Un supremacista blanco fue acusado de crímenes de odio por supuestamente planificar un atentado con explosivos contra una sinagoga en Colorado, oeste de Estados Unidos, informaron las autoridades este lunes.

Richard Holzer, de 27 años, fue arrestado por oficiales encubiertos del FBI, con quienes compartió sus planes de hacer estallar el templo en la población de Pueblo, 180 km al sur de Denver.

Holzer, que se identifica como skinhead y supremacista blanco, perteneció antes al Ku Klux Klan (KKK), según la acusación, que acompañó un comunicado de la fiscalía federal.

Los oficiales del FBI indicaron en una declaración jurada que Holzer "quería hacer algo que dijera a los judíos de esa comunidad que no eran bienvenidos en Pueblo, que deberían irse o morir".

"Holzer expresó repetidamente su odio hacia el pueblo judío y su apoyo a RAHOWA, abreviatura [en inglés] de santa guerra racial y sugirió el uso de artefactos explosivos para destruir la sinagoga y 'borrarla del mapa'", señaló el comunicado de la fiscalía.

Sus acciones "cumplen con la definición federal de terrorismo doméstico".

El arresto se realizó el 1 de noviembre, luego de que los oficiales, que se hicieron pasar por supremacistas, le proporcionaran dispositivos explosivos inertes fabricados por el FBI, incluidas dos bombas de tubo y 14 cartuchos de dinamita, que Holzer planeaba detonar varias horas después.

Antes había visitado el templo en varias oportunidades, algunas de ellas con los oficiales.

Fue acusado de "intentar deliberadamente de obstaculizar el disfrute del libre ejercicio de las creencias religiosas por la fuerza y la tentativa de utilizar explosivos y fuego" y encara hasta 20 años de prisión.

Durante mucho tiempo, la policía federal (FBI) consideraba a neonazis, antisemitas y supremacistas blancos como una amenaza secundaria, pero recientemente ha incrementado la vigilancia de esos grupos.

Según New America, un centro de investigación con sede en Washington, desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 el número de muertes en Estados Unidos a manos de extremistas de derecha superó las provocadas por yihadistas.

El año pasado, un hombre armado de 46 años mató a 11 personas en la sinagoga Tree of Life de Pittsburgh durante los servicios de Shabat. Supuestamente gritó "todos los judíos deben morir" durante el ataque.

En agosto, un agente de seguridad de Las Vegas fue detenido con material para fabricar una bomba e indicaciones sobre posibles objetivos: una sinagoga. El joven de 23 años estaba en contacto con neonazis.

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