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Las banderas de la Unión Europea (i) y Gran Bretaña ondean en Cardiff el 24 de septiembre de 2015

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El primer ministro británico, David Cameron, presenta esta semana sus exigencias para reformar la Unión Europea (UE), con el fin de lanzar unas negociaciones que podrían conducir a un cambio de los tratados.

- ¿Cómo se pueden modificar los tratados?

La UE se construyó sobre un conjunto de textos que rigen su funcionamiento, como el Tratado de Roma de 1957, el de Maastricht de 1992 o el de Lisboa de 2007.

Estos pueden ser modificados de cuatro formas: con una revisión total, una revisión simplificada, una decisión del Consejo Europeo -que reúne a los 28 jefes de Estado y de gobierno-, o mediante acuerdos políticos.

- Una modificación total parece excluida

"Todo el mundo reconoce ahora que no habrá un verdadero cambio de tratado", indica a la AFP Pawel Swidlicki, analista del instituto Open Europe. "Los británicos revisaron sus ambiciones a la baja", agrega Vivien Pertusot, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.

Extremadamente largo y complejo, el proceso de "revisión ordinaria" de los tratados se decide en una conferencia intergubernamental (Estados miembros, Comisión y Parlamento Europeos). El texto debe ser ratificado luego por cada uno de los Estados miembros y puede ser objeto de referendos nacionales.

- Londres baraja una revisión simplificada

El ministro británico de Finanzas, George Osborne, habló la semana pasada de un "mecanismo simple", pareciendo inclinarse por el proceso de "revisión simplificada" de los tratados.

Este -utilizado una sola vez, en 2011-, supone que los Estados miembros den su acuerdo por unanimidad y que los 28 Parlamentos nacionales ratifiquen después el texto modificado. Para Swidlicki, está opción también representa un "duro obstáculo".

- Una decisión del Consejo Europeo

El Consejo Europeo ha dado en alguna ocasión garantías a un determinado Estado miembro, como por ejemplo a Irlanda, que obtuvo exenciones en el ámbito fiscal o el respeto de su neutralidad militar, con el fin de arrancar el "sí" de los irlandeses al tratado de Lisboa en 2009, rechazado un año antes.

- Un acuerdo político

"Tras el fin de las negociaciones (con Gran Bretaña), se escribirían los protocolos, documentos legalmente vinculantes", explica Pertusot. Estos acuerdos políticos prometen introducir los cambios solicitados durante la próxima modificación de los tratados. Dinamarca se benefició de este mecanismo en 1992, con el fin de quedar al margen de algunas disposiciones del tratado de Maastricht. En julio, el entorno de Cameron indicó que podría aceptar tales compromisos escritos.

- ¿Logrará Cameron su objetivo?

Una decisión del Consejo Europeo podría garantizar a Londres una exclusión del principio político de una "Unión cada vez más estrecha", mencionando claramente que cada Estado es libre de decidir si participa en ella o no. También por la vía del Consejo, Reino Unido podría obtener garantías contra toda discriminación por no haber adoptado el euro y proteger los intereses de la City, estima Swidlicki.

Los británicos también podrían lograr que se aceptara el derecho a veto de los Parlamentos nacionales a la legislación europea, a través de un acuerdo político.

Los recortes de las ayudas sociales a los trabajadores europeos establecidos en Reino Unido son en cambio "una verdadera línea roja para muchos Estados miembros", según Pertusot, puesto que ponen en entredicho la libertad de circulación.

En cualquier caso, Londres desplegará "mucho marketing". "Estas negociaciones serán un verdadero ejercicio de relaciones públicas", estima Pertusot.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, prometió a Cameron un "acuerdo justo". El líder conservador podrá contar en parte con el apoyo de Alemania, que también desea nuevas reformas.

AFP