El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, abandonó este lunes el cargo tras ocho años de mandato marcado por varias crisis, y deja a su sucesora, Christine Lagarde, una entidad claramente dividida.

Draghi, quien en su gestión se ganó el mote de "Super Mario", fue homenajeado en la ceremonia de partida por la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron.

Cerca de 400 invitados participaron en la ceremonia del pase del testigo entre el italiano y la francesa, ex directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se celebró en la cafetería del BCE, en la planta baja de la torre de la institución en Fráncfort, Alemania.

"Super Mario", que exhibió en su gestión determinación y creatividad para preservar el euro ante las crisis, aseguró este lunes que el BCE había "demostrado que no aceptaría amenazas a la estabilidad monetaria causadas por temores infundados sobre el futuro del euro".

"Mi objetivo siempre fue el de respetar el mandato enunciado en el Tratado, continuado con total independencia y ejecutado mediante una institución convertida en un banco central moderno capaz de enfrentar todos los desafíos", insistió en este último discurso.

Girándose hacia Christine Lagarde, declaró que estaba "convencido" de que será "una excelente dirigente del BCE". Acto seguido le entregó la tradicional "campana" de la presidencia de la institución.

Si bien Mario Draghi fue blanco de continuas críticas durante su mandato, por su política de "dinero abundante" en la zona euro, la canciller alemana Angela Merkel alabó su acción por "preservar" la independencia del BCE, lo que puede a veces ser "una protección cuando no se está de acuerdo con todo ni con todo el mundo".

El presidente del Banco Central alemán, Jens Weidmann, se opuso varias veces a medidas anticrisis adoptadas por el BCE, como cuando el mes pasado Draghi impuso un nuevo paquete de medidas para reactivar la economía.

- Sueño europeo -

El jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, describió a Mario Draghi como un "hombre que llevó muy alto el sueño europeo" y que fue "en sus discursos y sus decisiones un digno heredero de los padres fundadores de Europa".

El dirigente francés destacó igualmente sus "decisiones no menos audaces" adoptadas "pasa estimular el crédito o prevenir el riesgo de deflación en la zona euro".

"Siempre ha sido consciente de que lo que más importaba, más allá de las palabras y las cifras, es la vida de la gente", añadió Macron.

Tanto el presidente italiano, Sergio Matarella, igualmente presente, como el francés y la alemana, recordaron la frase que marcó la era Draghi, aquella con la que se comprometió en 2012 a hacer "todo lo que haga falta" ("Whatever it takes") para salvaguardar la moneda única.

La tarea más urgente de Christine Lagarde, que asumirá el cargo al frente del BCE el 1 de noviembre, será suavizar las evidentes divisiones dentro de la junta de gobernadores, el órgano que decide el nivel de las tasas de interés en la zona del euro.

- Restaurar la unidad -

Compuesta por veinticinco miembros -seis del directorio y diecinueve provenientes de los bancos centrales de la región - la Junta es el escenario en el que se enfrentan los partidarios y opositores del paquete de medidas para reactivar la economía.

"Estoy buscando la base común para acercar los diferentes puntos de vista", declaró la francesa en una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel el sábado.

La nueva presidenta, abogada de formación, también deberá defender enérgicamente políticas presupuestarias nacionales más ambiciosas y mejor coordinadas, como lo intentaba hacer Draghi sin mucho éxito.

La tarea no será fácil, frente a una Alemania apoyada en el equilibrio de sus cuentas públicas y hostil a cualquier idea de agrupar deuda.

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