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François Hollande habla con unos productores de quesos durante su visita al Salón de la Agricultura, este sábado 27 de febrero en París

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El presidente francés, François Hollande, inauguró este sábado el Salón de la Agricultura de París bajo los abucheos y los insultos de los agricultores, que también desmontaron el estand oficial del Gobierno en protesta por la crisis que atraviesa el sector.

"Se burla totalmente de nosotros", "inútil", "imbécil", "cabrón": el odio de los ganaderos indignados dio la bienvenida al dirigente francés, que llegó muy pronto esta mañana al recinto de la feria, en el sur de París.

Un poco más tarde, decenas de manifestantes de la FNSEA, el principal sindicato de los agricultores, desmontaron violentamente el estand del Ministerio de Agricultura galo, lo que obligó a la policía a intervenir para evitar que degenerara en incidentes graves. Dos agricultores fueron detenidos, según el sindicato.

"Los gritos de sufrimiento, los oigo", reaccionó el presidente tras los primeros silbatos. "Si hoy estoy aquí es para mostrar que hay una solidaridad nacional" y "vamos a hacer todo lo posible" para ayudar a la agricultura, agregó.

La tensión se ha acumulado en las granjas francesas durante todo el 2015. En primer lugar, entre los ganaderos, que vieron como los precios de la carne bovina y porcina y de la leche caían en picado cada mes, como consecuencia del fin de las cuotas del sector lácteo, del embargo ruso y de la disminución de la demanda china.

La sobreproducción mundial de cereales arrastró a los productores de cereales, seguidos de los productores de verduras, lastrados por un invierno demasiado cálido.

La feria se ha inaugurado dos días antes del final de las negociaciones comerciales anuales entre las grandes superficies y sus proveedores, que se están llevando a cabo en un clima de tensión.

La distribución, involucrada desde hace varios años en un guerra de precios, impone cada vez precios más bajos a los industriales a los que compra los productos. Y los fabricantes, a su vez, obligan a los agricultores a reducir el valor de su producción.

"Hay una presión que tenemos que ejercer aquí en Francia contra la gran distribución", estimó Hollande, y prometió ver de nuevo la ley que rige las relaciones entre distribuidores y proveedores.

Según el Gobierno, más de 40.000 explotaciones francesas se encuentran en situación de urgencia. Las acciones de protesta, frecuentes durante todo el verano, vuelven a estar al orden del día desde hace un mes.

Incluso el comisario europeo, el irlandés Phil Hogan, vino el jueves para asegurar a los agricultores franceses su determinación para encontrar soluciones.

Pese a este ambiente crispado, los profesionales no han boicoteado la feria, donde se exponen los mejores productos del país.

"Vamos aunque el corazón no esté en ello. A menudo es la única semana de vacaciones de los agricultores, pero están con los nervios a flor de piel", confía Florent Dornier, secretario general del sindicato Jóvenes Agricultores.

Francia sigue siendo la primera potencia agrícola en Europa, incluso aunque la parte de la agricultura y de la industria alimentaria en la economía francesa cayó casi la mitad en las últimas décadas (al 3,5% del PIB, frente al 6% del año 1980).

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AFP