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Un soldado paquistaní de la misión MINUSCA de la ONU monta guardia en el recién formado campamento para desplazados internos en Kaga Bandoro, República Centroafricana, el 19 de octubre de 2016.

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Una nueva ola de violencia en República Centroafricana dejó al menos 26 muertos en Bangasou (sureste), que se suman a los seis Cascos Azules muertos la semana pasada, según informó el martes la ONU en un primer balance.

La misión de la ONU en el país (Minusca) informó de 26 muertos durante el ataque del sábado pasado perpetrado por un grupo armado contra el barrio musulmán de Bangasou, a 470 km al este de Bangui, la capital.

Según la Cruz Roja local el balance sería mayor.

El presidente de la Cruz Roja centroafricana, Antoine Mbao Bogo, afirmó a la AFP en Bangui que sus equipos encargados de recuperar y de enterrar los cuerpos habían contabilizado 115 víctimas, según un "balance parcial".

Las demás oenegés o agencias de la ONU presentes en República Centroafricana indicaron a la AFP que no podían confirmar estas cifras.

Médicos Sin Fronteras (MSF) habló de la presencia de 17 cadáveres en la mezquita donde la Minusca liberó el lunes a civiles que se refugiaban después del ataque del sábado. MSF afirmó haber atendido a unos sesenta heridos en Bangasou.

La ciudad se encuentra en la frontera con la República Democrática del Congo (RDC), donde al menos 2.750 refugiados centroafricanos llegaron estos últimos días, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Un casco azul marroquí murió en el ataque contra Bangasou. Otros cinco -cuatro camboyanos, un marroquí- fallecieron en el ataque contra su convoy cerca de la misma ciudad el 8 de mayo.

"Lo peor ha pasado (en Bangasou), creo que controlamos el terreno y nuestros hombres continuarán los rastreos", declaró el martes el comandante de la fuerza de la Minusca, el general Bala Keita.

"La estabilización de esta ciudad (...) llevará tiempo", añadió durante una conferencia de prensa.

Los trabajadores humanitarios están alarmados por la situación en este país de 4,5 millones de habitantes, de los cuales la mitad depende de la ayuda humanitaria y 900.000 son desplazados o refugiados.

Desde el derrocamiento del expresidente François Bozizé por los rebeldes Seleka en 2013, la República Centroafricana está inmersa en un conflicto entre los Seleka, que dicen defender a la minoría musulmana, y los antiBalaka, grupos mayoritariamente cristianos.

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AFP