Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

¿Quién manda en Suiza?



Simonnetta Sommaruga y Johan Schneider-Amman fueron elegidos el 22 de septiembre de 2010 para ocupar los dos cargos vacantes en el Ejecutivo de Suiza.

Simonnetta Sommaruga y Johan Schneider-Amman fueron elegidos el 22 de septiembre de 2010 para ocupar los dos cargos vacantes en el Ejecutivo de Suiza.

(Keystone)

Un clima tenso se ha instalado en el Palacio Federal, en Berna, desde la nueva distribución de ministerios en el Ejecutivo de Suiza. Los partidos denominados de centro han dado prueba de fuerza situando a sus consejeros federales en las carteras claves. Pero, ¿es eso realmente importante? ¿No será que el poder en Suiza está en alguna otra parte?

Los dos partidos más votados en el país reaccionaron con gran alboroto tras darse a conocer el reparto de ministerios entre los siete miembros del gobierno colegiado.

El Partido Socialista (PS-izquierda) se sintió pasado por alto y la Unión Democrática de Centro (UDC/derecha) reclamó que los partidos del centro intentarían retener el poder para sí.

Ambos partidos hallan cierta comprensión por parte de los analistas políticos. “La distribución de departamentos (ministerios) no es tan insignificante, porque hay carteras donde es posible resaltar más políticamente”, opina Wolf Linder. Su colega Iwan Rickenbacher añade: “Los partidos quieren ver a sus consejeros federales allí donde también están los intereses políticos esenciales del partido”.

A juicio de la UDC es “irresponsable” la nueva distribución de las carteras, anunciada a principios de esta semana. “Cambiar ministros en cuatro departamentos cuando falta un año para el fin de la legislatura es obligar a acomodarse”.

La repartición de departamentos se ha convertido en “mera demostración de fuerza”, según el PS. “Los partidos del centro poseen en total 30% de los votos del electorado y 76 de los 200 escaños en el Consejo Nacional (Cámara de diputados). Sin embargo, disponen de cuatro departamentos claves en el gobierno federal”, hecho que el Partido Socialista juzga desproporcionado.

“Asegurada mediante una concentrada acción por el poder y encabezada por una presidenta federal que por lo visto antepuso sus intereses personales, los de su partido y los de Economiesuisse ante los de la colegialidad proclamada por ella misma”, precisa el PS.

De esta manera resurge la pregunta sobre quién tiene la última palabra en Suiza. Sendos analistas políticos consultados coinciden en que diversas agrupaciones comparten el poder en Suiza: el Consejo Federal (gobierno), la Administración, el Parlamento, determinados políticos opositores, asociaciones y, finalmente, el pueblo que goza de derechos, entre ellos el de la iniciativa.

Sobreestimado, pero creciente poder

El poder del Consejo Federal suele ser sobreestimado en amplios sectores de la población, considera Rickenbacher. Su poder radica “en la posibilidad de definir su agenda con antelación”.

Linder confirma esta apreciación y añade: “La europeización y la mundialización dan cada vez más importancia a los convenios internacionales, de manera que el poder del Ejecutivo aumenta también en Suiza. El Parlamento no puede debatir esos acuerdos como lo hace con las leyes, sino aceptarlos plenamente o rechazarlos”.

La Administración garantiza la continuidad

El poder de la Administración ha aumentado también, opinan ambos conocedores de la política. Esa instancia asegura cierta continuidad, mientras que la política va en ocasiones “bastante agitada y a veces con rumbo en zigzag”, precisa Linder.

“Las personas esenciales en cada Departamento pueden ser los propios jefes de las Oficinas Federales o también los secretarios generales”, explica Rickenbacher. “El poder de los secretarios generales depende mucho del estilo de dirección aplicado por el respectivo jefe de departamento. “En otras palabras, el consejero federal (ministro) tiene potestad para delegar una parte de su poder”.

En cuanto al margen de influencia del Parlamento en Suiza, las percepciones de los dos analistas políticos difieren un poco. Mientras Rickenbacher considera que el Parlamento de milicia (semiprofesional) tiene mínima influencia en la política, Linder habla de “una relación de fuerzas equilibrada” entre el Parlamento y el Consejo Federal.

Parlamentarios en función de cabilderos

Falta saber qué poder de influencia tiene la economía; de hecho, muy bien apoyada por los representantes de sus asociaciones en los pasillos de Berna. Iwan Rickenbacher, entre cuyas tareas también figura la de hacer ‘lobby’ en Berna, señala sin rodeos: “Quienes en nuestro sistema hacen cabildeo eficiente son aquellos parlamentarios y parlamentarias que al figurar parcialmente en las planillas de sociedades sólidas pueden llevar los intereses de éstas directamente a las comisiones”.

En su opinión, la influencia de las grandes agrupaciones es muy fuerte. “Es en sí demostrativo que las sociedades más importantes como las patronales, los sindicatos y la unión campesina sean más antiguas que los partidos del país”.

Wolf Linder da a entender que no todas las asociaciones tienen tan buenas conexiones. Así, por ejemplo, la industria farmacéutica está en mejores condiciones que la agraria para hacer pasar sus intereses. En general, podríamos decir que “la influencia, sobre todo de la industria de la exportación y sus empleadores, ha aumentado considerablemente, mientras que la de los trabajadores (sindicatos) tiende más bien a decrecer”.

La reunión secreta

Aquel que estudie la distribución del poder en Suiza no puede eludir la reunión ‘Rive-Reine’, rodeada de misterio y que desde hace 35 años se lleva a cabo anualmente entre las ciudades de Montreux y Vevey, en un hotel para seminarios de la multinacional alimentaria Nestlé. En el libro ‘Afán de poder’ (‘Machtgier’), el periodista y ex corresponsal parlamentario Viktor Parma se refiere por primera vez a ese encuentro en 2007.

En esa “conferencia secreta de Suiza“ (Tages Anzeiger) serían trazados los flancos para el futuro de la política suiza dado que los consejeros federales y los capitanes de la economía se dan la mano espontáneamente, lejos de la publicidad.

Pero los dos politólogos no le atribuyen gran influencia a esa reunión. Rickenbacher apunta que existen otras similares y que en ellas se trata de plantear “asuntos generales y de establecer el estado de las cosas”.

Linder también considera favorable ese intercambio de ideas entre mundos diferentes. “Lo que me molesta no es el hecho de que se realicen, sino que lo hagan al amparo de una absoluta confidencialidad, negando el acceso a lo que verdaderamente pasa allí”.

La fuerza de la democracia directa

Al fin y al cabo, la ciudadanía tiene algo que decir a través de la democracia directa de Suiza, coinciden convencidos los dos analistas políticos.

El pueblo puede hacer que los partidos trabajen conjuntamente en defensa de los intereses del país, a pesar de sus disputas, “porque, precisamente, necesitan del consenso para conseguir mayoría en las votaciones populares”. enfatiza Linder

En esa medida, el pueblo es un actor importante en el espectro político. Y “la ciudadanía helvética está consciente y orgullosa de ese poder”, concluye Rickenbacher.

La recomposición

La presidenta federal de turno Doris Leuthard (Partido Demócrata Cristiano (PDC) pasa del Ministerio de Economía al de Medio Ambiente, Transportes, Energía y Comunicaciones.

Eveline Widmer Schlumpf (del partido Partido Burgués Democrático) deja el Ministerio de Justicia y Policía (EJPD ) para ocupar el de Finanzas (EFD),

Los dos nuevos consejeros federales, Simonetta Sommaruga, del Partido Socialista (PS) asume el Ministerio de Justicia y Policía y Johan Schneider-Amman, del Partido Demócrata Cristiano (PRD), el de Economía.

Mantienen sus carteras la ministra de Asuntos Exteriores Micheline Calmy-Rey, el titular de Interior Didier Burkhalter y el ministro de Defensa Ueli Maurer.

Fin del recuadro


Traducción: Juan Espinoza, swissinfo.ch


Enlaces

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

×