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Acuerdo de mínimos para el presidente turco Erdogan en Idlib

Recep Tayyip Erdogan, durante la rueda de prensa que dio junto a Vladimir Putin el 5 de marzo de 2020 en Moscú afp_tickers
Este contenido fue publicado el 06 marzo 2020 - 16:38
(AFP)

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, obtuvo de su homólogo ruso, Vladimir Putin, un alto el fuego en la provincia siria de Idlib, pero este acuerdo omite una de las preocupaciones de Turquía, el futuro de cientos de miles de desplazados frente a su frontera.

El acuerdo, logrado tras seis horas de reunión entre los dos dirigentes el jueves en Moscú, deja también sin respuesta el asunto de los puestos de observación turcos en zonas recientemente reconquistadas por el régimen sirio de Bashar al Asad.

Tras la muerte de más de 50 soldados turcos en una serie de ataques del régimen de Damasco en febrero, Turquía lanzó una ofensiva contra las fuerzas progubernamentales sirias que causó decenas de víctimas mortales.

Erdogan, cuyo país apoya a ciertos grupos rebeldes de Idlib, exigía antes de su reunión con Putin --que apoya al régimen sirio-- una retirada de las fuerzas de Asad de Idlib y la creación de una zona de seguridad en territorio sirio para instalar ahí al millón de desplazados, y evitar así un nuevo flujo de refugiados hacia Turquía.

"Creo que se trata de un acuerdo táctico que no resuelve todos los desacuerdos entre Ankara y Moscú", opina el analista político Ali Bakeer.

"No está claro si, según este acuerdo, las fuerzas de Asad se van a retirar ni cómo los desplazados podrían retornar a sus hogares si no se produce tal retirada", agrega.

Emre Kaya, del centro de reflexión Edam en Estambul, coincide en que el acuerdo "no responde al objetivo turco de crear una zona de seguridad para instalar ahí a los desplazados de Idlib".

"Sin embargo, para Turquía, que no ha podido contar con el apoyo que esperaba de sus aliados occidentales (de la OTAN), el hecho de haber conseguido un alto el fuego ya es una solución aceptable" agrega.

- "Frágil" -

En declaraciones a la prensa a bordo del avión que lo traía de Moscú, Erdogan insistió en los aspectos positivos del acuerdo.

"El alto el fuego supone ventajas en muchos aspectos" aseguró, pues "refuerza la seguridad fronteriza de Turquía ante los ataques del régimen (sirio) y de los terroristas" y "sirve de base para un retorno de Idlib a la estabilidad".

Esta nueva tregua le sirve además a Ankara para ganar tiempo a la espera de un hipotético apoyo occidental.

Erdogan pide a los países occidentales apoyo para su proyecto de construir ciudades en el norte de Siria para volver a alojar a los desplazados sirios.

La última escalada de enfrentamientos en Idlib hizo estallar en pedazos un precedente acuerdo entre Turquía y Rusia, cerrado en 2018 en Sochi, para que cesaran los combates en la provincia, último bastión controlado por los rebeldes y los yihadistas en el noroeste de Siria.

Ahora, el nuevo acuerdo podría conocer la misma suerte. La presidencia francesa opinó este viernes que el acuerdo tiene una serie de "ángulos muertos". "La agenda rusa es muy clara, es decir, retomar el control de toda Siria en beneficio del régimen de Bashar Al Asad", aseguró.

"Este alto el fuego es frágil y momentáneo, ya que el régimen sirio, apoyado por los rusos, está decidido a retomar Idlib y a aniquilar a los yihadistas que siguen ahí", pronostica Jana Jabbour, experta de Turquía en la Universidad de Ciencias Políticas de París.

Moscú y Ankara trabajan de manera estrecha sobre la crisis siria desde 2016, pese a sus intereses divergentes, pero la última oleada de violencia en Idlib hace planear la amenaza de una ruptura, de momento evitada entre los dos países.

"Cooperan en varios temas cruciales, en especial la energía. Su luna de miel ha terminado, pero no su matrimonio", ilustra Kaya, el analista del centro Edam.

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