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'No' a la postergación de la paz en Guatemala

Ma.Eugenia Morales, mons. Gerardo Flores, Madeleine Rumpf y Rosalina Tuyuc (de izq. a der.) durante la "Mesa de paz para Guatemala". Juan Espinoza

El gobierno y varias ONG de Suiza preparan un programa de apoyo a la lucha contra la impunidad, el acceso a la justicia y la promoción de los derechos humanos.

Este contenido fue publicado el 21 abril 2003 - 14:29

Voces guatemaltecas y suizas coinciden en la necesidad de impedir que los acuerdos de paz de 1996 caigan en el olvido y la indiferencia.

Reunidos hace algunos días en una singular "Mesa de Paz para Guatemala", en Berna, casi un centenar de representantes de obras sociales y organizaciones religiosas de Suiza escucharon testimonios de defensores de los derechos humanos del país centroamericano y opiniones de helvetas que siguen de cerca el proceso.

"Uno de los peligros de los últimos años es que la comunidad internacional se despida (olvide) de Guatemala por la coyuntura mundial. Nosotros pensamos que ahora es quizás mucho más importante comprometerse respaldando el proceso de paz que durante la época de guerra" sentencia Karl Heuberger, de la obra social protestante HEKS.

"Tenemos que darnos cuenta de que un proceso de paz no es cosa de una noche ni de tres años, es larguísimo y se requiere paciencia", anota por su parte Christian Hauswirth, ex embajador de Suiza en el país centroamericano al tiempo de prevenir, empero, que la desesperación ante la falta de perspectivas puede crear en el pueblo el erróneo clamor de retorno a un gobierno de "mano dura".

Programa de promoción de la paz

La División Política IV del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza y ONG helvéticas definen los detalles para poner en marcha, probablemente en la segunda mitad del presente año, un programa con dos vertientes.

La primera quiere apoyar al gobierno guatemalteco en su misión de asumir la responsabilidad de dar un seguimiento más serio a los acuerdos de paz con el fin de atacar la impunidad y la corrupción, principales enemigos de la reconciliación en el país, según Mô Bleeker, asesora en la Embajada Suiza de Guatemala para la promoción de la paz.

"Creo que las cuestiones de impunidad, justicia y derechos humanos es un punto cada vez más importante en la agenda de la política exterior (helvética), sobre todo desde que se está discutiendo nuevas leyes de promoción de la paz por parte de Suiza", añade Bleeker al respecto.

La segunda estará a cargo de las ONG helvéticas en el triángulo de Ixil, en la región de Quiché. "Si las negociaciones llegan a un buen resultado", las ONG helvéticas HEKS, Acción de Cuaresma y Caritas Suiza podrían abrir allí una representación conjunta y empezar su labor de respaldo a movimientos, grupos e iniciativas de reconciliación y desarrollo en esta región muy golpeada por la violencia.

Poco o nada sin titulares

Como muchos otros conflictos guiados por la comunidad internacional hasta el umbral de la paz, Guatemala también constata que no es suficiente firmar acuerdos con grandes intenciones y proyectos si no se cuenta con la atención de los medios de comunicación.

Aquel 29 de diciembre de 1996, que con los documentos suscritos ponía fin a 36 años de guerra civil y proponía archivar los datos nefastos de unos 250.000 muertos, un millón de desplazados y 45.000 desaparecidos (el mayor del mundo), corre el riesgo de quedar en letra muerta si no se recupera la memoria histórica e impulsa un plan de desarrollo nacional.

Testimonio aleccionador

"Somos la mano de obra barata y quienes dimos los muertos" afirma la maya caqchiquel, Rosalina Tuyuc, presidenta de la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA) refiriéndose a la condición de los indígenas después del cruento conflicto de más de tres décadas y casi seis años con acuerdos de paz.

"No buscamos venganza, sino justicia" reclama en nombre de 70.000 mujeres víctimas que esperan, hasta ahora sin mucha suerte, la atención del gobierno a sus reivindicaciones de resarcimiento.

"Mi padre fue secuestrado por los militares en 1982 y mi esposo en el 85" recuerda con pesadumbre Rosalinda sin renunciar al anhelo de reconciliación entre los 11 millones de guatemaltecos.

Romper el cerco de miseria

Es una "situación de pecado" que sólo 2,5% de la población sea dueño del 82% de las tierras cultivables, mientras 60% de la población viva en estado de pobreza e incluso 40% de esa cifra en extrema pobreza, denuncia por su parte monseñor Gerardo Flores, obispo de Guatemala.

Juzga con escepticismo el fondo de las intenciones contenidas en los acuerdos de paz, sobre todo en los capítulos dedicados a las aspiraciones de los pueblos indígenas.

"Cuando vi los acuerdos de paz, sobre todo el que se refiere a los derechos e identidad de los pueblos indígenas, que lo vi tan lindo, tan bello, tan completo, tan esperanzador, dije esto no se va a cumplir", recuerda el prelado.

A pesar de ello confía en que la solidaridad internacional, como la mostrada en Suiza, siga contribuyendo al reencuentro de Guatemala con la paz y la democracia.

Avance lento en la búsqueda de desaparecidos

Guatemala detenta el número de desaparecidos más alto del mundo: 45.000. Averiguar la suerte que han corrido es una tarea asumida desde hace 20 años por el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), a pesar de las amenazas veladas o directas a sus miembros.

"Combatimos la impunidad en Guatemala" señala Mario Polanco, presidente del GAM que agrupa a unos 15.000 familiares, cuya mayoría participa en las averiguaciones, charlas sicológicas e incluso exhumaciones de cementerios clandestinos.

"Una de las mejores terapias es que participen directamente en la búsqueda", sostiene Polanco, al tiempo de expresar su reconocimiento al apoyo suizo y de otros países que "permiten denunciar la impunidad y divulgar la defensa de los derechos humanos".

Conceptos similares expresa María Eugenia Morales de Sierra, Procuradora Adjunta de los Derechos Humanos, dedicada a combatir la corrupción en las instituciones públicas y a dignificar la tarea del funcionario público.

"Es una labor difícil porque muy pocos siguen teniendo el poder en sus manos para fines personales", señala sin ocultar su deseo de contribuir a la erradicación de esas prácticas ilegales.

Esperanza

"Yo pienso que las ONG que ya están luchando por muchísimo tiempo en Guatemala son los ejemplos que demuestran que con la paciencia se puede lograr algo (la paz), pero también estoy consciente de que estas organizaciones necesitan el apoyo, sobre todo de la comunidad internacional", predice el embajador Christian Hauswirth.

No cabe duda que encuentros, como la "Mesa de paz para Guatemala", del presente mes de abril en Berna, mantendrán latente en Suiza la realidad guatemalteca y el anhelo de paz y reconciliación de once millones de personas en el país centroamericano.

Swissinfo/Juan Espinoza

Contexto

Guatemala tiene 108.889 Km2 de superficie y casi 11 millones de habitantes.
60% de ellos viven en estado de pobreza y 40% de esta cifra en extrema pobreza.

Además del español, se hablan 21 lenguas mayas como el akateko, caqchiquel, kíiché y otras.

El país (el mayor mercado de América Central) es eminentemente agrícola. Produce café, banano, verduras, flores, etc.

2,5% de la población es dueño del 82% de las tierras cultivables.
La mano de obra para las 'maquilas' o centros de ensamblaje es otra de las actividades extendidas en el país.

El conflicto armado entre tropas del gobierno y la guerrilla duró más de 36 años y dejó el trágico saldo de 250.000 muertos, 1.000.000 de desplazados, 45.000 desaparecidos y una economía agonizante.

Suiza fue y sigue siendo uno de los países comprometidos con el proceso de paz.

El Grupo suizo de solidaridad con Guatemala promueve con regularidad encuentros puntuales para no perder la huella del proceso de paz en Guatemala.

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