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François Hollande (izq) y Vladimir Putin se dan la mano a la entrada del palacio del Elíseo, este viernes 2 de octubre en París

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Los dirigentes de Rusia, Francia, Alemania y Ucrania acordaron este viernes en París retrasar las elecciones locales ucranianas, para que se celebren en mejores condiciones, y anunciaron una retirada a partir del sábado de las armas ligeras en el este del país.

Tras la cumbre celebrada en París, el presidente francés François Hollande anunció en una conferencia de prensa con la canciller alemana Angela Merkel que las elecciones locales tendrán lugar en Ucrania después de 2015, para permitir "unos comicios incontestables".

Inicialmente, esas elecciones debían celebrarse de aquí a final de diciembre, tal y como contemplaban los acuerdos de paz de Minsk. Para que sean posibles, deberá adoptarse una nueva ley electoral en Ucrania, añadió Hollande.

Por eso, advirtió, tampoco deberán celebrarse los comicios que los rebeldes separatistas del este de Ucrania habían planeado según sus propias normas el 18 de octubre en Donetsk y el 1 de noviembre en Lugansk.

El presidente ucraniano Petro Poroshenko, que participó en la cumbre junto con su homólogo ruso Vladimir Putin, ha reclamado con insistencia la anulación de esos comicios en zonas rebeldes, por estimar que estarán sesgados.

Los llamados acuerdos de Minsk 2, concluidos por Ucrania, Rusia, Francia y Alemania el 12 de febrero en la capital bielorrusa, tienen por objetivo poner fin al conflicto entre el ejército ucraniano y los separatistas prorrusos. En la contienda, abierta en abril de 2014, han muerto más de 8.000 personas.

Las elecciones locales ucranianas tienen por objetivo reintegrar políticamente la región separatista del Donbass, donde se encuentran Donetsk y Lugansk, en el conjunto de Ucrania.

En paralelo, el Parlamento de Kiev debe enmendar la Constitución para darle más autonomía a las regiones rebeldes del este, una concesión que los nacionalistas ucranianos no ven con muy buenos ojos.

- Silencio de Putin -

Igualmente, indicó Hollande, se retrasará la aplicación de otros puntos previstos en los acuerdos de Minsk, como la recuperación del control de la frontera ruso-ucraniana por parte de Kiev, para evitar la entrada de tropas y material ruso en la zona en conflicto.

En una declaración a la prensa por separado, Poroshenko insistió en que el control de las fronteras "forma parte de los acuerdos de Minsk".

"Nunca permitiremos una postergación de ese plazo. Es nuestro objetivo principal", dijo.

Las partes en conflicto se comprometieron además a concretar lo antes posible un acuerdo sobre la retirada del frente de las armas ligeras (de un calibre de menos de 100 mm). Dicho acuerdo fue alcanzado el miércoles y no estaba incluido en los protocolos de Minsk 2.

"Hemos querido asegurarnos de que la retirada de las armas ligeras (...) puede comenzar mañana mismo por la mañana", sábado, anunció el jefe del Estado francés.

El conflicto ucraniano ha llevado al aislamiento a Rusia, acusada por los occidentales de enviar soldados y armas al este de Ucrania para apoyar a los rebeldes separatistas de la cuenca minera del Donbass. Basándose en esa acusación, la UE impuso severas sanciones económicas a Rusia en 2014.

El alivio de esas sanciones, que debe examinarse en diciembre en Bruselas, está supeditado a la aplicación de los acuerdos de paz de aquí a fin de año. Ahora, la postergación de las elecciones locales ucranianas a 2016 podría alterar ese calendario.

"Las sanciones son un instrumento de presión sobre Rusia, para garantizar el respeto de los compromisos adquiridos", recordó Poroshenko.

"A Rusia todavía le queda mucho trabajo por hacer" en ese sentido, añadió Poroshenko, observando que las sanciones deberían incluso "reforzarse" si los separatistas no renuncian a celebrar sus propias elecciones en Donetsk y Lugansk.

François Hollande y Angela Merkel no quisieron comentar la cuestión.

El presidente ruso, Vladimir Putin, abandonó París sin hacer declaraciones. Su portavoz, Dimitri Peskov, declaró que se constataron elementos "positivos" en cuanto a la retirada de armas ligeras, según declaraciones recogidas por las agencias rusas.

"El último punto de los acuerdos de Minsk es la 'normalización' en Ucrania, es decir la retirada de las fuerzas estacionadas en ese país y la seguridad de la frontera ruso-ucraniana", de las que 400 kilómetros están ahora en manos de separatistas, añadió la misma fuente.

Esta normalización pasa también por unas elecciones locales que permitan reintegrar el Donbass separatista en el conjunto ucraniano, y por la concesión de mayor autonomía a esa región respetando la Constitución ucraniana.

- "Vamos a necesitar a Moscú" -

Este proceso político, que se supone debe concluir este año, avanza con mucha dificultad. Los separatistas quieren organizar elecciones locales siguiendo sus propias reglas y el Parlamento sigue dividido en Kiev sobre la adopción de medidas de autonomía.

"Habrá que dar argumentos al presidente (ucraniano) Petro Poroshenko para convencer a su Parlamento de seguir adelante", se subrayó en París.

Los ucranianos reclaman la anulación de las elecciones programadas por los separatistas el 18 de octubre en Donetsk y el 1 de noviembre en Lugansk, así como la liberación de todos los prisioneros, incluyendo la piloto Nadia Savtshenko, protagonista de un juicio muy controvertido en Rusia.

Moscú podría esperar una reducción de las sanciones que pesan mucho en su economía, si se concretan los acuerdos de paz, una cuestión que se planteará en diciembre en Bruselas.

Este punto, que inquieta sobremanera a los ucranianos, fue abordado el jueves por teléfono por Hollande, Poroshenko y Merkel, indicó a la AFP un responsable ucraniano que requirió anonimato.

Kiev teme que Moscú utilice la crisis siria para desviar la atención de Ucrania y que los occidentales bajen la guardia en materia de sanciones si Rusia coopera en otros sectores.

"La posición de Francia es que las sanciones se deben suspender si Minsk se aplica. Es la misma lógica de Alemania y la Unión Europea", subraya un diplomático francés.

En Nueva York, también el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, rechazó toda intención de sacar provecho de la crisis siria. "Es una interpretación totalmente absurda de lo que pasa", dijo, citado por las agencias rusas.

El vicecanciller alemán, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, reiteró el viernes que es necesario tender la mano a los rusos y levantar progresivamente las sanciones, porque Occidente necesita a Rusia en otras crisis.

"Por supuesto, los acuerdos de Minsk deben ser aplicados plenamente, pero también hay que levantar las sanciones etapa por etapa". "Vamos a necesitar a Moscú, y no únicamente en Siria, sino también para solucionar muchos otros conflictos en el mundo". Y "también Rusia nos necesita a nosotros", dijo Gabriel, citado en el portal del semanario alemán Der Spiegel.

AFP