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Juguetes entre los escombros de un edificio destrozado por el terremoto en la localidad italiana de Amatrice, el 28 de agosto de 2016, días después del devastador seísmo, que dejó cerca de 300 muertos y poblaciones en 'shock'

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A 100 metros de la sala donde se identifica a los cuerpos de las víctimas del terremoto de Amatrice, los niños juegan y cuentan en dibujos la experiencia traumática que les cuesta expresar en palabras: "todo se derrumbó, menos las montañas".

"Son niños que han sufrido un trauma. En un instante tuvieron que abandonar sus casas y desde entonces no ven más que destrucción", explica Danilo Giannese, portavoz de la oenegé Save the Children, que ha improvisado una sala de juegos.

Muchos de los niños están lejos, en casa de familiares o de amigos, otros en el hospital. Y 15 viven actualmente en tiendas de campaña montadas por los servicios de protección civil.

Bajo una gran carpa gris claro, los niños se sienten seguros.

"Es un lugar seguro, protegido, tienen que tener un poco de serenidad, y no estar fuera en medio del polvo", explica un cooperante de la oenegé sin interrumpir las actividades.

Sentados a una mesa, varios niños de entre 4 y 8 años sacan una caja de pinturas de colores y empiezan a pintar.

"Un dibujo nos ha marcado especialmente: esta niña dibujó unas montañas y nos explicó que eran las de Amatrice, las más bellas del mundo. Añadió: 'Todo se derrumbó, menos las montañas'", cuenta Danilo Giannese.

Aunque sigan jugando y riendo, los niños están más afectados que los adultos.

"Alrededor de 500 niños se encontraban en la zona del seísmo y desgraciadamente hay muchos de ellos entre las víctimas", recuerda el portavoz de Save the Children.

- Escuela bajo una carpa -

Los que han sobrevivido también sufren: "Hoy tenemos que informar a un niño de la muerte de su padre. Es un momento difícil", explica Ernesto Caffo, psiquiatra infantil y presidente de la asociación Teléfono Azzurro.

Los cooperantes de Teléfono Azzurro han montado su sala de juego en la pequeña plaza de Amatrice. También propone apoyo psicológico.

"La gente está de duelo, debemos tranquilizarlos. Tanto a los adultos como a los niños. Para un familiar es importante poder hablar con los niños de la muerte de alguien cercano. Pero sus lágrimas pueden dar una sensación de inseguridad", añade Caffo.

"Esta mañana una niña pequeña se despertó llorando porque quería entrar en su habitación", afirma un miembro de Teléfono Azzurro. "Bajo la carpa, los niños a veces tienen miedo de que en caso de una sacudida todo se les caiga encima de la cabeza".

Sentada sobre una manta extendida en la hierba, una niña juega con un castillo de princesa y una excavadora de plástico.

En cuanto pase todo esto, habrá que ir pensando en la vuelta al colegio, que en Italia será a mediados de septiembre. La escuela se derrumbó el miércoles por la noche durante el seísmo.

"Las autoridades examinan distintas soluciones, pero es probable que la vuelta al colegio se haga en las tiendas de campaña", explica Ernesto Caffo. "Para los niños, volver al colegio será muy importante, porque pueden hablar los unos con los otros, contarse lo que pasó".

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AFP