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El expresidente Mahmud Ahmadineyad (dcha) y su exvicepresidente, Hamid Baghaie, durante una rueda de prensa el pasado 5 de abril en Teherán

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El expresidente ultraconservador iraní, Mahmud Ahmadinejad, provocó sorpresa y confusión este miércoles al presentarse como candidato a las elecciones presidenciales del 19 de mayo, pese a la oposición del guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Retirado desde su salida de la presidencia en 2013, Ahmadinejad se presentó este miércoles de mañana en el ministerio del Interior para inscribirse oficialmente como candidato.

Pero, a la salida, explicó que esta iniciativa no significaba que quisiera volver al puesto que ocupó durante ocho años a partir de 2008. Según él, pretende apoyar la candidatura de su exvicepresidente, Hamir Baghaie.

En septiembre de 2016, Ahmadinejad anunció que no sería candidato tras una intervención del ayatolá Alí Jamenei, que lo disuadía de serlo para evitar una "bipolarización nociva".

"El guía supremo me aconsejó no participar en la elección y lo he aceptado (...) Respeto mi palabra. Mi registro pretende simplemente apoyar la candidatura de mi hermano Hamid Baghaie", declaró Ahmadinejad ante la prensa este miércoles.

Ahmadinejad precisó que "el consejo" del guía supremo "no era una prohibición" a competir.

Baghaie, que se encontraba junto a él, se registró igualmente en las listas después de haber anunciado su candidatura en febrero.

Este fiel de Ahmadinejad, de 47 años, afirmó en estas últimas semanas que no pertenecía a ningún campo político, desmarcándose del bando conservador. En junio de 2015, fue detenido y pasó siete meses en prisión por un motivo que nunca se ha hecho público.

La inscripción de los candidatos, iniciada el martes, continuará hasta el sábado. Todos los iraníes pueden presentarse como candidatos. Este miércoles ya había 197 personas inscritas, entre ellas ocho mujeres. Pero hasta ahora, el Consejo de Guardianes de la Constitución no ha autorizado a ninguna mujer a presentarse a la elección presidencial.

Este Consejo, un órgano controlado por los religiosos conservadores, debe aprobar la lista de los candidatos seleccionados de aquí al 27 de abril.

- 'Sentencia de muerte' política -

El presidente moderado Hasan Rohani, elegido en 2013 con el apoyo de los moderados y reformistas, se presentaría a un segundo mandato de cuatro años, según su entorno.

En el campo conservador, a falta de una personalidad clave, se creó en diciembre un nuevo grupo llamado "Frente Popular de las Fuerzas de la Revolución Islámica", con el objetivo de acordar un candidato único.

Este grupo estableció una lista reducida de cinco personalidades antes de elegir a su candidato final, que podría ser Ebrahim Raisi, un religioso conservador que cuenta con un sólido apoyo. También figura en esta lista el alcalde de Teherán, Mohamad Bagher Ghalibaf.

Para el experto Farzan Saber, del Center for International Security and Cooperation de la Universidad de Standford, la candidatura de Ahmadinejad es un "shock".

"Quiere quizás amenazar al Consejo de Guardianes de la Constitución, que en caso de descalificación de Hamid Baghaie, él permanecería en carrera", estima.

Según él, será difícil para el Consejo de Guardianes descalificar a Ahmadinejad, que fue presidente durante ocho años.

Pero para varios conservadores, Ahmadinejad, que no dejó de tomar distancias con estos últimos, ha cruzado una línea roja. "Ha firmado su sentencia de muerte" política con este gesto, escribió Said Ajorlu, quien dirige el semanario conservador Mosalas. "Fin de Ahmadinejad" tuiteó por su parte el exdiputado conservador Elyas Nadera, inmediatamente después de su inscripción.

La presidencia de Ahmadinejad estuvo marcada por el pulso con las grandes potencias sobre el 'dossier' nuclear iraní, y sus declaraciones intempestivas contra Israel y el Holocausto.

Estados Unidos y los países europeos impusieron igualmente a principios de 2012 fuertes sanciones contra Irán para llevarlo hasta las mesas de negociaciones, con el objetivo de limitar su programa nuclear. Esto provocó una grave crisis económica con una inflación superior al 40% y una fuerte caída del valor de la divisa nacional frente al dolar.

Durante su segundo mandato, Ahmadinejad tomó distancias con los conservadores, que lo criticaban cada vez más, especialmente por su gestión económica.

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