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Angela Merkel sonríe durante su intervención ante la Cámara Baja del Parlamento alemán, este jueves 9 de marzo en Berlín

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La canciller alemana, Angela Merkel, prometió este jueves trabajar en un acercamiento con Turquía, en plena crisis diplomática, pero insistió en el respeto de los valores democráticos y denunció las acusaciones turcas de nazismo contra Alemania.

"No nos beneficia geopolíticamente, en materia de política extranjera y de seguridad, dejar a Turquía, un socio dentro de la OTAN, alejarse todavía más", dijo Merkel ante los diputados alemanes.

Un día antes, el ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, invocó "la amistad" entre los dos países —la diáspora turca en Alemania cuenta con tres millones de personas— para resolver sus diferencias, un llamamiento recibido fríamente por Ankara, que considera a Berlín responsable de las desavenencias actuales.

Pero, tras una semana de tensiones diplomáticas provocadas por la anulación de mítines de partidarios del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Alemania, el Gobierno de Ankara anunció este jueves su intención de organizar otras concentraciones.

Cerca de 1,4 millones de turcos residentes en Alemania podrán votar en el referéndum con que el Gobierno turco aspira a ampliar los poderes de Erdogan.

- 'Treinta mítines' -

El ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, citado por el canal CNN-Türk, aseguró que su país tenía intención de organizar "30 mítines" en Alemania y que las autoridades alemanas habían sido informadas de ello.

La canciller Merkel afirmó, por su parte, que los dirigentes turcos podrían ir a hacer campaña a favor del 'sí' en el referéndum, siempre y cuando los mítines se anuncien "de forma apropiada, en los tiempos establecidos, de forma transparente".

En la última semana, Turquía acusó a Berlín de entrometerse en sus asuntos internos y de trabajar por el 'no' en el referéndum al prohibir cuatro mítines con ministros turcos.

Al contrario, las autoridades alemanas señalaron que los ayuntamientos, competentes en la materia, rechazaron la autorización por dificultades logísticas, por problemas de seguridad o porque los organizadores no señalaron a tiempo la naturaleza política de las manifestaciones.

Según varios analistas, los responsables turcos buscan a través del conflicto con Alemania apelar al sentimiento nacionalista y al resentimiento hacia Europa para ganar puntos, en un momento en el que el resultado de la consulta es incierto.

Por su parte, Berlín teme que Ankara traslade a Alemania las tensiones entre opositores y partidarios de Erdogan y entre turcos y kurdos que azotan a Turquía.

- Deriva autocrática -

Merkel también criticó la voluntad de Erdogan de ampliar sus poderes, citando las conclusiones de una comisión del Consejo de Europa que califica ese proyecto de "más que problemático".

Por su lado, el presidente del Parlamento alemán, Norbert Lammert, fue incluso más lejos al hablar de deriva "autocrática".

Otros lugares de Europa también rechazan la ambición de Ankara de hacer campaña por el 'sí'. Austria propuso incluso prohibir los mítines turcos en los países de la Unión Europea.

La campaña por el referéndum no es la única fuente de tensiones entre ambos países. Las críticas alemanas sobre las purgas lanzadas por el Gobierno turco a raíz del fallido golpe de Estado de julio de 2016 también contribuyeron a empeorar las relaciones bilaterales.

Una vez más, Merkel afirmó que no renunciaría a defender los valores democráticos, "es decir, la libertad de opinión, la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de reunión".

Sobre esto, la líder conservadora prometió "utilizar todos los medios disponibles en el Gobierno" para obtener la liberación del corresponsal germanoturco del diario Die Welt, Deniz Yücel, encarcelado en Turquía por propaganda "terrorista".

Merkel también volvió a la carga calificando de "tristes, deprimentes (...) fuera de lugar" las declaraciones del presidente turco acusando a Berlín de recurrir a "prácticas nazis" al no autorizar algunos mítines.

El canciller turco mantuvo, sin embargo, esas acusaciones este jueves. "No decimos que el Gobierno actual sea nazi. Pero, nos guste o no, sus prácticas nos recuerdan las prácticas de aquella época".

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AFP