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Tshitita Godet, una congoleña que perdió a sus padres en un ataque a su pueblo, posa el 27 de julio de 2017 en una granja mantenida con la ayuda de la FAO en Tshikapa, en la región de Kasai de la República Democrática del Congo

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Al menos 251 personas, entre ellas 62 niños, fueron ejecutadas entre marzo y junio en la región de Kasai, en el centro de la República Democrática del Congo (RDC), por agentes del Estado y milicias locales, según un informe de la ONU publicado este viernes en Ginebra.

El balance fue comunicado por un equipo de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos que investigó las matanzas en la región de Kasai.

El informe, que se basa en entrevistas de 96 habitantes de la zona que huyeron hacia Angola, culpa a agentes del Estado del asesinato de siete niños. Los refugiados recordaron la violencia en la regiónm que, según la ONU, está cobrando "una creciente y preocupante dimensión étnica".

Además de las tropas gubernamentales, la ONU culpó a la milicia Bana Mura, apoyada por el Estado, y al grupo rebelde Kamuina Nsapu de numerosas atrocidades.

"Los supervivientes han recordado los gritos de personas quemadas vivas, la visión de sus familiares perseguidos y asesinados, y su propia huida, aterrados", declaró el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Husein.

El grupo de investigadores de la ONU "pudo confirmar que entre el 12 de marzo y el 19 de junio, al menos 251 personas fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales", según el informe.

El balance incluye a 62 niños asesinados, 30 de los cuales tenían menos de ocho años. Respecto a esos niños ejecutados, Naciones Unidas afirmó que siete fueron asesinados por miembros del Ejército o de los servicios de inteligencia, y seis murieron a manos de los rebeldes de Kamuina Nsapu.

El informe atribuye la muerte de 49 menores de edad a la milicia Bana Mura, formada a principios de año por miembros de las etnias Tshokwe, Pende y Tetela, que llevaron a cabo ataques contra las comunidades Luba y Lulua.

- Ola de violencia -

Zeid Ra'ad Al Husein exigió al Gobierno de la RDC "que actúe sin dilación con el fin de impedir que esa violencia dé lugar a un proceso de purificación étnica a mayor escala".

La violencia comenzó en la región de Kasai en septiembre, tras la muerte en enfrentamientos de un jefe tribal, conocido como Kamwina Nsapu, que se rebeló contra la autoridad del régimen del presidente, Joseph Kabila, en Kinshasa y sus representantes locales.

Su muerte desató una ola de violencia que ha ido aumentando con el tiempo, dando lugar a ejecuciones extrajudiciales, violaciones, torturas y la utilización de niños soldados.

Ante esa situación, el Alto Comisionado decidió enviar investigadores para entrevistar a los refugiados que habían huido de las matanzas. Su labor permitió redactar el informe publicado este viernes.

En menos de un año, más de 3.300 personas murieron en la zona y 1,4 millones de habitantes abandonaron sus hogares, según un cómputo de la Iglesia Católica en la RDC.

La misión de la ONU en el país ha hallado cerca de 80 fosas comunes en el territorio y, según Scott Campbell, responsable de la sección de África central y occidental de la ACNUDH, unos 500 niños han muerto desde el inicio del conflicto el año pasado.

La reticencia de Kabila a organizar elecciones ha incrementado las tensiones en el país, y la ONU ha criticado al Gobierno por no llevar a cabo una investigación seria de lo ocurrido en Kasai.

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AFP