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Manifestación contra el gobierno venezolano el 12 de mayo de 2017 en Caracas

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A paso lento, con bastón o en silla de ruedas, unos 2.000 abuelos venezolanos desafiaron este viernes las barreras y el gas pimienta de la policía en Caracas, para exigir al presidente Nicolás Maduro medicinas y un "mejor país" para sus nietos.

Convocada por la oposición, la "marcha de los abuelos", efectuada en el este de la capital y en otras ciudades del país, tocó una fibra sensible, la crisis de salud, un día después de que la ministra Antonieta Caporale fuera destituida tras divulgar preocupantes cifras sobre el deterioro del sector.

"No queremos dictadura, sino una vejez digna, medicinas, comida y libertad", dijo a la AFP Lourdes Parra, de 77 años, con una bandera en la espalda y un letrero que decía: "Esta abuelita está arrecha (enojada) y sigue en pie por su país".

La marcha fue bloqueada en una estratégica avenida por agentes con escudos, lo que originó un forcejo. Un anciano con gorro de San Nicolás les gritaba: "¡Somos abuelos, déjennos pasar. Respeten, carajo!"

Exaltados, algunos hombres y mujeres mayores lanzaron golpes e insultos. "¿Vas a golpear a tus papás? ¡Somos una pila de viejos!", gritaron algunos a los policías, que dispersaron a los manifestantes con gas pimienta.

El gobierno también organizó una concentración de adultos mayores en el centro de Caracas, lanzando vivas a Maduro y al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013).

"Estamos defendiendo el legado de Chávez, las conquistas de la revolución. Como abuelos queremos la paz para el país", dijo a la AFP Virgilio Briceño, profesor retirado de 70 años, frente al palacio presidencial de Miraflores.

El gobierno reivindica haber otorgado seis millones de pensiones, pero la oposición asegura que han sido carcomidas por una inflación que, según el FMI, cerrará este año en 720%.

Según encuestas privadas, siete de cada diez venezolanos rechaza la gestión de Maduro.

- "No tengo medicinas" -

Los manifestantes insistieron en marchar hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, pero las protestas opositoras, que desde el 1 de abril dejan 38 muertos, no han logrado llegar a ese sector donde están las sedes de los poderes públicos.

Con unas cajas de medicamentos vacías, Carlos Rivas, de 67 años, estaba en la primera línea de la marcha: "No tengo medicinas y la pensión no me alcanza para nada", señaló a la AFP.

Según la Federación Médica Venezolana, los hospitales están funcionando con apenas 3% de los medicamentos e insumos requeridos, mientras la Federación Farmacéutica sostiene que la escasez de medicinas llega a 85%.

El reporte que antecedió la salida de la ministra de Salud reveló esta semana que la mortalidad infantil aumentó 30,12% en 2016 y la materna un 65%, mientras repuntan enfermedades como la malaria.

- "Un país libre" -

En silla de ruedas, José Dacre, de 64 años, dijo haber ido a la la protesta porque tiene la obligación de "dejar a los muchachos un país libre".

En choques cada vez más frontales, los antimotines suelen lanzar bombas lacrimógenas y chorros de agua a presión, a los que jóvenes manifestantes, encapuchados y con escudos de madera y metal, responden con piedras, cócteles molotov, bombas de pintura y hasta de excrementos.

Desde que estallaron las protestas para exigir la salida de Maduro -elegido hasta 2019-, los disturbios dejan además centenares de heridos y detenidos, de los cuales 155 fueron enviados a prisión por orden de tribunales militares, según denunció la ONG Foro Penal.

Las protestas exigen elecciones generales y rechazan una Asamblea Constituyente que convocó Maduro el 1 de mayo, por considerar que busca evitar hacer cualquier comicio.

Pero Maduro aseguró este viernes durante una reunión de la comisión que impulsa la Constituyente que en 2018 "llueva, truene o relampaguee" habrá elecciones presidenciales como ordena la ley.

En diciembre último debieron hacerse las elecciones de gobernadores, pero el poder electoral las suspendió y aún no tienen fecha, y este año corresponden las de alcaldes.

El mandatario acusa a la oposición de declarar una "insurgencia armada" para darle un "golpe de Estado" y dijo que para "lograr la paz" y "derrotar a los violentos", impulsa la Constituyente "popular", que la oposición considera un "fraude".

El gobierno socialista acusa además a Estados Unidos y a la Organización de Estados Americanos (OEA) de "apoyar" los "actos vandálicos" de las protestas. El organismo anunció que decidirá el lunes la "fecha y el lugar" de una reunión de cancilleres sobre la crisis de Venezuela.

La oposición convocó para el sábado a caravanas de vehículos, bicicletas, motos y hasta a de caballos en todo el país, y el domingo a una marcha con motivo del Día de la Madre.

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