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Al menos 14 civiles muertos en bombardeos en el noroeste de Siria

Menores muertos junto a otros cinco miembros de su familia en un bombardeo de las fuerzas favorables al régimen de Damasco, en la ciudad de Sarmin, norte de Siria, en la provincia de Idlib, el 2 de febrero de 2020. afp_tickers
Este contenido fue publicado el 02 febrero 2020 - 17:55
(AFP)

Al menos catorce civiles, incluidos niños, murieron este domingo en bombardeos aéreos imputados al régimen o a Rusia, aliado de Bashar al Asad, en el noroeste de Siria, la última región dominada por los yihadistas y los rebeldes.

Con el apoyo de Rusia, el gobierno de Bashar al Asad trata de reconquistar el país, en guerra desde 2011. En las últimas semanas, a base de bombardeos y ataques terrestres, logró apoderarse de parte del territorio en Idlib, el último gran feudo de los yihadistas y los rebeldes.

Ocho de los fallecidos el domingo murieron en un ataque del régimen con bombas de barril en la localidad de Sarmin, y siete de ellos pertenecían a la misma familia, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

Los otros seis fallecidos se registraron en otros puntos de Idlib, también en bombardeos de Rusia y del régimen, según el OSDH.

En Sarmin, los rescatistas pudieron recuperar de entre los escombros de una vivienda los cuerpos de una niña de 9 años y de un chico de 13 en presencia de su padre, constató un periodista de la AFP.

El OSDH, que determina a los autores de los bombardeos en función del avión utilizado, del lugar del ataque o de las municiones empleadas, no pudo precisar quién había efectuado el bombardeo de Sarmin.

- Una situación "insoportable" -

Por otro lado, cuatro periodistas de una cadena siria próxima al gobierno resultaron heridos cuando cubrían unos combates en el suroeste de Alepo, informó la agencia oficial Sana, que indicó que fueron atacados por "grupos terroristas", una terminología que suele emplear el régimen sirio para referirse a yihadsitas y rebeldes.

Más de la mitad de la provincia de Idlib y territorios aledaños de las regiones de Alepo, Hama y Latakia están dominados por los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham (HTS), la exrama siria de Al Qaida, aunque en la zona también hay rebeldes.

Turquía, que apoya a algunos grupos rebeldes, cuenta con tropas desplegadas en el noroeste de Siria y ha expresado su desacuerdo con el avance del régimen en la zona.

El domingo, Ankara envió refuerzos y tanques a Siria para reforzar las posiciones de Turquía, informó un corresponsal de la AFP y el OSDH.

El aumento de la violencia causó 388.000 desplazados en la región desde principios de diciembre, según la ONU.

Varios centenares de ellos se concentraron este domingo en el norte de Idlib, cerca de Turquía, en la localidad de Harem, para reclamar su derecho a cruzar la frontera con Turquía.

Mujeres con bolsas y maletas, hombres con niños en brazos o a la espalda, marcharon hasta un muro de hormigón rematado con alambres de espino, vigilados por los guardias fronterizos turcos.

"De Idlib a Berlín", rezaba una gran pancarta desplegada por los manifestantes.

"Nuestro objetivo es irnos a vivir a un país seguro, a Turquía o a Europa. Aquí no tenemos ninguna seguridad", lamentó Mohamed, oriundo de la localidad de Hass. "La situación es insoportable".

El conflicto en Siria, que comenzó en marzo de 2011 a raíz de la represión a sangre y fuego por parte del gobierno de unas manifestaciones prodemocracia, ha causado ya más de 380.000 muertos y forzado a millones de personas a abandonar sus hogares y el país.

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