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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (D), habla junto al jefe de gabinete de Brasil Jaques Wagner, durante una reunión de ministros en el palacio Planalto, en Brasilia, el 3 de diciembre de 2015

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Aliados de Dilma Rousseff buscan desesperadamente frenar el pedido de impeachment en contra de la presidenta de Brasil, y alertaron que el proceso puede desatar "una tormenta" política y económica en el país más poderoso de Latinoamérica.

Legisladores aliados al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) pidieron este jueves a la Corte Suprema que suspenda la decisión aprobada por el jefe de la cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y conceda derecho de defensa a la mandataria antes de iniciar el trámite en la cámara baja.

"La mera apertura del procedimiento es capaz de causar una verdadera tormenta política, administrativa, económica y social, con derivaciones internacionales (...) El perjuicio que causa la falta de garantías procesales es evidente", señala el escrito presentado ante el máximo tribunal por el diputado Rubens Pereira, al que accedió la AFP.

Según explicó el diputado del PT Paulo Pimenta, habrá varias solicitudes más.

En simultáneo, en el Congreso fue leído el extenso pedido de impeachment, paso inicial de una saga que podría destituir a Rousseff. La gestión de la presidenta es aprobada apenas por un 10% de la población de la séptima economía mundial, que termina 2015 hundida en la espesura de una crisis a solo ocho meses de los Juegos Olímpicos de Rio-2016.

Fuentes de los principales partidos reconocen que un proceso de esta magnitud no podrá ser controlado por ninguna fuerza y tendrá una dinámica propia e imprevisible, como parte de la lucha desatada entre la mandataria y Cunha, tercero en la sucesión presidencial pero investigado por corrupción.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), padrino político de Rousseff, dijo el jueves que el pedido de impeachment "es una locura" y se declaró "indignado con lo que están haciendo con el país".

"Cunha solo piensa en él. No piensa en el país, en la economía. Brasil no merece eso. Es una locura", dijo el fundador histórico del PT, citado por el diario O Globo. "Esto tiene que resolverse rápido", acotó.

Rousseff "está con mucha prisa" para resolver la cuestión en el Congreso" porque le preocupa no solo el gobierno sino el país, dijo su jefe de gabinete, Jaques Wagner.

- Jaque a la reina -

El gobierno de Rousseff, reelegida hace poco más de un año, vive una agonía: sus proyectos son obstaculizados por Cunha en el Congreso desde inicios de año, la economía va barranca abajo y el escándalo de corrupción en Petrobras mancha a buena parte de la élite empresaria y política.

Ahora el Congreso tendrá en sus manos el destino de la mayor democracia latinoamericana, con 204 millones de habitantes.

La Cámara de Diputados formará el próximo lunes una comisión de 65 miembros (uno menos que los planteados originalmente) para evaluar si el pedido de impeachment debe proseguir o ser archivado. Una vez instaurada, Rousseff tendrá 10 sesiones para defenderse.

Luego el plenario votará la moción de esa comisión, que será aprobada si 342 de los 513 diputados levantan su mano afirmativamente, en cuyo caso la presidenta sería separada de sus funciones por un máximo de seis meses mientras el Senado la juzga.

Para escapar de una destitución, Rousseff deberá ser apoyada por 54 de los 81 integrantes de la cámara alta.

Cunha, un legislador evangélico afecto al cálculo y a jugar fuerte, fundamentó su decisión pro impeachment en unos gastos autorizados por decreto que indican una violación a la ley de presupuesto y constituyen un "delito de responsabilidad", figura que solo atañe a funcionarios públicos.

El politólogo David Fleischer cree que a medida que pasen los meses aumentará la presión sobre la atribulada figura presidencial.

"Es posible que el impeachment de Dilma solo pueda terminar en junio de 2016, justo antes de que comience la campaña por las elecciones municipales. Y es aún más probable que la desgastada imagen del PT empeore al punto de tratar de convencer a la presidenta de que renuncie", dijo.

- Morir disparando -

Cunha dio encarnadura a los peores temores del Palacio de Planalto: investigado por la fiscalía por haber cobrado sobornos para facilitar negocios en Petrobras y sin apoyo del PT, decidió "morir disparando", en palabras de asesores de Rousseff.

Irónicamente, el jefe de la cámara pertenece al centrista PMDB en cuyas filas figura también el vicepresidente Michel Temer. Pero fiel a su estilo independiente apretó el gatillo tras saber que los tres diputados del PT en el consejo de ética del Congreso apoyarían una investigación en su contra por ocultar multimillonarias cuentas en Suiza, lo que podría terminar con su mandato.

Pese al ruido político, la Bolsa de Sao Paulo cerró en alza de 3,29% tras escalar durante la jornada casi 5%, y el real se apreció un 2,295 en el inicio de un proceso que posiblemente se arrastrará durante meses.

"Todo lo que está pasando en Brasil -la investigación en Petrobras, la apertura del proceso de impeachment- son acciones muy dolorosas a corto plazo. Traen mucha paralización, muchas incertidumbres para la economía, pero creemos que van a ser muy positivas en el medio y largo plazo y que el país va a salir fortalecido", afirmó a la AFP André Leite, economista de TAG Investimentos en Sao Paulo.

AFP