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¿Nuevo impuesto por usar la banca?

Jacques Chirac propuso al WEF, mediante vídeo-conferencia, un impuesto singular a la banca. Keystone

El presidente francés Jacques Chirac soltó el “buscapié” en Davos, al proponer la creación de un gravamen aplicable a todas las transacciones del sistema financiero mundial.

Este contenido fue publicado el 04 febrero 2005 - 15:21

Aunque los recursos se destinarían al combate del Sida, la versión gala del “impuesto Tobin” fue rechazada en Suiza.

Cada 24 horas el sistema financiero mundial realiza transacciones por el equivalente a 3.600 millones de francos suizos.

Y sólo para darnos una idea, son recursos suficientes para pagar el sueldo de 60.500 trabajadores suizos –con un ingreso de 5.000 francos suizos mensuales- durante un año íntegro.

Una fortuna que ha permitido que bancos, aseguradoras, casas de bolsa, y demás intermediarios financieros conformen uno de los negocios más rentables del mundo.

Y fue a los dueños de las instituciones financieras a quienes el presidente francés, Jacques Chirac, puso de cabeza hace unos días (26.01) al proponer en Davos, a través de una teleconferencia que le permitió enlazarse con los participantes del Foro Económico Mundial, la creación de un “nuevo impuesto financiero solidario”.

Los recursos resultantes de su aplicación se destinarían a la lucha contra el Sida, según la iniciativa del mandatario.

Sin embargo, aunque puso la propuesta sobre la mesa, dejó muchas preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿es viable?, ¿cuáles serían sus implicaciones? o ¿cómo operaría?

En qué consiste el impuesto

La propuesta francesa se basa en “un impuesto muy bajo”, como lo calificó el propio Chirac, que gravaría con una tasa de una diezmilésima toda transacción realizada en las plazas financieras mundiales, lo mismo vía pagos electrónicos, que con cheque o tarjeta de crédito.

El proyecto incluye también gravar las tarifas de los 3.000 millones de billetes de avión que se venden anualmente en el mundo.

En un ejemplo práctico, sobre una transferencia de un millón de euros –1,5 millones de francos suizos-, el impuesto citado sería equivalente a 100 euros –150 francos suizos-, monto poco significativo con respecto a la cifra original, pero, en contrapartida, capaz de recaudar alrededor de 15.500 millones de francos suizos al año para paliar el Sida y otras enfermedades.

Tobin, su origen

El impuesto solidario de Jacques Chirac tiene su origen en la reinterpretación personal que hizo del llamado Impuesto Tobin; gravamen que fue creado a principios de los 70´s por el hoy desaparecido Premio Nobel de Economía, James Tobin.

El impuesto Tobin consistía en gravar las transacciones cambiarias mundiales con una tasa igualmente pequeña, pero con un objetivo distinto: frenar la especulación.

Tobin creía en el libre mercado, por lo que su meta no era destinar recursos a proyectos de carácter social. Él buscaba exclusivamente evitar que los “capitales golondrinos”, es decir, los capitales especulativos que van de un mercado a otro en la búsqueda de ganancias fáciles, huyan despavoridos a la primera señal de fragilidad (como le sucedió a México en 1995; a Tailandia y Brasil en 1997; y a Argentina en el 2000).

La existencia de el 'Tobin Tax' anclaría a los capitales, que en caso de salir corriendo perderían en las transacciones cambiarias lo suficiente como para volver a pensar en la huída y reconsiderarla.

Cuestionado por muchos países y abiertamente apoyado por otros, el impuesto Tobin hoy sólo aplica en Chile, Malasia, Brasil y Turquía, según confirma a swissinfo, Andrew Coogan, vocero de la Tobin Tax Network, basada en el Reino Unido.

Suiza, en contra

La respuesta helvética es clara: rechazo absoluto.

El ministro de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, descartó de inmediato (27.01) la propuesta chiraquista, puesa su juicio un impuesto financiero no es el camino correcto para luchar contra la pobreza. Además, dijo el funcionario, "Suiza trabaja intensamente en ayudar a los países en desarrollo a través de otras vías".

Y se están confundiendo las cosas, agregó, la existencia del secreto bancario es fundamental para la plaza financiera suiza, dijo, pero los inversionistas que vienen a depositar sus capitales a nuestras instituciones financieras no lo hacen para escapar al fisco de su país.

Merz hacía referencia a las implicaciones políticas que Chirac le había concedido a su impuesto solidario que, según expresó, permitiría a los países que defienden el secreto bancario (Suiza a la cabeza de la lista) “compensar de alguna forma a las poblaciones más pobres”.

La Asociación de Banqueros Suizos (ABS) cerró filas inmediatamente con Merz e incluso, a través de su vocero, ironizó sobre el impuesto chiraquista.

“La idea no sólo es extraña, sino que la evasión fiscal y la fuga de capitales son síntomas de problemas internos de un país, no resultado de la presencia de la banca suiza. En ese caso, sería mejor imponer un impueesto a los dictadores malvados que adquieren propiedades en la Costa Azul francesa", agregó James Nason.

A favor del impuesto, no obstante, están los gobiernos de Francia y Brasil.

¿Es viable el gravamen?

En una escala de viabilidad del 1 a 10, obtendría apenas un 2.
El expresidente estadounidense, William Clinton, realizó una certera acotación sobre el impuesto propuesto por el mandatario francés (28.01) también durante los trabajos del WEF 2005:

“No existen los impuestos de aplicación mundial porque sería imposible materializarlos. Cada país tiene su legislación, reglas y sus autoridades tributarias, la sola aprobación exigiría la aprobación de cientos de Congresos del mundo”.

Así que, dada su complejidad técnica, tomaría al menos una década ponerle en marcha. Por lo tanto, aunque es imperativo explorar nuevos caminos para resolver las necesidades de los 2.500 millones de hombres y mujeres que viven en el planeta con menos de 2,5 francos suizos al día, según datos del Banco Mundial, se requieren propuestas solidarias, pero ante todo viables.

swissinfo/Andrea Ornelas

Datos clave

· Cada día se realizan transacciones financieras mundiales por 3.600 millones de francos suizos
· Aplicar un “microimpuesto” sobre toda ellas permitiría obtener más de 15.000 millones de francos suizos para luchar contra el Sida
· En el mundo hay 2.500 millones de personas que viven con menos de 2,5 francos suizos al día

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Contexto

· El presidente francés, Jacques Chirac, propuso en Davos (26.01) crear un impuesto financiero solidario que gravara todas las transacciones bancarias del mundo, con lo que los “países con secreto bancario podrían compensar a los más pobres”, según dijo.

· El Mnisterio de Fnanzas y los banqueros suizos expresaron de inmediato su disconformidad, porque consideran inviable la propuesta.

· El proyecto de Chirac se deriva del impuesto creado por el Nobel de Economía, James Tobin, que tenía por objeto frenar la especulación cambiaria.

· Dada su complejidad técnica, el impuesto solidario que propone Chirac, es prácticamente inviable.

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