"No va a funcionar"

Más de 8.000 extranjeras se casaron con un suizo en el año 2001. Keystone

Elegir a una pareja de otra nacionalidad o cultura puede generar reacciones negativas en algunos grupos sociales.

Este contenido fue publicado el 23 diciembre 2004 - 16:38

Gran influencia tienen los comentarios de los padres, amigos y conocidos.

Según el estudio de Rita Echarte-Fuentes, en las reacciones se reflejan diferencias culturales específicas. A continuación, algunos extractos de entrevistas que realizó la autora.

Babette: “Para ellos (los padres) no fue fácil. Sobre todo a mi madre le habría gustado un yerno con mucho dinero. Mis padres y mi hermana simplemente no entienden: siempre quieren juntarme con hombres del norte. Piensan que los latinos me traen sólo mala suerte, que existe gran diferencia cultural, que eso no funcionará. Eso lo escucho una y otra vez”.

Markus: Mi padre se mostró distante, no sólo porque mi hermana había traído a su pareja de Argentina, que después fracasó... Mi padre era muy conservador y me aconsejó reflexionar muy bien sobre el asunto... Marcela vino a Suiza, vivíamos en la misma casa y pasamos juntos unas vacaciones en Francia. Por fin quedó claro que Marcela es una mujer como otras.

En opinión de Echarte-Fuentes, los padres suizos creen que la relación no será duradera y consideran que el matrimonio con un extranjero representa un descenso de nivel. Después de algún tiempo, a menudo se observa que la nuera o el yerno extranjero se adapta completamente al nuevo entorno.

Así ocurrió en el caso de Danilo y de Sophie:

Sophie: Para mis padres no fue un problema, más lo fue para Danilo. Una vez lo llevé a casa de mis padres para celebrar la Navidad. En el tren de Ginebra a Berna decía todo el tiempo: tengo miedo, seguro dirán que soy músico, brasileño, que tengo el cabello largo y, de una u otra manera, no me aceptarán.

Y yo le contestaba: no debes tener miedo. Mi padre sabía que él toca la guitarra y compró unas partituras para flauta y guitarra. Por parte de sus padres tampoco hubo el menor problema. Una suiza allá es ‘super chic’.

En efecto, los europeos y europeas gozan en Latinoamérica de gran estima. Son considerados buenos partidos, de tal modo que las reacciones son positivas desde el comienzo. Muchas familias se alegran de la suerte de sus hijos, se imaginan una vida lujosa en Europa y esperan, en parte, un apoyo financiero, según Rita Echarte-Fuentes.

Raquel: Mis padres siempre estuvieron contentos desde que conocieron a Michael. Les gustó mucho, les pareció muy simpático. En Colombia cuenta mucho el hecho de ser extranjero, sólo eso da muchos puntos a favor. Y ellos también sabían del sueño mío de ir a Europa. Mi mamá siempre decía que yo no estaba hecha para este país.

Solamente los padres de Mariana reaccionaron escépticos. Ellos son pudientes y no dependen de la ayuda extranjera. Se pudieron permitir volar a Suiza para conocer a la familia del futuro marido antes de dar su consentimiento a esta relación.

Mariana: Desde el comienzo fue un problema. Soy la única hija en la familia.

Paul: Su padre estaba desconfiado, con toda la situación y también conmigo.

Mariana: Después él (su padre) vino a Suiza.

Paul: Pasó aquí sólo una semana, conoció a mis padres, se llevaron realmente bien. Desde entonces todo se convirtió en una buena relación.

Mariana: Sin embargo, ellos temían que fuera herida y que, en caso de que me fuera mal, no estarían a mi lado para ayudarme. Ese es simplemente un instinto normal de los padres. Y también la gran preocupación de que yo me iría al extranjero, no querían perderme.

Comentarios de los allegados

Los amigos más cercanos de los cónyuges suizos reaccionan, como los padres, con un escepticismo inicial y un posterior apoyo. Las parejas interculturales se sienten a veces directamente agredidas con comentarios críticos y despectivos de conocidos.

Anna: Algunas personas que no me conocían bien reaccionaban como si dijeran ‘Oh, otra vez’. Me miraban un poco raro y seguro tenían sus ideas. Si la gente tiene la impresión de que en mi caso se trata sólo de tener a un negro (ríe), tampoco lo sé... Pueden pensar lo que quieran. El tiempo demostrará si fue correcto o no. Entonces tal vez cambiarán de opinión. Pero me da igual.

Raquel: Lo más chistoso es que uno de estos comentarios fue por parte de amigos de él, muy jóvenes, que dudaban y decían: “Esta va a venir y luego va a dejarte por otro. Ay, y los problemas interculturales, eso no va a funcionar”.

Babette: No lo dicen directamente. Pero me daba cuenta que “brindaban” por mí, por ejemplo, mi familia, colegas de trabajo, las madrinas de los niños o ex colegas de escuela. Preguntaban: ¿Todavía funciona?, ¿estás loca?. ¡Además el hombre es más joven y negro! Yo replicaba que hay muchas parejas suizas que tampoco funcionan. Si uno se casa con un extranjero, todos miran. Y si no funciona, gritan: “Lo ves, hace tiempo te lo advertimos”.

Mariana: ¡Todos estaban tan celosos!

Echarte-Fuentes consultó a sus interlocutores sobre sus experiencias con el Estado. “Muchas parejas se sentían constantemente bajo sospecha de intentar un matrimonio ficticio. Se sintieron fastidiados por los empleados de la Policía de Extranjeros y de las oficinas civiles”, explica.

Nueva legislación

La nueva Ley de Extranjería contempla drásticas medidas en el Derecho Civil para endurecer la lucha contra los matrimonios ficticios. Los jueces del Registro Civil deben comprobar, a través de un catálogo de criterios, si una pareja se casa por amor.

Los casos dudosos irán a la Policía de Extranjeros. “No conozco similares condiciones legales en Latinoamérica”, aclara la investigadora.

En resumen: La elección de un cónyuge extranjero se juzga más críticamente en Suiza que en Latinoamérica. Los padres suizos, luego de un escepticismo inicial, terminan aceptando a la pareja. Para los padres latinoamericanos, los europeos gozan de gran aceptación y son considerados buenos partidos.

Los amigos suizos cercanos también pasan del escepticismo a la aceptación. El cónyuge suizo, en cambio, goza de gran reputación entre los amigos latinoamericanos. Los conocidos suizos reaccionan con escepticismo y hasta con desprecio. Los latinoamericanos, con envidia.

El Estado suizo y sus representantes sospechan de matrimonios ficticios y se inclinan por un endurecimiento de las leyes. Para los países latinoamericanos el asunto no es tema de discusión. Y entre las propias parejas interculturales: los suizos dudan, tienen miedo de que la relación fracase; los latinoamericanos tienen menos miedo.

swissinfo, Rosa Amelia Fierro, Berna

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo