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Agricultores uruguayos bloquean una ruta en la localidad de Colonia Española, en el departamento de Colonia, a 110km de Montevideo, el 15 de enero de 2018

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El tránsito es lento en Colonia Española, a 110 km de Montevideo: cientos de agricultores, empleados y comerciantes con banderas de Uruguay protestan al borde de la ruta contra los altos costos de producción, ante la mirada de miles de turistas que llegan al país.

El panorama se repite en varias localidades, desde el norteño Paysandú hasta la sureña Colonia, desde la turística Rocha, al este, hasta Soriano, al oeste.

Con vehículos y maquinarias, sin banderas partidarias y de forma independiente a las gremiales del campo, reclaman al gobierno de Tabaré Vázquez rebajas de electricidad, combustible, impuestos, y medidas ante el estancamiento del dólar.

"A la edad que tengo no pensé ver esto. Con estos costos es muy complicado seguir sobrellevando el trabajo", afirma a la AFP Julio Romano, de 56 años, productor de manzanas, peras, duraznos e higos de la zona.

Romano trabaja solo su campo de 25 hectáreas y asegura que los aumentos de la energía (3,8%), de combustibles (hasta 9,8%) e impositivos determinados por el gobierno del Frente Amplio (izquierda) desde enero, son un duro golpe a su actividad.

El Ejecutivo intenta paliar un abultado déficit fiscal de 3,6% del PIB y sanear la endeudada petrolera estatal ANCAP, y para ello ha recurrido a ajustes fiscales y mantiene el combustible en valores entre los más altos del planeta (el litro de gasolina común cuesta 1,76 dólares).

"No hay rentabilidad, el Estado se come todo", reflexiona Romano. "El gobierno es omiso", se queja además sobre la falta de diálogo que el sector rural le achaca al presidente.

Las gremiales agropecuarias pidieron una audiencia con el mandatario el 27 de noviembre. La respuesta con una fecha llegó en la mañana de este lunes, para esta misma jornada, luego de que la semana pasada renunciara el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, reemplazado por su adjunto, Enzo Benech, en medio de las manifestaciones.

Al término de un encuentro este lunes, al que no concurrió la poderosa Federación Rural que esperará a una reunión masiva de productores la próxima semana antes de dialogar con el Ejecutivo, el mandatario se limitó a señalar que "el camino para superar esta instancia es el diálogo", y no adelantó eventuales medidas ante los reclamos.

"El gobierno no está dispuesto a aceptar que se diga que no se ha hecho nada por el sector agropecuario. (…) Hemos hecho muchas cosas, quizás no todas las necesarias", remarcó no obstante Vázquez, visiblemente molesto.

- El campo y la ciudad -

Uruguay es un país de tradición agropecuaria. La producción ganadera inicial, basada en latifundios, fue derivando hacia una producción diversificada con una mayoría de agricultores y criadores de tamaño medio y pequeño, una estructura alentada incluso desde el Estado a través de programas de colonización de tierras, que el actual gobierno destaca como fundamental.

El fin de semana, un artículo del ex ministro de Agricultura Andrés Berterreche, del sector oficialista del ex presidente José Mujica (2010-2015), generó polémica al señalar que las manifestaciones actuales son protagonizadas por "hombres y mujeres del campo arriados a puro tuit de unos yuppies urbanos".

En las rutas este lunes se observó a pequeños productores familiares, a medianos, a empleados y a comerciantes locales, protestando pacíficamente.

"Todos dependemos del campo. 90% de mis clientes son gente de campo y todos estamos pasando complicado. No es tema solo del campo", expresó Carlos Robaina, de 44 años, mecánico de tractores que fue a la protesta con su vehículo de trabajo.

Oscar Olaza, de 58 años, se bajó de un tractor Ford azul de los años 1970. "Trabajé 40 años en tambos. Cada día está más complicado. (...)Los patrones tienen cada día menos gente. Esto llegó a un extremo muy elevado", reflexionó.

Mabel Pignatta produce quesos en Colonia Española desde hace 30 años. Tiene 57. Trabaja con cinco miembros de su familia y tiene seis empleados. No tiene tierra propia. Debe alquilar. Pero lo que la ahoga es el costo de la energía que utiliza para refrigerar la leche, su principal insumo.

"Son los impuestos y la UTE (energía) más que la renta" de la tierra. "A estos costos el campo no se puede sostener. Han cerrado muchos tambos", se lamenta.

Mientras turistas argentinos y brasileños que viajan hacia Montevideo en plena temporada saludan a los manifestantes, el tambero José Constantin, de Tarariras (168 km al oeste), afirma que la protesta no busca perjudicar a nadie.

"Yo no quiero afectar el turismo ni nada. Estoy en contra del enfrentamiento que el gobierno quiere ver del campo versus cualquier otra actividad. Esto es el campo más el turismo, el campo más lo demás. Esa diferencia que quieren generar, no suma, resta. Saben bien que el 95% del campo son los productores de a pie", afirmó.

"Esto es una manifestación de 'estoy harto, estoy podrido' (hastiado)", enfatizó.

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AFP