El alcalde de la isla griega de Samos, teme una "grave crisis humanitaria", con "posibles disturbios", si no se descongestiona con urgencia el sobrepoblado campo de Vathy, donde más de 6.000 migrantes viven en condiciones infrahumanas.

En la colina que domina Vathy, la capital de esta isla del mar Egeo, el campamento de Samos estaba concebido originalmente para acoger a 650 solicitantes de asilo.

Pero con el incremento de las llegadas procedentes de la vecina Turquía, miles de migrantes se amontonan allí o trabajan duro para construir un refugio improvisado cerca del campamento.

"La gente acampa en arroyos secos, con el riesgo de inundaciones y de fuegos. Ellos organizan su propia vivienda, sus sanitarios, su abstacemiento de agua de manera completamente primitiva", declaró Georgios Stantzos, el nuevo alcalde de esta parte de la isla.

"Tratamos de mantener la calma pero la situación no es manejable, empeora día a día", dice en una entrevista a la AFP, realizada el martes.

"Si el gobierno no lleva a cabo su proyecto de descongestionar las islas, tememos una grave crisis humanitaria mayor, con implicaciones sanitarias y problemas de seguridad como posibles disturbios o enfrentamientos", agregó el alcalde.

La ciudad de Vathy tiene unos 7.000 habitantes, casi el número de solicitantes de asilo que alberga, la proporción más alta de Grecia, subrayó Stantzos.

- Cruzar "la línea roja" -

En octubre se produjo un incendio en el campamento, probablemente desencadenado por una pelea entre grupos rivales sirios y afganos.

"Hemos cruzado la línea roja. Cualquier incidente fortuito puede tener consecuencias terribles", advierte el alcalde.

"Hay agrupaciones importantes de jóvenes sin ningún respeto por sus propios correligionarios, que se encuentran solos con la población local", lamenta.

Cuatro años después del pico de la crisis migratoria, en 2015, Grecia volvió este años a ser la principal puerta de entrada de solicitantes de asilo en Europa. Turquía amenazó con abrir sus fronteras si no recibía más ayuda europea.

El gobierno griego de Kyriakos Mitsotakis comenzó a trasladar a cientos de solicitantes de asilo de las islas egeas hacia el continente, con el fin de reubicar a unos 20.000 de aquí a finales de 2019.

Pero cientos de exilados siguen llegando diariamente. El Ministerio de Protección del Ciudadanos anunció que 40.000 personas llegaron a Grecia en los últimos cuatro meses.

En solo la noche del martes a miércoles, los guardacostas rescataron "194 migrantes y refugiados en operaciones de salvamento frente a las costas de Lesbos y Samos", de los cuales 48, principalmente sirios e iraquíes, fueron trasladados a Vathy, según las autoridades.

- Cierre de puertas -

En la parte continental de Grecia, muchas ciudades rechazan recibir más migrantes procedentes de las islas.

Más de 34.000 exiliados viven actualmente en las cinco islas "hotspots", donde los migrantes se registran a su llegada (Lesbos, Samos, Leros, Quios, Kos), con una capacidad teórica de solo 6.300.

Las concentraciones o manifestaciones de carácter racista y xenófobo, contra la llegada de migrantes, aumentaron en Grecia en las últimas semanas.

"La mayoría de los países europeos cerraron sus fronteras. Ahora, el resto de Grecia empieza" también a hacerlo, lamenta Stantzos.

Un nuevo campamento de migrantes, que se construirá sobre una colina remota al oeste de Vathy, con capacidad máxima para 1.200 personas, no estará terminado antes de enero.

Pero si todos esos planes "no se ejecutan, en dos meses, habrá entre 10.000 y 15.000 personas" en Samos, fustiga.

El alcalde consideró necesario trabajar con la policía de Turquía e impedir que los barcos de inmigrantes abandonen las costas turcas.

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