Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Una multitud de manifestantes toman un tanque de guerra en Estambul durante el intento de golpe de estado militar en Turquía el 15 de julio de 2016

(afp_tickers)

Para la mayoría de turcos, el 15 de julio de 2016 era un día cálido de verano seguido de una apacible noche, hasta que a las 22H30 Turquía cambió.

Cazas F-16 hacían temblar los cristales de edificios en Estambul y Ankara, donde bombardeaban objetivos como el parlamento.

Mientras tanto, tanques y soldados fuertemente armados llegaban al puente del Bósforo en Estambul, donde se encontraron a una muchedumbre de ciudadanos dispuestos a afrontarlos.

Una semana después del intento de golpe de Estado militar contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, todavía quedan muchas incógnitas sobre quién organizó la intentona.

La única cosa clara es que Turquía ha cambiado.

Muchos turcos no conocieron los períodos negros de los precedentes golpes de Estado en los años 1960 y 1980, pero nunca un intento de golpe había dejado tal baño de sangre. Un total de 265 personas murieron, entre ellas 24 golpistas.

"Este intento de golpe sorprendió al mundo, al país y al pueblo", asegura Kemal Kirisci, responsable en Turquía de la Brookings Institution.

- 'Momento extraordinario' -

El gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) inició una purga sin precedentes tras el golpe. Desde su llegada al poder en 2002, esta formación intenta poner el islam en el centro de la política turca, reactivar la economía y construir infraestructuras.

Más de 10.000 personas -soldados, funcionarios, jueces y fiscales- fueron detenidos desde el 16 de julio, lo que generó temores sobre el respeto del Estado de derecho en Turquía.

Unos 50.000 más fueron despedidos, entre ellos 20.000 trabajadores de la enseñanza pública. Y Ankara decretó, además, el estado de emergencia durante tres meses.

"Es un momento extraordinario para Turquía. No hemos visto nada igual desde el golpe de Estado de los años 1980", explica Steven Cook, del centro de estudios Consejo de Relaciones Exteriores.

"La velocidad, el número de personas que han sido víctimas de purgas (...) es extraordinario", subraya.

Erdogan habló de limpiar el "virus" en todas las instituciones. Tras poner en detención preventiva a 125 generales y almirantes por su presunta implicación en los hechos, deberá emerger un ejército muy diferente.

- 'Onda de choque' -

Las relaciones de Turquía con la Unión Europea se han tensado aún más, en particular después que Erdogan apuntara a restablecer la pena de muerte. La adopción de esta medida acabaría de socavar las esperanzas de adhesión de Ankara a la UE.

Las relaciones difíciles con Estados Unidos podrían también empeorar, a causa de la presencia en Pensilvania del predicador Fethullah Gülen, a quien Ankara acusa de estar detrás del golpe frustrado.

"La prioridad es poner [el país] en funcionamiento de nuevo tras esta onda de choque", señala Marc Pierini, de la fundación Carnegie Europe.

"La manera en cómo se haga tendrá un impacto en la posición internacional de Turquía y en sus resultados económicos. Los gobiernos se hacen muchas preguntas actualmente", añade este exembajador de la UE en Ankara.

La lira turca cayó un 6% y la bolsa de Estambul se dejó un 10% esta semana.

- 'En pie de guerra' -

Todo esto tiene lugar en un país de casi 79 millones de habitantes, miembro de la OTAN y que acoge a 2,7 millones de refugiados sirios sin ninguna perspectiva de regreso a casa a corto plazo.

Turquía alberga también decenas de armas nucleares tácticas en su base aérea de Incirlik (sur), utilizada por las fuerzas estadounidenses y sus aliados para bombardear a los yihadistas en Siria.

Para Cook, Erdogan aprovecha el golpe frustrado para "limpiar la casa" de enemigos y podría tomar el control total de un ejército que se encuentra sumido en el "caos".

"Está claro que Erdogan seguirá aprovechando el asunto de Gülen para mantener Turquía en pie de guerra", agrega.

En este sombrío panorama, hay, no obstante, algunas señales alentadoras.

Los partidos políticos y los medios de comunicación han denunciado unánimemente el golpe de Estado.

La principal formación opositora, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), que se presenta como garante del laicismo en Turquía, llamó el domingo a manifestarse masivamente contra el golpe. El AKP podría unirse también.

"La reacción del pueblo y de los partidos políticos confirma lo que sabíamos desde hace años gracias a los sondeos de opinión. Los turcos rechazan de forma masiva los golpes de Estado militares", dice Pierini. "Esto quiere decir que la sociedad maduró".

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP