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Algunos barcos atracados en Aberdeen, el puerto petrolero con mayor actividad de Reino Unido, el 21 de enero de 2015

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La ciudad escocesa de Aberdeen está acostumbrada a vivir al ritmo de las alzas y bajas del petróleo, pero el hundimiento del barril, y el cierre programado de muchos pozos, la tienen esta vez contra las cuerdas.

"Hay una situación crítica. Unos 65.000 empleos de la industria y los contratistas ya han sido suprimidos, de un total de 400.000. Todo Aberdeen está afectado y lo peor aún no ha llegado. Para muchas compañías, 2016 es un agujero negro", predice sombríamente Jake Molloy, dirigente del sindicato RMT de trabajadores 'offshore'.

Desde inicios de año, unos 12.000 operarios de las explotaciones en alta mar se han quedado sin trabajo, señala el gremialista. En otras épocas de vacas flacas, "los muchachos iban a buscar trabajo a África, a México o a Canadá. Pero ahora, en otros lugares es peor que aquí", afirma Molloy, impotente ante una coyuntura que mantiene al barril de Brent, el crudo del mar del Norte, estancado en torno a los 50 dólares, frente a 114 dólares en junio de 2014.

El funcionamiento de la austera ciudad de granito gris del noreste escocés siente los efectos de la crisis: la actividad de hoteles y taxis se redujo notoriamente y los subcontratistas son las primeras víctimas de este parón de la industria.

"Sabía que habría despidos, pero me sorprendió que me tocase a mí, yo llevaba años trabajando duro", dice Raymond Lovie, de 48 años, operario de Subsea 7, un fabricante de infraestructuras submarinas para plataformas petroleras. En su pequeña casa con jardín, Lovie explica, con un nudo en la garganta, que el momento no podía ser peor: recientemente se rompió un pie en un accidente de trabajo en el Congo y acaba de adoptar a un niño.

El joven diputado de Aberdeen Callum McCaig, de 30 años, del partido independentista SNP, admite que la ciudad vive "una situación difícil", pero la relativiza, alegando que el índice de desocupación es menor al de otras regiones de Escocia. El SNP sigue con particular interés la evolución del precio del petróleo, dado que la viabilidad económica de una Escocia independiente se basa en gran medida en los recursos que proporciona su abundante oro negro.

- Desmantelamiento de plataformas -

La baja cotización del barril acelerará además el cierre de pozos con costes de explotación demasiado elevados, lo cual implica el desmantelamiento de las plataformas.

La actividad petrolera se inició en los años 70 en el mar del Norte, que ahora se convertirá en teatro de la mayor operación de desmantelamiento de plataformas jamás realizada. "Es un proceso que durará de 30 a 40 años y tendrá un coste entre 50.000 y 60.000 millones de libras (de 77.000 a 93.000 millones de dólares, o de 68.000 a 82.000 millones de euros), sin revertir el aumento del desempleo", indica a la AFP Chris Young, autor de un informe sobre el tema para la empresa de auditorías y asesoría fiscal KPMG.

El experto asegura que esos trabajos revisten una importancia estratégica para el sector y recomienda empezarlos cuanto antes. Pero la entidad reguladora, vinculada al gobierno, teme que el cierre de algunos pozos encarezca la explotación de los demás, dejándolos expuestos a su vez a planes de desmantelamiento.

Según un estudio de Wood McKenzie, unos 140 pozos podrían cerrar en los próximos cinco años, e incluso si el barril subiera a 70 dólares, unos 50 campos petrolíferos cesarán su producción antes de lo previsto. La perforación de nuevos pozos, por su parte, se desacelera año tras año: hubo catorce el año pasado y habrá seguramente menos en 2015.

Hay quienes ven, sin embargo, el actual proceso como una oportunidad para reconvertir la ciudad a otras actividades. "El desmantelamiento es inevitable, pero no es forzosamente algo malo. Creará muchos empleos en el sector de los servicios", asegura Colin Welsh, director del banco de inversiones Simmon and Co.

El diputado McCaig solicitó al gobierno que las ventajas fiscales concedidas a las petroleras se mantengan si la desactivación de lo pozos se realiza en Escocia. "El desmantelamiento puede abrir una nueva etapa en la vida de Aberdeen, desarrollar tecnologías y especializaciones. Pero no si se realizan en Corea del Sur, como oigo decir. Eso sería algo bueno para Corea, pero no para Aberdeen", advierte.

AFP