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#WeAreSwissAbroad Nino Niederreiter: ciudadano honorario de Coira en Minnesota

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Nino Niederreiter en Minneapolis delante del Hennepin-Bridge, uno de los puentes sobre el Mississippi que conducen a Saint Paul.

Nino Niederreiter en Minneapolis delante del Hennepin-Bridge, uno de los puentes sobre el Mississippi que conducen a Saint Paul.


(Copyright: Kristian Kapp)

Nino Niederreiter es hoy uno de los dos mejores jugadores de hockey sobre hielo de Suiza. Vive y juega en las ciudades hermanadas Minneapolis y Saint Paul. Desde hace ocho años reside en EEUU. Solo en verano vuelve a su país de origen para unos escasos tres meses cada año.

Poco antes de cumplir los 17 años, en el verano de 2009, Nino Niederreiter voló por primera vez a Norteamérica para quedarse una larga temporada. Tenía previsto no regresar a Suiza hasta nueve meses después. La meta era Portland, en el estado de Oregón, para jugar con el Portland Winterhawks, un equipo juvenil.

Este joven viajó a Estados Unidos persiguiendo un gran sueño: Ser el primer delantero suizo que diera el gran salto a la mejor liga de hockey sobre hielo del mundo, la National Hockey League (NHL). Y si bien un puñado de compatriotas lo habían conseguido antes que él, todos ellos eran porteros o defensas.

Han pasado casi ocho años desde entonces y Niederreiter ha logrado su sueño. Tiene 24 primaveras, ya no es delantero de la liga juvenil sino del NHL, en Saint Paul, con el Minnesota Wild. Y cada otoño, para él es ya una rutina salir de su ciudad natal, Coira, para dirigirse a Estados Unidos, un país donde ha pasado casi un tercio de su vida.



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(swissinfo.ch)

Una noche de febrero, cuando swissinfo.ch logra localizarle por teléfono, en casa de Niederreiter hay mucho movimiento. En su apartamento de Minneapolis, separada por el río Mississippi de su ciudad hermanada, Saint Paul, están sus padres, familiares y amigos que han ido a visitarle.

Durante 19 días jugará con su equipo únicamente partidos en casa, 8 en total. A esto se le llama ‘homestand’ en la jerga del deporte profesional norteamericano y muy pocas veces se juega en esta variante tan extrema. A menudo sucede lo contrario: Se hace un ‘road trip’. En casos así, Niederreiter viaja permanentemente con su equipo por todo EE UU y Canadá.

Esta temporada ya ha terminado su gira más larga: A finales de noviembre y principios de diciembre del año pasado jugó 12 días consecutivos en St. Louis, Vancouver, Calgary, Edmonton y Toronto.

Ahora está inmerso en un denso programa deportivo: Su equipo es el número dos de la liga que consta de 30 equipos, a él personalmente le va como nunca, es el mejor portero de su equipo, lo que hasta ahora no ha logrado ningún suizo.

Un suizo muy especial en el extranjero 

Obviamente, la vida de Niederreiter como deportista profesional que juega en una de las grandes ligas estadounidenses no se puede comparar con la de un suizo ‘normal’ afincado en Norteamérica, ya sea un emigrante o un suizo cuya familia no vive en su antigua patria desde hace generaciones. Los habitantes de Minneapolis, y sobre todo de Saint Paul, le reconocen a menudo y justamente ahora que le va tan bien, muchas veces la gente se dirige a él. "No me molesta en absoluto", confiesa.



Nino Niederreiter en una terrazza de un rascacielos de Minneapolis, una pequeña ciudad de 382 500 habitantes. Al fondo a la izquierda la "Marquette Plaza".

Nino Niederreiter en una terrazza de un rascacielos de Minneapolis, una pequeña ciudad de 382 500 habitantes. Al fondo a la izquierda la "Marquette Plaza".

(Kristian Kapp)

En los ocho años que pasó –primero como jugador juvenil en Portland, y después como profesional en Long Island, Nueva York y Bridgeport, la mayor ciudad del estado de Connecticut–, se ha ido americanizando, al menos en lo relativo a su apertura hacia otros.

"Esta apertura es lo bonito de EE UU", dice. "Así es más fácil conocer gente. Aunque solo sea para hablar de cosas intrascendentes. Por ejemplo en el ascensor te encuentras a alguien y hablas con él, le preguntas qué tal está. Aquí eso es normalísimo, aunque luego no le vuelvas a ver en toda tu vida. Me encanta."

En Portland le costó un poco acostumbrarse, porque todavía no hablaba fluidamente inglés como ahora, que lo domina casi perfectamente. Tiene impresiones muy distintas de las cuatro ciudades en las que ha vivido: "Portland se parecía a Europa, todo era muy fácil. En Nueva York fue todo lo contrario, el ritmo de vida era frenético, las cosas tenían que funcionar siempre a toda velocidad. Bridgeport era una mezcla de las otras dos ciudades."

Minneapolis le ha gustado especialmente. Piensa que es una ciudad ideal, y tiene mucho que ofrecer a los visitantes, por ejemplo los numerosos puentes a lo largo del Mississippi. "También me gusta el paisaje urbano. Además, la ciudad no es ni demasiado grande ni demasiado pequeña", afirma Niederreiter.

"Aquí todo es más relajado, 'laid back' como dicen ellos, y el entorno me recuerda un poco a Finlandia, porque hay muchos lagos. Aquí viven muchos escandinavos". Quizá por eso no sea ninguna casualidad que entre los mejores compañeros de este suizo se cuenten tres finlandeses del equipo del Minnesota Wild.

Duras despedidas

Por el contrario, hacer amigos fuera de los círculos deportivos es más difícil, confiesa Niederreiter: "Y es que viajamos muy a menudo." Aun así, he podido mantener el contacto con algunos, por ejemplo en Portland o con su familia de acogida en Garden City, Long Island, donde vivió en 2011 y 2012.

Donde tiene amigos –no solo pero asimismo en círculos deportivos– es en su patria, Suiza, que de vez en cuando echa de menos, como su ciudad natal, Coira, de la que incluso es ciudadano honorario desde 2016. "Y naturalmente echo de menos a mi familia. Cada otoño me cuesta mucho despedirme, pero esta es la vida que he elegido, de momento es así."



Al otro lado del Mississippi se encuentra Saint Paul, ciudad hermanada con Minneapolis, con su catedral homónima.

Al otro lado del Mississippi se encuentra Saint Paul, ciudad hermanada con Minneapolis, con su catedral homónima.

(Kristian Kapp)

Minnesota, donde vive, es uno de esos estados que durante las recientes elecciones presidenciales en EE UU ejemplificó la profunda escisión entre las zonas rurales y urbanas. Así, mientras las tres ciudades mayores, Minneapolis, Saint Paul y Rochester votaron al Partido Demócrata y por ello Hilary Clinton logró muy escasamente los diez votos del estado, los condados rurales formaron casi un frente común de apoyo a Donald Trump.

Entre los jugadores estadounidenses del Minnesota Wild había algunos que apoyaban abiertamente a Trump. Por su parte, Niederreiter no quiere inmiscuirse en la política de EE UU: "Se oyen cosas positivas y negativas. Quizá sea mejor que los deportistas se mantengan al margen."

Excluido de decisiones políticas

A propósito de las elecciones: Como es habitual para todos los jóvenes deportistas suizos en edad de cumplir el servicio militar y que residen en el extranjero, Niederreiter está dado de baja en el ejército suizo. Así, a diferencia de los suizos residentes en el extranjero y emigrantes inscritos como tales, no tiene derecho a participar en ninguna votación o elección en Suiza.

Y como en EE UU se dedica a su pasión deportiva desde que tenía 17 años, nunca ha podido votar. Solo podrá hacerlo cuando finalice su carrera en Norteamérica y regrese definitivamente a Suiza.

Pero Niederreiter quiere que esas perspectivas se prolonguen lo más posible, ya que espera hacer una larga carrera en la mejor liga del mundo de hockey sobre hielo. Por cierto, ya ha hecho realidad su primer sueño como profesional en la NHL. El otro, llegar a ser campeón y alzarse con la copa Stanley, el trofeo más preciado de su disciplina deportiva, todavía no lo ha cumplido, pero en 2017 tiene más posibilidades que nunca de conseguirlo.


Traducción del alemán: Raquel Ruiz, swissinfo.ch


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