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"Es el momento de entrar"

(swissinfo.ch)

Un día después de la operación lanzada por el Comité anti-ONU, tres consejeros federales han subido al podio para hacer campaña por la adhesión de Suiza a la ONU. La neutralidad sería intocable.

Presididos por el ministro de Finanzas y actual presidente de Suiza, Kaspar Villiger, los titulares de Asuntos Exteriores, Joseph Deiss y de Defensa, Samuel Schmid, explicaron a la prensa, este martes en Berna, la dimensión que el Gobierno Federal otorga al ingreso del país en Naciones Unidas.

Suiza y el Vaticano son los únicos ausentes del organismo mundial. Con este telón de fondo y un tablero político mundial distinto al de 1986, época de la Guerra Fría, los electores suizos volverán a las urnas el próximo 3 de marzo a decidir si quieren formar parte de la ONU.

Si damos crédito a las encuestas, habría llegado el momento de entrar al organismo mundial. Sin embargo, la importancia del asunto sigue despertando emociones que los adversarios pretenden capitalizar, sobre todo atemorizando con la supuesta pérdida de la neutralidad y la soberanía.

El Gobierno, en cambio, está convencido de que el mejor medio de salvaguardar los intereses del pueblo suizo y de la democracia en el mundo es incorporándose al organismo. Un ingreso pleno a Naciones Unidas no implicará ninguna pérdida de soberanía del país, sostuvieron los consejeros federales.

No es un paso a la OTAN

Pertenecer a la ONU no tocará a la neutralidad suiza, subrayó el presidente Villiger al tiempo de responder a los oponentes a la adhesión que "el ingreso en la ONU no representa ningún paso psicológico hacia la Unión Europea ni a la OTAN. Ninguna persona seria en Suiza aspira a entrar a la OTAN".

Los países miembros de Naciones Unidas no están obligados a tomar parte en operaciones internacionales de paz. Suiza puede adoptar ese tipo de decisiones con toda libertad. Por lo tanto, no hay motivo para hablar de un probable contingente de cascos azules, puntualizó a su turno el ministro de Defensa, Samuel Schmid.

"Quien en la campaña previa a la consulta afirme que ser miembro pleno de la ONU obliga a tomar parte en operaciones de paz, como en el conflicto de Irak, en 1990, está confundiendo al pueblo. En operaciones como ésas no participaría, aún perteneciendo al organismo mundial", sostuvo el ministro Schmid.

Suiza aplica sanciones económicas

Las sanciones económicas de la ONU tampoco son incompatibles con la neutralidad, añadió el ministro de Asuntos Exteriores, Joseph Deiss. "Aplicar sanciones económicas no significa que Suiza se sitúe con alguna de las partes en conflicto, sino del Derecho", enfatizó Deiss.

Suiza se adhiere desde hace 30 años a las sanciones que no son de carácter militar, y desde hace una década aplica este tipo de medidas de manera totalmente "autónoma", precisó el jefe del portafolio de Defensa, Samuel Scmid.

Inversión acertada

"Ya no hay razón concreta alguna que impida la pertenencia plena a Naciones Unidas", afirmó el presidente Villiger, quien en la consulta de 1986 se alineó con los opositores.

Villiger puso énfasis en que ésta es la única manera de que Suiza pueda codecidir, levantar su voz y ganar influencia en el seno del reformado organismo mundial, única instancia de alcance planetario, a pesar de sus deficiencias.

A juicio del ministro de Finanzas y jefe del Ejecutivo rotativo, el papel de la ONU ha mejorado ostensiblemente desde el final de la Guerra Fría, y "afirmar que nada ha cambiado desde 1986 está fuera de lugar".

Suiza participa en varias organizaciones especializadas de Naciones Unidas y contribuye con algo más de 470 millones de francos por año. Los 70 millones de francos adicionales serían "dinero bien invertido" porque ganar influencia no se mide en francos ni centavos, sentenció el ministro de Finanzas.

Finalmente, el ministro de Asuntos Exteriores, Joseph Deiss, insistió en que los objetivos de la ONU, es decir actuar en beneficio de la estabilidad, paz, derechos humanos, respeto del medio ambiente y de los más pobres, comulgan con los valores de la política exterior suiza.

La entrada a la ONU elevaría, por ende, la credibilidad de Suiza. "Es la garantía contra una inquietante política exterior de aislamiento", sentenció el jefe de la diplomacia helvética.

La campaña previa a la importante consulta del 3 de marzo ha comenzado, en líneas generales, sin tonos altisonantes. Además de la información gráfica y escrita, tanto los partidarios como los adversarios de una adhesión de Suiza a la ONU, ofrecerán disertaciones y otros actos para exponer las razones de su postura política.

Es bueno recordar que, en virtud de la democracia directa en Suiza, una decisión de tal magnitud necesita contar con la "doble mayoría", es decir mayoría de sufragios y mayoría de los 26 cantones.

swissinfo y agencias


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