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A 60 años de la 'Nakba', la catástrofe palestina

'Via dolorosa' también del pueblo palestino, tras 60 años de la creación de Israel.

(swissinfo.ch)

Mientras la comunidad judía celebra el 60 aniversario de Israel, los palestinos no olvidan lo que significó para ellos la creación de ese nuevo Estado.

Una joven palestina evoca sus recuerdos, sus esperanzas y sus temores sobre el futuro de su pueblo.

"Recuerdo de pequeña los juegos artificiales en esta época del año. Hacíamos como si los ignoráramos e incluso ni sabía yo porqué era la celebración", indica Shireen.

"Mis papas jamás me lo explicaron. Era como el secreto sobre Santa Claus para una niña. Ellos seguro no querían decirme que esos juegos pirotécnicos celebraban nuestro derrumbamiento. Querían simplemente que yo viviera una infancia normal y feliz."

Entre 700.000 y 900.000 palestinos abandonaron sus tierras entre junio de 1946 y el fin oficial del conflicto árabe-israelí en enero de 1949, justo con el nacimiento del Estado de Israel.

Para los palestinos, se trató del 'Nakba', una verdadera catástrofe para su pueblo. Actualmente, los descendientes de esos refugiados suman cerca de 4,5 millones y están repartidos en todo Oriente Medio.

"Ciudadanos de segunda clase"

La familia de Shireen (nombre modificado por la redacción) fue una de las más bienaventuradas, por así decirlo: La familia de su madre continuó viviendo en Haifa, aún cuando esa ciudad se volvió parte del nuevo Israel. Allí su abuelo dirigía un comercio de tejidos del que se ocupó hasta su muerte el año pasado, a la edad de 87 años.

De este modo, esta familia palestina obtuvo la nacionalidad israelí para convertirse en parte de los denominados 'israelo-árabes', término oficial que no complace en lo absoluto a Shireen, puesto que se trata, advierte, de ciudadanos de segunda clase en Israel.

La familia por parte de su padre abandonó su hogar en Israel en 1948. Un edificio de apartamentos se construyó en el terreno de la vieja casa paterna, pero el árbol que su tío plantó allí aún permanece intacto, y la familia lo visita de vez en cuando.

El padre de Shireen posee el permiso de viaje de paso, que debe renovar cada año y que demuestra que es residente en Jerusalén, aunque no tiene nacionalidad alguna.

En cambio Shireen, con su pasaporte israelí, tiene la libertad de viajar, lo que no pueden hacer alrededor de un millón trescientos mil refugiados palestinos de la tercera generación que viven en los campos de Cisjordania, Gaza, Jordania, Siria y Líbano.

"Negación de la historia"

En opinión de esta joven palestina, la tragedia de su pueblo se explica, en gran parte, por las mentiras que Israel se obstina a propagar sobre la historia de la región, así como por la ignorancia y la falta de comprensión de la historia y cultura palestinas.

Los jóvenes israelíes han sido educados para creer que esa es su tierra y que se trataba de un lugar sin habitantes antes de su llegada. "Una tierra sin gente para gente sin tierra", fue el moto del líder sionista Israel Zangwill, impregnada aún hoy día en la conciencia colectiva.

Shireen hizo la escuela en una institución católica privada en la parte oriental de Jerusalén, a la que acudían también palestinos de confesión cristiana y musulmana. Sus libros de historia en árabe, aprobados por las autoridades de educación israelíes, omiten la historia palestina y el conflicto israelo-palestino.

Ella y los demás estudiantes aprendieron de sus padres y abuelos la historia de su pueblo, además de las disertaciones orales de uno de sus maestros.

Con colas y con cuernos

La madre de Shireen nació en Haifa en 1948. "Cuando ella nació llegaron dos mujeres judías a casa para ver su cabellera y su trasero, pues se decía que los árabes nacían con cola y cuernos, y querían verlo con sus propios ojos".

Para la familia de Shireen estos relatos simbolizan lo que hoy día no funciona en Israel. Los árabes han sido satanizados en la prensa y en la cultura popular, tanto en Israel como en Occidente. Se les considera un pueblo pobre, ignorante y violento. Una imagen reforzada aún con los atentados suicidas cometidos en la segunda Intifada.

Shireen tiene poco aprecio hacia los numerosos proyectos que se han establecido en le marco del proceso de paz entre israelíes y palestinos. En su opinión, no se centran en los problemas reales, es decir, en los obstáculos que impiden a los palestinos llevar una vida normal. Cita varios ejemplos:

Israel ocupa el 40% del territorio de Cisjordania con asentamientos legales e ilegales, bases militares, carreteras, cientos de puntos de control y barreras que fragmentan el territorio palestino.

Bloqueo

Un muro de separación de ocho metros de altura que Israel comenzó a construir en 2005 y que se proyecta tendrá una extensión de 700 kilómetros en la tierra más fértil de Cisjordania. Esta pared afecta en gran medida la vida cotidiana de los palestinos al dividir de tajo sus tierras, sus familias, sus trabajos y sus recursos acuíferos.

En la Franja de Gaza, un millón cuatrocientos mil palestinos viven bajo el bloqueo israelí, desde que la organización militante Hamás llegó al poder en junio del año pasado.

"Desde su infancia, se les inculca a los israelíes el miedo hacia todos los árabes y palestinos, el miedo a que su país sea atacado.

"La mayor arma en el arsenal israelí no es el poder nuclear, sino este factor de miedo", concluye Shireen.

swissinfo, Victoria Bruce, Jerusalén
(Traducido por Patricia Islas Züttel)

Contexto

El Estado de Israel se creó tras la guerra que los israelíes denominaron la Guerra de Independencia, fundación que los palestinos calificaron de 'Nakba' (catástrofe).

La guerra civil que tuvo lugar entre 1947 y 1948, en la que judíos y árabes combatieron por el control de Palestina, concluyó en una resolución de Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, en la que se voto a favor de la división de Palestina en dos estados, uno árabe y el otro judío.

Israel tiene hoy día una población de 7.800.000 habitantes.

El 20% de su población es árabe. 3.200.000 palestinos viven en Cisjordania y en la Franja de Gaza. Según registros de 2007, 450.000 israelíes vivían en 149 asentamientos de Cisjordania, incluida Jerusalén-Este.

Actualmente, 80% de los refugiados palestinos de Gaza y de Cisjordania viven por debajo de los niveles de pobreza, una cifra que ha aumentado significativamente. En 2000 era el 20%.

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