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¿Símbolo de orgullo nacional o empresa privada en aprietos?

Swissair atraviesa por un mal momento, pero los helvetas siguen fieles a su compañía aérea.

(Keystone Archive)

Por décadas, Swissair ha sido un símbolo de identidad nacional. Sus puntos fuertes eran la puntualidad, la seriedad y el buen servicio a bordo. La participación del Gobierno en la compañía aérea como accionista minoritario reafirmaba la identificación de los suizos con su aerolínea.

Las exigencias del mercado y la liberalización de la aviación civil tuvieron un impacto profundo sobre Swissair en años recientes. La desregulación iniciada en Estados Unidos en la década de los setenta alcanzó paulatinamente gran parte del tráfico aeronáutico civil.

Cayeron los monopolios de rutas determinadas y los precios, pero también las ventajas impositivas y proteccionistas de las que gozaban las aerolíneas nacionales ante la competencia internacional.

Hoy, la política radical de cielos abiertos en Estados Unidos y en Europa ha llegado a dimensiones nunca vistas. Al igual que las demás compañías aéreas, Swissair vive la fuerte presión generada por la apertura de la aviación civil.

Los especialistas señalaron que Swissair no era suficientemente grande para poder competir a solas en el nuevo mercado liberalizado. No hay que olvidar que, al no ser miembro de la Unión Europea, Suiza no tenía acceso a las atractivas rutas comerciales europeas.

A partir de 1996, Swissair cambió entonces su estructura interna y su nombre - SAirGroup - e inició una agresiva política de asociación con otras aerolíneas. Hoy la compañía suiza es parte del Qualiflyer Group, una de las grandes alianzas globales.

Pero esa participación en otras aerolíneas - entre ellas las francesas Air Littoral, AOM, Air Europe y la belga Sabena - no sólo no dio el rendimiento esperado, sino que ocasionó serios problemas financieros a la empresa.

Los casi 3 mil millones de pérdidas que hoy registra Swissair amenazan la existencia de la compañía, aunque cabe señalar que muchas de las empresas que conforman el grupo SAirGroup son rentables.

El saneamiento de Swissair y la separación de algunos de sus socios exigirán una suma todavía no determinada. Se espera que con ocasión de la asamblea general, programada para el próximo 25 de abril, los directivos del grupo presenten soluciones para sacar a la empresa de la profunda crisis.

Sin embargo, el mal rumbo de Swissair no parece haber desanimado a los helvetas, que siguen volando con "su" aerolínea. Pero muchos suizos no entienden cómo es posible que una empresa de gran prestigio y con sanas finanzas se encuentre ahora en semejante situación.

Se preguntan por qué nadie fue capaz de prever y de actuar en consecuencia para que evitar que el grupo se precipitara al abismo financiero.

Erwin Dettling


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