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El exalcalde de Londres Boris Johnson llama a votar por la salida de Reino Unido de la Unión Europea el 15 de abril de 2016 en Manchester

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Encantador, desprolijo y con su eterna mata de pelo rubia, el principal líder de la campaña británica contra la Unión Europea, Boris Johnson, fue corresponsal en Bruselas, favoreciendo historias que alimentaban el euroescepticismo en casa.

Johnson, de 51 años, trabajó en Bruselas entre 1989 y 1994, en un momento en que las relaciones entre Londres y la UE no estaban en el punto de ruptura en que están ahora.

Fue corresponsal del diario conservador Daily Telegraph y se convirtió en el periodista favorito de la primera ministra, Margaret Thatcher, gracias a unos artículos que se mofaban sistemáticamente de las instituciones europeas.

"Más que inventar historias, las exageraba", recordó Christian Spillmann, periodista de la AFP en Bruselas en aquel momento.

Algunas de aquellas historias absurdas se convirtieron en mantras para los euroescépticos.

La periodista del diario de izquierdas The Guardian Sarah Helm lamenta que le pidieran que escribiera el mismo tipo de artículos cuando la destinaron a Bruselas a mediados de los años 90.

"En aquel momento, hablar de los 'euromitos' -que si Bruselas había decidido que los condones tenían que ser más pequeños, las fresas cuadradas o las redes de los pescadores más pequeñas- llevaba más tiempo que explicar los cambios en los tratados", escribió.

"Esos mitos eran a veces divertidos, a veces absurdos, a veces tenían un pequeño elemento verdadero, pero casi siempre eran enormemente distorsionados, o totalmente falsos".

"A menudo habían aparecido por primera vez en The Daily Telegraph. Generalmente, su creador era Boris Johnson", añadió.

Algunos artículos tuvieron un gran impacto, como el de 1992 que tenía como título "Delors planea gobernar Europa", sobre las propuestas del entonces presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, para reunir más poder en Bruselas.

Johnson explicó que los defensores del "no", que triunfaron en el referéndum danés de 1992 sobre el tratado europeo de Maastricht, recurrieron mucho a aquel artículo.

- Protagonista en la sala de prensa -

Muchos periodistas que trabajaron con aquel Johnson veinteañero le recuerdan más por su buena mano para las relaciones, sus preguntas provocativas o su afición a la fiesta, que por sus ataques a la UE.

"Nadie podía ignorarlo", recordó Spillmann, evocando su "pelo desordenado" y su "aspecto desprolijo", con su camisa frecuentemente medio salida del pantalón.

Maria Laura Franciosi, que era entonces corresposal de la agencia italiana ANSA, dijo que "siempre estaba preguntando y no dejaba a otros periodistas hacerlo".

"Monopolizaba la sala de prensa", concluyó.

En aquel momento, el francés era la lengua oficial de las instituciones europeas y "lo hablaba muy bien, aunque tenía un fuerte acento inglés", recordó Franciosi.

La ironía es que su euroescepticismo viene de un hombre vinculado a las instituciones europeas como pocos en Reino Unido, donde la ignorancia del funcionamiento de la UE está muy extendido, según las encuestas.

Su padre, Stanley, que defiende la permanencia en la UE, trabajó en la Comisión Europea y fue eurodiputado por el Partido Conservador.

El mismo Boris Johnson fue alumno de la Escuela europea de Bruselas antes de ingresar en el famoso colegio privado británico de Eton.

Todo ello lo hacía un candidato ideal al puesto de Bruselas para el director del Daily Telegraph en aquel momento, Max Hastings, que había conocido a Johnson cuando éste era presidente de la asociación estudiantil de debate de la Universidad de Oxford, la Oxford Union.

Pero no dejó de ser una elección polémica, teniendo en cuenta que Johnson había sido despedido del diario The Times por inventarse unas declaraciones de su propio padrino, el historiador Colin Lucas, en un artículo sobre un descubrimiento arqueológico.

Hastings es ahora un gran crítico de Johnson y votará el jueves a favor de seguir en la UE, en parte porque sospecha que la posición de su antiguo corresponsal tiene que ver con sus ambiciones políticas.

"Habiendo conocido a Boris tantos años, no puedo votar una opción que podría llevarle a Downing Street", escribió Hastings en una columna en el Daily Mail.

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AFP