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Unos soldados afganos se mantienen alerta el 9 de diciembre de 2015 después de los ataques talibanes en el aeropuerto de Kandahar

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Al menos 37 personas murieron y 35 resultaron heridas en el ataque talibán contra el aeropuerto de Kandahar, la gran ciudad del sur de Afganistán, atacada por un comando de 11 integrantes, comunicó este miércoles el Ministerio de Defensa.

El ataque coincidió con el viaje a Pakistán del presidente Ashraf Ghani, que intenta reactivar el diálogo de paz con los insurgentes.

Los talibanes atacaron el martes el gigantesco complejo aeroportuario, que alberga además una zona residencial civil y una base militar conjunta de la OTAN y el ejército afgano.

"Nueve atacantes murieron, uno está herido y otro continúa luchando contra nuestras fuerzas", informó el Ministerio. "Desgraciadamente, durante los combates, 37 afganos inocentes murieron y 35 fueron heridos", agregó el comunicado del Ministerio, que no detalló si se trata de civiles o militares.

Un funcionario occidental dijo a la AFP que entre las víctimas figuran numerosos civiles.

Durante la feroz batalla, los soldados afganos imploraron a los talibanes que dejaran partir a las mujeres y los niños, contaron unos habitantes. Este miércoles por la mañana, seguían escuchándose tiroteos y explosiones.

Los talibanes reivindicaron el ataque, lanzado después de varios días de conjeturas sobre la suerte de su jefe, Ajtar Mansur.

Los talibanes publicaron en su página web una foto de los miembros del comando en la que se ve a diez hombres jóvenes armados con uniformes militares.

"Entraron en la base aérea de Kandahar sin ser detectados" y en los combates "mataron a unas ochenta personas afganas y extranjeras y destruyeron 13 vehículos blindados", afirmaron los talibanes.

En general, los insurgentes exageran los balances de sus acciones.

La ofensiva de los talibanes coincidió con la visita a Pakistán del presidente afgano, Ashraf Ghani, que participa en Islamabad en la conferencia regional 'Heart of Asia'. La decisión de Ghani de viajar a Pakistán podría ser un avance para el reinicio de negociaciones de paz entre el Gobierno afgano y los talibanes, bloqueadas en parte por la desconfianza que existe entre Kabul e Islamabad.

Pakistán, que ejerce una fuerte influencia sobre los talibanes, a los que apoyó en el pasado, organizó en julio una primera rondda de negociaciones. Pero esos contactos se suspendieron después de que los talibanes anunciaran la muerte de su líder histórico, el mulá Omar, ocurrida en 2013.

"Se ha vuelto una costumbre. Cada vez que se habla de volver a la mesa de negociaciones, los talibanes lanzan grandes ofensivas", destacó en Kabul el experto militar Atiqulá Amarjil. Queda por saber si "intentan hacer fracasar los esfuerzos tendientes a reactivar las negociaciones o buscan obtener concesiones importantes", dijo el experto.

La ofensiva contra el aeropuerto confirma la capacidad militar de los talibanes que prosiguen sus ataques contra objetivos gubernamentales y extranjeros a pesar de la llegada del duro invierno afgano, menos propicio a los ataques.

En los últimos meses, los talibanes han llevado a cabo varios ataques exitosos. A finales de septiembre, tomaron el control durante algunos días de la capital provincial de Kunduz, su mayor victoria desde que fueron expulsados del poder por la invasión estadounidense, en 2001.

Sin embargo, surgieron profundas divisiones entre los talibanes, lo que dificulta el reinicio de las negociaciones. El líder talibán Ajtar Mansur, cuyo nombramiento al frente del movimiento recibió críticas internas, fue gravemente herido, según varias fuentes, en una reunión de dirigentes la semana pasada en Pakistán que degeneró en un tiroteo. Los talibanes difundieron el sábado un mensaje con la voz de Mansur, que desmentía de forma vehemente ese supuesto tiroteo. La grabación fue recibida con escepticismo por los especialistas. Sin embargo, el presidente Ghani dijo el lunes que no había pruebas de que Mansur hubiera muerto.

AFP