El gobierno y los separatistas en Yemen concluyeron un acuerdo auspiciado por Arabia Saudita para compartir el poder en el sur del territorio y poner fin a su conflicto, en un país devastado por una guerra de múltiples frentes, anunciaron responsables el viernes.

Los separatistas yemeníes del sur son en principio aliados de las fuerzas progubernamentales en la guerra que se libra desde 2014 contra los rebeldes hutíes, originarios del norte y apoyados por Irán, el gran rival de Riad.

Pero estos últimos meses las fuerzas progubernamentales y los separatistas, que reclaman la independencia del sur, libraron mortíferos combates.

"La firma [del acuerdo] tendrá lugar como muy tarde el martes [29 de octubre] en presencia del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi y del jefe del Consejo de Transición del Sur (CTS), Aidarus al Zubaidi", indicó a la AFP un responsable del gobierno yemení reconocido por la comunidad internacional.

"Hemos firmado la versión final del acuerdo y esperamos la firma conjunta en unos días", confirmó un responsable del CTS, que representa a los separatistas del sur.

El canal de información pública saudita Al Ekhbariya anunció el viernes en un tuit que "el gobierno yemení y el CTS llegaron a un acuerdo".

En virtud del pacto, el nuevo gobierno deberá introducir ministros provenientes del CTS y regresar a la ciudad de Adén (sur).

El gobierno del presidente Hadi, apoyado por Arabia Saudita, está actualmente exiliado en Riad.

Desde 2015, una coalición militar liderada por Arabia Saudita y sus aliados, en particular Emiratos Árabes Unidos, interviene en Yemen en apoyo de las fuerzas progubernamentales contra los hutíes, que se apoderaron de zonas enteras del territorio, especialmente la capital Saná en 2014.

- Alianza dañada -

Convertida en la capital provisional del país, Adén fue escenario en verano de un nuevo frente en la guerra que enfrenta a las fuerzas progubernamentales con los separatistas del CTS, que tomaron el control de la ciudad.

Los separatistas acusan desde hace años al gobierno de discriminar a los yemeníes del sur y de repartir injustamente la riqueza del país, el más pobre de la península arábiga.

Esta parte del territorio era un Estado independiente hasta la unificación de Yemen en 1990.

Las tropas gubernamentales perdieron en agosto el control de casi la totalidad del sur a favor de los separatistas.

Ante los combates que debilitaron su coalición, Riad propuso un diálogo interyemení en Yeda, en el oeste del reino, para apaciguar las tensiones.

Esta discrepancia dañó igualmente la alianza dentro de la coalición antihutíes, en especial entre sus dos pilares: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

El gobierno yemení acusó a Emiratos de apoyar a los separatistas, cuyos combatientes forman las unidades del "Cordón de Seguridad", una fuerza entrenada por Abu Dabi.

En octubre, Emiratos entregaron a las fuerzas sauditas posiciones clave en la ciudad de Adén y la provincia de Lahej para intentar neutralizar la crisis interna en la coalición.

Estas retiradas fueron percibidas como una primicia a la conclusión del acuerdo negociado en Yeda entre separatistas y gobierno.

El conflicto en el sur agravó la situación para los civiles en un país donde la guerra provocó la peor crisis humanitaria del planeta, según la ONU.

Decenas de miles de personas, esencialmente civiles, murieron en la guerra, según diversas organizaciones humanitarias.

Alrededor de 3,3 millones de personas siguen desplazadas y 24,1 millones, es decir dos tercios de la población, necesitan asistencia, según la ONU.

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