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El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, llega a una cumbre de la Unión Europea en Bruselas el 17 de diciembre de 2015

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Varios países -entre ellos Francia, Alemania, Italia, Grecia y los cuatro del grupo de Visegrado- podrían obstaculizar el acuerdo, esperado esta semana, sobre las reformas reclamadas por Londres para continuar dentro de la Unión Europea (UE).

- Francia -

Francia expresó un cierto número de objeciones a una serie de garantías prometidas a Londres para que los países que no pertenecen a la zona euro se vean desvinculados de una mayor integración monetaria.

París rechazará cualquier medida que permita a los nueve países que no adoptaron la moneda única poder bloquear las decisiones de los 19 miembros de la zona euro.

"No puede existir ningún veto por parte de los países que no forman parte de la zona euro", advirtió el presidente francés, François Hollande, máxime cuando París desea continuar con la integración de la Unión Económica y Monetaria (UEM).

Francia impulsó algunos cambios en el proyecto de acuerdo del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. En concreto, París presionó para incluir la mención de "cooperación sincera" de los países no miembros de la zona euro, según un borrador del proyecto enviado a la AFP.

Tusk se reunirá con Hollande el lunes en París.

- Los cuatro de Visegrado -

Los países del denominado grupo de Visegrado, formado por Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, se muestran preocupados por la voluntad del primer ministro británico de limitar las prestaciones sociales a los trabajadores de la UE que trabajan en Reino Unido.

Cada uno de estos cuatro países del exbloque comunista cuenta con varios cientos de miles de ciudadanos que se marcharon a trabajar a territorio británico a principios de los años 2000.

Estos países consideran "discriminatoria" la petición de Cameron de reducir durante cuatro años las ayudas sociales para los ciudadanos de la UE y, al igual que las instituciones europeas, estiman que asesta un duro golpe al principio fundamental de la libre circulación.

Tras las recientes visitas de Cameron a Europa central, Donald Tusk debe reunirse el martes en Praga con el jefe del Gobierno checo, Bohuslav Sobotka, quien preside el grupo de Visegrado.

Como Rumanía también expresó sus reservas al acuerdo, el presidente del Consejo Europeo también se reunirá el lunes por la tarde con el presidente rumano, Klaus Iohannis, antes de la cumbre europea prevista el jueves y viernes en Bruselas.

- Alemania y el norte de Europa -

La canciller alemana, Angela Merkel, se muestra bastante solidaria con su homólogo conservador británico, si bien insiste en el carácter inmutable de los principios fundamentales de la UE.

No obstante, el hecho de que Alemania se enfrente a una crisis migratoria sin precedentes podría conducirla a reclamar también la posibilidad de limitar las ayudas sociales a los extranjeras. En 2015, más de un millón de migrantes llegaron a suelo alemán.

Cualquier señal en este sentido por parte de Alemania u otros países del norte europeo como Suecia y Dinamarca podría obligar a los países de Europa central y oriental a bloquear el acuerdo, según fuentes europeas.

Merkel se reunirá con Tusk el martes por la noche en Berlín.

- Grecia -

Grecia, blanco de las críticas del resto de la UE por su gestión de la crisis de migrantes y sumida todavía en la crisis de la deuda, podría intentar negociar algunas concesiones a cambio de su visto bueno al acuerdo con Londres.

El viaje del presidente del Consejo Europeo a Atenas para reunirse el martes con el primer ministro, Alexis Tsipras, deja entrever que el dirigente de izquierda radical todavía no se muestra del todo convencido y podría aprovechar una cierta influencia entre bambalinas.

- Italia -

El jefe del Gobierno italiano, Matteo Renzi, no ha dejado estos últimos meses de enviar dardos a la Comisión Europea. El último de ellos remonta al miércoles, cuando estimó que la "UE es como la orquesta que tocaba en el Titanic".

Renzi desea en realidad una mayor flexibilidad de Bruselas y Berlín respecto a los déficits presupuestarios, para estimular así el todavía débil crecimiento en su país. Asimismo, también le gustaría jugar al primer nivel, junto a Francia y Alemania.

Roma vetó recientemente durante varias semanas el desbloqueo de 3.000 millones de euros que la UE prometió a Turquía para mejorar las condiciones de vida de los refugiados sirios, a cambio de la ayuda de Ankara a frenar la llegada de migrantes a Europa. Italia cedió finalmente el 3 de febrero.

Aunque nada impide que Renzi se convierta otra vez en el aguafiestas de la UE, Tusk no ha previsto visitar Roma antes de la cumbre europea que empieza el jueves.

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AFP