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La desplazada Aisha Bala habla junto a unas tiendas en el campo de refugiados cerca de Maiduguri, Nigeria, el 19 de mayo de 2016

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Al menos 10 refugiados mueren de hambre cada día en el campo de Banki, en el norte de Nigeria, que acoge a desplazados por la violencia del grupo yihadista Boko Haram.

Banki, una pequeña localidad a 130 kilómetros al suroeste de Maiduguri, cerca de la frontera camerunesa, había caído en manos de Boko Haram pero fue liberada en septiembre por el ejército.

Hace tres meses se abrió allí un centro de refugiados, pero "hay un gran número de muertes todos los días por falta de alimentos", indicó un miliciano antiyihadista.

"Entre 10 y 11 hombres, mujeres y niños mueren de hambre cada día", explicó. "Hemos contado 376 tumbas de refugiados en el cementerio de Bulachira, de personas muertas en los últimos tres meses", agregó.

Un soldado que volvió a Banki tras la liberación de la ciudad, y que también pidió conservar el anonimato, relató hechos similares.

"Al menos 10 personas son enterradas cada día en el cementerio (...), el campo entero padece de hambre. Las personas están esqueléticas (...); si nadie interviene, corremos el riesgo de sufrir una inmensa catástrofe", advirtió.

Las Naciones Unidas estimaron en mayo que 9,2 millones de habitantes de la región del lago Chad, una frontera natural entre Nigeria, Níger, Chad y Camerún, estaban faltos de alimento.

En el campo de Dalori, que acoge alrededor de 20.000 personas, los refugiados denuncian esa situación y los niños, sobre todo, reclaman comida.

"La ración de comida para todos los ocupantes de este cuarto es tan pequeña que podría ser consumida por este chico", ironizó Aisha Bala, de 35 años, señalando a un niño de seis años, durante una visita de la AFP el mes pasado.

- 'Muertos vivientes' -

Según Ahmed Satomi, secretario ejecutivo de la Agencia de Emergencias del estado nigeriano de Borno, hace dos semanas se envió material de socorro al campo de Banki, donde viven unos 10.000 refugiados.

Pero los soldados afirman que este campo no ha recibido ninguna ayuda del estado de Borno y que solamente Unicef abasteció los contenedores de agua y de material sanitario en abril.

"Nos preparamos para enviar maíz y arroz", lo que debería alimentar a los refugiados durante los "próximos 40 días", aseguró Satomi.

"Banki puede ser abastecida desde Amchide, en la vecina Camerún", en tanto que el abastecimiento de Bama, que acoge a muchos otros desplazados, depende exclusivamente de Maiduguri", la capital del estado de Borno, explicó.

La insurrección de Boko Haram provocó al menos 20.000 muertos y dejó más de 2,6 millones de refugiados desde 2009.

El Gobierno nigeriano insta a los refugiados a volver a sus hogares en zonas liberadas de Boko Haram, pero sus campos y viviendas fueron generalmente destruidos por el conflicto.

El año pasado, las autoridades sanitarias censaron 6.500 niños en estado de malnutrición en los campos de refugiados del Estado de Borno. Y en febrero evaluaron en 25.000 los niños con "síntomas moderados" de malnutrición.

Según el miliciano y el soldado interrogados por la AFP, el ejército comparte sus raciones con los refugiados, pero estos no tienen acceso a cuidados médicos ni a medicamentos esenciales como el paracetamol.

"Son muertos vivientes", definió el soldado. Sin las raciones del ejército, "muy pocos hubieran sobrevivido", insistió.

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AFP