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ABB y la Universidad de Santiago hacen equipo

Sede de ABB en Oerlikon, Zúrich. Keystone

La Facultad de Ingeniería chilena firma el primer convenio de trabajo entre el grupo tecnológico y un instituto de educación superior latinoamericano.

Este contenido fue publicado el 13 mayo 2007 - 09:26

Hasta 2007, ABB sólo había tenido intercambios académicos; hoy, el objetivo es desarrollar programas y tecnología para el sector metalúrgico.

La globalización cambió la forma de hacer negocios en el mundo; e ingenio y visión se convirtieron en dos características claves para que los grandes grupos consiguieran mantenerse en la batalla.

Esto explica que en 1995 el gigante de la robótica de origen helvético-sueco, ABB, haya decidido convertir a las universidades e institutos de educación superior en aliados en su objetivo de ganar en competitividad tecnológica.

Sin embargo, por razones estratégicas -ligadas al nivel de desarrollo de los centros académicos- hasta hoy el grueso de los convenios de trabajo se habían establecido exclusivamente con institutos de Norteamérica, Europa o Asia.

En mayo del 2007 el paradigma se rompió y ABB echó a andar su primer convenio de trabajo –y no sólo de intercambio de estudiantes- con una universidad latinoamericana.

USACH, la pionera

La Universidad de Santiago de Chile (USACH) fue fundada hace 157 años; su surgimiento está ligado a las necesidades de desarrollo que tenía su país en el siglo XIX.

Instituciones como la Sociedad Nacional de Agricultura necesitaban entonces de escuelas que impartieran enseñanza técnica para insertar a Chile en el progreso. De ahí surgió la Escuela de Artes y Oficios a partir de un decreto del 6 de julio de 1849, durante el gobierno de Manuel Bulnes.

En los años posteriores se sumaron talleres de carpintería, mecánica, herrería y fundición; la escuela adquirió prestigio y creció en número de alumnos.

Pero no era suficiente. Los estudiantes que egresaban de la entonces Escuela de Artes y Oficios (EAO) requerían de una formación más especializada, necesidad que fue gestando poco a poco la creación de la Escuela de Ingenieros Industriales, finalmente fundada en 1940 por Pedro Aguirre Cerda.

Especializada en mecánica, electricidad, metalurgia, química y minas, dicha escuela fue la antecesora de la actual Facultad de Ingeniería, brazo de la Universidad de Santiago de Chile que desde el reciente 9 de mayo pone en vigor un convenio con el grupo helvético para desarrollar tecnología.

Cinco proyectos en puerta

Tras meses de acercamientos, ABB convocó finalmente hace dos semanas (23.04) -a sus instalaciones de Santiago- a los principales directivos de la Universidad de Santiago de Chile.

La cita tenía por objeto la formalización de un convenio que fue signado por el decano de la Facultad de Ingeniería, Héctor Kaschel y el vice decano de Investigación y Postgrado, Nelson Moraga. Y en la contraparte, por Enrique Rohde, Director de ABB en Chile.

Para Kaschel dicho acuerdo "es significativo en la perspectiva de desarrollo estratégico de la facultad -que orientará sus esfuerzos de investigación hacia el sector productivo-, pero también para el desarrollo científico, tecnológico y económico de Chile".

Rohde destacó que el gran reto será conseguir una colaboración eficaz que sea capaz de transformar la teoría en hechos.

De acuerdo con los planes originales, referidos a swissinfo por ABB, el acuerdo de trabajo se basa en cinco proyectos concretos:Investigación aplicada; Proyectos de robótica para la minería; Internacionalización de la actividad minera; Estudio y diseño de indicadores del desarrollo de la actividad minera, y Formación y capacitación (cursos, seminarios, conferencias y talleres).

La filosofía de ABB

Desde la perspectiva del grupo ABB, el trabajo coordinado con universidades tiene objetivos pragmáticos y sin maquillajes altruistas, como lo ha expresado en más de una ocasión Andreas Poncet, su responsable de Investigación Corporativa.

Los empresarios se enfrentan al reto de hacer cada vez más con menos y, además, respetar normas medioambientales cada vez más estrictas. Lo que exige de talento e ingenio, y las universidades son fuentes inagotables de las dos cualidades.

El primer acuerdo realizado entre ABB y un instituto tuvo lugar hace 12 años con la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, EPFZ, al cual el grupo le pidió buscar alternativas para mejorar los sistemas de producción de las empresas.

"Surgieron aparatos de comunicación, censores y herramientas de transmisión de datos, además de algoritmos computacionales que han sido de extrema valía para ABB", refiere Poncet, quien recuerda que la misión fundamental de su empresa es facilitar el desarrollo y el rendimiento de las empresas a través de nuevas soluciones tecnológicas.

Actividad metalúrgica, la ganadora

En Chile, 45% de las exportaciones están ligadas a la minería, especialmente de cobre.

Dicho con simplicidad, el convenio entre la USACH y ABB se ocupará de desarrollar programas y todo tipo de actividades vinculadas lo mismo a los recursos humanos, que a la innovación de tecnología para la producción minera de Chile.

La meta es aumentar la productividad, agilizar los procesos de producción y elevar sus niveles de seguridad.

Un trabajo que exigirá de la interacción constante entre ingenieros de ABB y de la referida universidad sudamericana.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

El grupo tecnológico ABB es producto de la fusión, en 1988, de dos gigantes tecnológicos, la sueca ASEA y la helvética BBC.

Los dos acuerdos más destacados que tiene ABB con universidades internacionales son con el MIT y con Cambridge, hasta 2007, la relación con América Latina era mínima.

Antes del convenio con la Universidad de Santiago de Chile, sólo recibía alumnos en intercambio u ofrecía seminarios esporádicos en universidades peruanas y colombianas.

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Datos clave

ABB es una de las 10 empresas más rentables de Suiza.
Sus productos se comercializan en 120 países y tiene presencia en 87 naciones.
Actualmente, la plantilla laboral de ABB asciende a 108.000 empleados.

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