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Año de separación para el euro y el franco suizo

La caída del euro fue motivo de análisis en Suiza. Keystone

El franco suizo y el euro parecían unidos para lo mejor y para lo peor. Pero en el curso del año 2000 esta percepción cambió pues la moneda suiza resistió mejor al debilitamiento sufrido por el euro.

Este contenido fue publicado el 27 diciembre 2000 - 15:05

Los responsables de la política monetaria europea se preocupan poco de las variaciones del euro frente al franco suizo o ante posibles consecuencias de debilitamiento para la Unión Europea (UE). Las repercusiones en la coyuntura son sin duda más perceptibles para la economía suiza.

La zona euro constituye con diferencia el primer socio comercial de Suiza. A los países que componen esa región, la Confederación Helvética envía la mitad de sus exportaciones y recibe dos tercios de sus importaciones.

Hasta la primavera pasada, el euro se cotizaba a 1,60 francos suizos. Después vinieron las fluctuaciones que llevaron a la moneda europea a cotizarse en 1,54 francos suizos, y en septiembre, en 1,50 francos.

Ante este debilitamiento del euro, la Secretaria de Estado de Economía, (Seco), se dedicó a analizar el reforzamiento del franco suizo ante la moneda europea para llegar a la conclusión de que "no existía razón de alarma".

Según la Seco, la coyuntura no explicaba los caminos divergentes tomados por las dos monedas vecinas. Para el Gobierno helvético fue la confianza de los mercados que marcó la diferencia.

En el mundo bancario, el UBS también realizó un estudio al respecto al que se refiere Peter Buomberger, jefe economista del primer banco suizo.

Según Buomberger, Suiza busca mantener su independencia frente a la moneda única por la vía de una política específica del Banco Nacional Suizo. La divisa helvética conserva así su "atractivo como moneda de colocación".

Según el UBS, el lineamiento del franco al euro provocaría inevitablemente un incremento de las tasas de interés helvéticas.

En septiembre, Suiza siguió con interés el voto danés sobre el ingreso en el euro. Los "euroescépticos" se regocijaron con los partidarios victoriosos del rechazo, símbolo de la resistencia a la unificación europea. Pero si la corona danesa no forma parte de la Unión Monetaria, su curso se encuentra muy ligado al del euro.

El Banco Nacional Suizo no participó en la operación de salvaguarda del euro, cuando éste se venía día a día a pique. Una medida cuyo efecto sólo se dejó sentir en un corto periodo, pues la moneda europea rápidamente volvió a caer a su más bajo nivel frente al dólar, al yen... y al franco suizo.

Thierry Zweifel

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