIBETANOS EN SUIZA

El 7 de octubre de 1950, un año después de proclamada la República Popular de China, 40.000 soldados del ejército popular invadieron el este del Tíbet.

Tras la cruenta sublevación popular de 1959, el Dalai Lama, de 24 años, dejó Lasa y huyó a India. Unos 80.000 tibetanos le siguieron al exilio cruzando diferentes pasos nevados del Himalaya.

En otoño de 1960 llegó el primer grupo de refugiados a la Colonia Infantil de Pestalozzi en Trogen. Con la Guerra Fría en segundo plano, el Gobierno suizo autorizó en l963 la acogida de 1.000 tibetanos.

Los 4.000 tibetanos que hoy viven en Suiza conforman la mayor comunidad de exiliados en Europa.

La comunidad más significativa está integrada por unos 170 tibetanos en el pueblo zuriqués de Rikon, donde también existe un monasterio tibetano.

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