En los mercados tunecinos, un grupo que se presenta como "independiente antisistema" hace campaña para las legislativas, intentando convencer a los electores exasperados por la clase política y usando 'punching-balls' para dar una "paliza" a la corrupción y payasos para atraer a los votantes.

En un barrio popular de la capital, los militantes de Aich Tounsi ("Vivir a la tunecina") llevan camisetas amarillas con la inscripción "No teman, no somos un partido", y distribuyen folletos con un resumen de su programa.

Este movimiento, nacido en la sociedad civil, que empezó haciendo mecenazgo deportivo y cultural antes de lanzarse a la política, espera hacerse un buen lugar en el Parlamento tras las legislativas del domingo.

Según encuestas privadas –la publicación de sondeos está prohibida– estaría entre los cinco o seis principales bloques.

"Somos diferentes de los partidos políticos clásicos, renunciaremos a la inmunidad y a todos los privilegios parlamentarios" dice a la AFP el abogado y militante de derechos humanos Ghazi Mrabet, cabeza de lista para la circunscripción capitalina de Ariana.

Ante un tendero escéptico, afirma: "Somos nuevos, personas que nunca han participado en un gobierno y no hay ningún representante de partidos políticos entre nosotros".

Poco convencido, el comerciante replica que le "hubiera gustado" que Aich Tounsi siguiera trabajando en defender los derechos humanos, en lugar de acudir a las elecciones y ser "como los demás".

Pero otros han hecho lo mismo. En la primera vuelta de las presidenciales del 15 de septiembre, los representantes de los partidos clásicos fueron barridos en beneficio de dos candidatos que hicieron campaña contra el sistema.

Muchos observadores esperan que este fenómeno se vuelva a producir en las legislativas, favoreciendo listas independientes o de partidos que encarnan la renovación.

- "Caras nuevas" -

Ach Tounsi fue fundado en abril de 2018 por Olfa Terras, empresaria y esposa de Guillaume Rambourg, citado en la prensa francesa como uno de los apoyos financieros del candidato y ahora presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Para elaborar su "hoja de ruta", el movimiento dice haberse apoyado en una "consulta nacional" de 415.000 tunecinos contactados por teléfono.

Promete luchar contra la corrupción, promover la igualdad de oportunidades y mejorar las condiciones económicas de los tunecinos.

"Los tunecinos quieren caras nuevas, renovación, y Aich Tounsi puede atraer la atención tras un trabajo intensivo en la calle ante la gente, en especial la clase media", dice a la AFP el politólogo Slaheddine Jourchi.

Además, "hay importantes medios financieros que han permitido a este movimiento organizar acontecimientos culturales que atrajeron a muchos jóvenes, así como la atención de la prensa", agrega.

Aich Tounsi no es un caso aislado en el Túnez de 2019, pues otros movimientos ya se han presentado como una alternativa a los partidos, empezando por Qalb Tounes, el movimiento del empresario Nabil Karoui, sospechoso de blanqueo de dinero y calificado para la segunda vuelta de la presidencial desde su celda de prisión.

Según Jourchi, estos movimientos se "han aprovechado del vacío político creado por las clase en el poder" para "convencer a numerosos tunecinos".

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