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Manifestación frente a la residencia del primer ministro japonés Shinzo Abe el 29 de diciembre de 2015 en Tokio

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Tras el acuerdo histórico con Japón sobre las llamadas "mujeres de confort", el gobierno de Corea del Sur tendrá ahora la difícil tarea de hacer aceptar este compromiso a las surcoreanas que fueron esclavas sexuales del ejército imperial nipón.

Japón ofreció el lunes sinceras disculpas y 1.000 millones de yenes (8,5 millones de euros) para ayudar a las 46 mujeres surcoreanas aún en vida, que hace 70 años fueron esclavizadas sexualmente por los militares japoneses.

El asunto de las esclavas sexuales, que se remonta al periodo de la ocupación de la península coreana entre 1910 y 1945, envenenó durante décadas las relaciones entre ambos países.

Era uno de los asuntos más espinosos de las relaciones entre estos países, lo que explica la satisfacción oficial de los gobiernos tras la conclusión del acuerdo.

Sin embargo, en Corea del Sur, los medios de comunicación y las "mujeres de confort" aún en vida, recibieron fríamente el acuerdo, considerado insuficiente debido, sobre todo, a la negativa del gobierno japonés de asumir la total responsabilidad jurídica de los hechos.

El dinero destinado a "restaurar la dignidad de las mujeres" no es una indemnización oficial, se encargó de precisar el ministro de Relaciones Exteriores nipón, Fumio Kishida.

"Hay una clara diferencia entre un simple pago y la atribución de una compensación oficial de reparación por un crimen", declaró Lee Yong-Soo, una de las mujeres esclavizadas por el ejército imperial japonés.

La presidenta surcoreana Park Geun-Hye, que hasta ahora había mantenido una posición intransigente sobre ese tema muy sensible, pidió "la comprensión de la población y de las víctimas".

- Víctimas 'traicionadas' -

Para convencer a la opinión pública, la presidenta envió a dos ministros a las residencias que se ocupan de estas mujeres, para explicarles que teniendo en cuenta su edad era necesario llegar a un acuerdo rápidamente.

"El caso no está cerrado y no hemos luchado todos estos años para llegar a esto", dijo ante uno de estos ministros, Kim Bok-Dong, una de las sobrevivientes, en imágenes difundidas por la televisión.

Kim Bok-Dong, una de las puntales del movimiento de las "mujeres de confort", fue reclutada en la aldea donde vivía con su familia, mediante falsas promesas de un trabajo, y esclavizada sexualmente en los burdeles japoneses en China y el sureste de Asia.

En un comunicado, seis asociaciones calificaron el acuerdo de "humillante", particularmente por el compromiso de Seúl de no volver a criticar a Japón por ese tema en las conferencias internacionales.

"Nuestro objetivo fue siempre clarificar las responsabilidades jurídicas de estos crímenes cometidos por el gobierno japonés para evitar que se repita una tragedia de ese tipo", recordó el comunicado de las asociaciones.

"El acuerdo no es otra cosa que un compromiso diplomático que traiciona la voluntad de las víctimas", concluye el comunicado.

Según la mayoría de los historiadores, hasta 200.000 mujeres, en su mayoría coreanas pero también chinas, indonesias y de otros países asiáticos, fueron esclavizadas en los burdeles del ejército imperial japonés.

Japón siempre consideró que el asunto había quedado cerrado por el acuerdo de 1965 que restableció los vínculos diplomáticos entre nipones y surcoreanos.

El diario Chosun Ilbo, el de mayor tirada en Corea del Sur, consideró que el acuerdo es un paso "positivo", pero limitado.

"Japón admitió sólo una responsabilidad indirecta y el acuerdo le evita asumir una responsabilidad jurídica oficial", señaló este diario conservador.

Para numerosos observadores, el acuerdo es la consecuencia de las presiones de Estados Unidos, que considera que sus aliados deben concentrarse en responder ante las ambiciones de China en vez de seguir enfrascados en disputas históricas.

AFP